Aktualizováno 24.9.2026
Casi nadie en España ha oído hablar de ellos, y justo por eso merecen la pena. Los montes Orlické (en checo Orlické hory, algo así como «montañas del Águila») son una cresta larga y boscosa en el noreste de Chequia, pegada a la frontera con Polonia y a unas dos horas y media en coche del aeropuerto de Praga. No esperes picos de vértigo como en los Pirineos: aquí el techo se queda en 1.116 metros. Lo que encuentras es otra cosa: torres mirador sobre un mar de hayedos, un río salvaje que se abre paso entre bloques de granito, búnkeres de hormigón levantados entre 1935 y 1938 contra la Alemania nazi y una iglesia barroca que, en lugar de bóveda, tiene un techo de cristal por el que se ve el cielo. Y, sobre todo, una calma que en los Montes Gigantes vecinos (Krkonoše) ya cuesta encontrar.
En esta guía te proponemos 18 excursiones por los montes Orlické, ordenadas más o menos de norte a sur: la cumbre de la Velká Deštná, los refugios de la cresta, el cañón de la Zemská brána, las fortalezas subterráneas que se visitan con guía y varios miradores menos conocidos. En cada una te contamos cómo llegar, qué dificultad tiene la ruta y qué conviene saber antes de ir, con los precios en coronas checas y su equivalente aproximado en euros.
Los montes Orlické en resumen
- Punto más alto: la Velká Deštná (1.116 m), con una torre mirador de 19 m en plena cresta principal.
- Imprescindibles: el cañón de la Zemská brána, la iglesia de techo de cristal de Neratov, el refugio Masarykova chata en el collado de Šerlich y la fortaleza subterránea de Hanička.
- Con niños: el cruce de Pěticestí, el Suchý vrch con su refugio y mirador, los senderos didácticos y el embalse de Pastviny.
- En invierno: estaciones de esquí pequeñas en Říčky, Deštné y Čenkovice, y una cresta perfecta para el esquí de fondo.
- Cuándo ir: de mayo a octubre para el senderismo; de enero a marzo para esquiar.
- Dónde dormir: en Deštné v Orlických horách, Říčky o Rokytnice v Orlických horách, los pueblos desde los que tienes la cresta más a mano.

Cuándo ir a los montes Orlické y cómo llegar desde España
Para situarte: los montes Orlické forman parte de la frontera natural entre Bohemia, la mitad occidental de Chequia, y la región polaca de Kłodzko. Buena parte de la sierra es un área paisajística protegida (CHKO Orlické hory), con bosques de haya y abeto, turberas y pueblos de montaña que durante siglos habitaron colonos de lengua alemana. Después de 1945 muchos de esos pueblos se quedaron casi vacíos, y eso explica por qué hoy encontrarás tanta naturaleza y tan poca gente.
Para senderismo y bicicleta, la mejor época va de mayo a octubre. Los caminos de la cresta están secos, las torres mirador abiertas y en otoño los hayedos de las reservas se tiñen de rojo y ocre. Julio y agosto son los meses más cálidos, aunque aquí el calor nunca aprieta como en la meseta, pero en los sitios más conocidos, como la Velká Deštná o Neratov, habrá gente, sobre todo el fin de semana. En invierno la zona se convierte en destino de esquí alpino y de fondo: la pista de la cresta principal se suele pisar con regularidad y es una de las más bonitas de Chequia para el esquí nórdico. Hay remontes en Říčky, en Deštné y en Čenkovice, en el extremo sur de la sierra.
Desde España lo más práctico es volar a Praga, que según la temporada tiene vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga. Desde el aeropuerto de Praga hasta Deštné v Orlických horách hay unos 185 km por carretera, algo más de dos horas y media de coche. Una alternativa que mucha gente no tiene en cuenta es el aeropuerto polaco de Wrocław, con vuelos directos desde varias ciudades españolas: desde allí son unos 135 km. Merece la pena comparar precios con ambos. Sin coche la cosa se complica, porque a los pueblos de la cresta llegan autobuses, pero con pocas frecuencias. Por eso lo más cómodo es alquilar un coche y quedarse en Deštné v Orlických horách, Říčky o Rokytnice v Orlických horách, desde donde tienes la cresta y la mayoría de estas excursiones a un paso. Si vas a pasar primero unos días en Praga, piensa que Hradec Králové, la ciudad grande más cercana, queda a unos 50 km de Deštné.
💡 Consejo: Si vienes para un fin de semana largo, duerme arriba, en la montaña, y no en los pueblos del valle: por la mañana estarás en la cresta antes de que lleguen los excursionistas de día. Alojamiento en Deštné y alrededores →
18 excursiones por los montes Orlické: ideas y rutas
Hemos ordenado las propuestas más o menos de norte a sur siguiendo la cresta y bajando después a las faldas de la sierra. Casi todas se pueden combinar en una caminata más larga, porque la ruta principal de cresta une prácticamente todas las cumbres de la lista.

1. Velká Deštná (1.116 m), el techo de los montes Orlické
La cumbre más alta de la sierra y parada obligada en cualquier primera visita. Durante años se le atribuyeron 1.115 m, que es la cota del vértice geodésico; el punto más alto está un metro por encima. En la cima se alza una torre mirador de acero y madera de alerce de 19 metros, inaugurada en 2019, desde la que con buena visibilidad se ven los Montes Gigantes con la Sněžka, las Montañas de la Mesa (Góry Stołowe) en Polonia y el macizo del Králický Sněžník. El acceso más sencillo sale del collado de Šerlich, donde hay aparcamiento y parada de autobús: desde el refugio Masarykova chata son unos 3,5 km por la ruta de cresta marcada en rojo, casi todo por pista forestal cómoda. Es una ruta fácil, apta para niños; solo ten en cuenta que en temporada alta la cima se llena.
2. Šerlich y la Masarykova chata, el refugio del collado
Šerlich (1.027 m) es el corazón de la cresta: un collado desde el que se sale hacia la Velká Deštná y hacia el lado polaco. A 1.019 m se levanta la Masarykova chata, un refugio de montaña construido en 1924-1925 por el Club de Turistas Checoslovacos y hoy protegido como monumento, donde se come bien y se puede dormir. Desde el aparcamiento hasta el refugio hay apenas unos cientos de metros. Para subir a la Velká Deštná sigue la ruta de cresta Jiráskova cesta (marcas rojas): son unos 3,5 km por un lomo suavemente ondulado, prácticamente sin repechos, y en algo menos de una hora estás arriba. En invierno, con la cencellada cubriendo los árboles, el entorno es increíblemente fotogénico.
3. Vrchmezí (1.084 m), el mirador de madera del lado polaco
El Vrchmezí, que los polacos llaman Orlica, es la montaña más alta de la parte polaca de la sierra y la quinta de todos los montes Orlické. Está justo en la frontera checo-polaca, que aquí se cruza por el monte como un sendero más, porque ambos países forman parte del espacio Schengen (lleva igualmente el DNI), y por su cima pasa además la divisoria entre el Báltico y el mar del Norte. Casi en la cumbre, ya del lado polaco, hay desde 2020 una torre mirador de madera de libre acceso con una vista circular sobre los Montes Gigantes, las Montañas de la Mesa y las rocas de Adršpach. La subida más cómoda sale del Šerlišský mlýn, un antiguo molino al pie del collado: unos 4 km por la marca azul hasta el collado de Polom y después por la roja, apta para familias. Desde la Masarykova chata son unos 3,7 km. La variante más exigente arranca en el pueblo de Olešnice v Orlických horách, a unos 5 km.
4. La capilla de Kunštát, el templo más alto de la sierra
En plena cresta principal, a unos 1.035 m, se levanta la capilla de Kunštát, dedicada a la Visitación de la Virgen. Es el templo más alto de los montes Orlické: una construcción clasicista de planta circular y 7 m de diámetro, cubierta de tablillas de madera y muy sobria por dentro. El edificio actual es de 1869 y sustituyó a una capilla anterior de hacia 1670-1671; esa es la fecha que verás grabada en el pedestal de la Piedad junto a la entrada. Durante siglos fue punto de encuentro de peregrinos y comerciantes de ambos lados de la montaña. Por delante pasan la ruta roja de cresta y la Jiráskova cesta, así que es una parada fácil de camino a la Velká Deštná o hacia Pěticestí, y desde aquí sale la pista asfaltada conocida como Bunkrovka, que sigue la línea de búnkeres en dirección a la fortaleza de Hanička. En invierno es uno de los destinos favoritos de los esquiadores de fondo.

5. Zemská brána, el cañón más salvaje del Divoká Orlice
Si solo vas a ver un sitio, que sea este. Su nombre significa «la puerta del país», y lo es: aquí el río Divoká Orlice («Orlice salvaje») atraviesa la sierra por un lecho de enormes bloques de piedra, entre paredes de roca y bosque, y todo el valle tiene algo de áspero y romántico a la vez. Es reserva natural desde 1987. El sendero didáctico de la Zemská brána, de unos 2,5 a 3 km según la variante, arranca en un puente de piedra de un solo arco construido en 1901-1903 cerca de Bartošovice v Orlických horách, sigue la marca azul junto al agua y termina sobre Klášterec nad Orlicí. Es fácil, tiene paneles y juegos para niños, y por el camino pasas por la roca del bandido Ledříček, protagonista de las leyendas del valle, y por la pasarela de los contrabandistas (Pašerácká lávka). Está más bonito en primavera, cuando el río baja crecido, y en otoño, con los colores.
6. Pěticestí, el cruce de caminos para familias y esquiadores de fondo
Su nombre significa literalmente «cinco caminos», y eso es lo que es: un cruce de rutas de cresta en la parte sur de la sierra, por encima de Říčky, donde confluyen varias marcas de senderismo. Puedes llegar, por ejemplo, desde la estación superior del telesilla del Zakletý (a cerca de 1 km) o caminando sin prisa desde Deštné. Desde aquí sigues por la ruta roja de cresta hacia el norte, hasta Šerlich y la Velká Deštná, o hacia el sur, hasta el Anenský vrch, así que es un punto de partida ideal para recorrer toda la cresta principal. En verano es el inicio de paseos fáciles en familia; en invierno, uno de los nudos clave de las pistas de esquí de fondo. Los bosques de alrededor son llanos y despejados, así que cuesta perderse.
7. Anenský vrch y el mirador Anna, vistas desde la cresta y gratis
El Anenský vrch (995 m) está en la cresta principal, a unos 3 km al este de Říčky y a unos 7 km al norte de Rokytnice v Orlických horách. Desde octubre de 2010 corona la cima la torre mirador Anna, de madera y 17 m de altura, abierta todo el año y gratuita: 65 escalones de caracol te llevan a una plataforma a 12 m. Al lado siguen en pie dos búnkeres de infantería de 1937, construidos al mismo tiempo que la línea de fortificaciones, y en 2024 volvió a la cumbre una columna mariana que se había trasladado precisamente para levantarlos. A la cima se llega por un desvío corto de unos 400 m marcado en rojo desde la Jiráskova cesta; desde Říčky sube la marca azul y desde el aparcamiento de Panské pole, junto a la fortaleza de Hanička, la roja. En 2024 la torre estuvo dos meses cerrada para cambiar sus postes de madera por pilares de acero. Es la parada perfecta en una travesía de cresta, sin horarios que vigilar.

8. Suchý vrch y la Kramářova chata, «el mil al que le faltan cinco metros»
El Suchý vrch (995 m) está en el extremo sur de la sierra y en su cima tiene la Kramářova chata, un refugio con torre mirador y vistas en todas direcciones. Buena parte del camino se puede hacer en coche hasta el aparcamiento del refugio, así que es asequible también para quien no camina mucho; si prefieres subir a pie desde abajo, la marca verde te deja arriba en unos 3 km. Combina muy bien con la visita a la cercana fortaleza de Bouda.
9. La fortaleza de artillería de Hanička, hormigón de 1938
Un poco de historia para entender lo que vas a ver: entre 1935 y 1938 Checoslovaquia levantó a lo largo de sus fronteras una línea de búnkeres y fortalezas subterráneas para defenderse de la Alemania de Hitler. Tras el Acuerdo de Múnich, en septiembre de 1938, el país tuvo que ceder estas regiones fronterizas sin disparar un tiro, y la mayoría de las fortificaciones nunca llegaron a combatir. Hanička es una de esas fortalezas de artillería y hoy funciona como museo: recorres pasillos y salas subterráneas y ves cómo debía funcionar todo. Está sobre Rokytnice v Orlických horách y no se puede llegar en coche: se aparca en Panské pole y desde allí son al menos 20 minutos a pie (con nieve, bastante más). La visita siempre es guiada y dura unos 60 minutos (la versión larga, unos 80). En 2026 la entrada general cuesta 140 CZK (unos 6 €) y la de niños a partir de 6 años y estudiantes, 100 CZK (unos 4 €); la familiar sale por 390 CZK (unos 16 €). Si no hablas checo, descárgate antes la audioguía para el móvil, disponible en varios idiomas y que funciona sin conexión. La temporada va de mayo a octubre (los lunes cierra) y de diciembre a marzo la fortaleza cierra por completo para proteger a los murciélagos que hibernan dentro; en noviembre y abril solo abre para grupos con reserva. Consulta horarios en la web oficial antes de ir.
💡 Consejo: Bajo tierra, en estas fortalezas, la temperatura ronda los 5 a 8 °C incluso en pleno agosto, así que lleva forro polar aunque fuera haga calor, y calzado cerrado. Las visitas a los búnkeres son además un plan B estupendo cuando llueve en la cresta.
10. La fortaleza de Bouda, con una entrada tal y como era en 1938
Bouda es otra fortaleza de artillería de la misma línea defensiva, en el extremo sur de la sierra, sobre Těchonín. Su gran baza es el bloque de entrada, el único de su tipo en Chequia que se puede ver en su estado original de 1938; reabrió en junio de 2026 tras su restauración. Hay tres visitas: solo el bloque de entrada (50–55 minutos, sin bajar al subsuelo, ideal con niños pequeños), la visita básica de 90–100 minutos, que baja por una rampa de 26 escalones hasta el gran almacén de munición con la exposición de armas, y un circuito grande de unas tres horas. Hasta la fortaleza no se llega en coche: el acceso más corto sale del aparcamiento de la Kramářova chata, en el Suchý vrch, y son unos 45 minutos a pie por la marca roja en dirección a Mladkov. Precios de referencia (vigentes desde 2024): 130 CZK (unos 5 €) el bloque de entrada, 190 CZK (unos 8 €) la visita básica y 420 CZK (unos 17 €) el circuito grande; comprueba horarios en la web, porque de mayo a agosto hay pases diarios y el resto del año depende del calendario. Así se une con el Suchý vrch en una excursión «de fortalezas» redonda.
11. La fortaleza de Dobrošov, sobre Náchod
En el extremo norte de la región, sobre la ciudad de Náchod, está la fortaleza de artillería de Dobrošov, una de las más conocidas de la línea de 1935–1938 y que nunca llegó a terminarse. Tras una reforma a fondo tiene hoy un moderno centro de visitantes y varias visitas guiadas: el circuito básico recorre los bloques Můstek y Zelený y las galerías subterráneas que los unen (unas 2 horas y hasta 408 escalones), y en julio y agosto se puede ampliar con el bloque Jeřáb (unas 3,5 horas). Abre de abril a octubre: en abril, mayo, septiembre y octubre de jueves a domingo, y de junio a agosto de martes a domingo. En 2026 la entrada cuesta 90 CZK (unos 4 €) solo el centro de visitantes, 190 CZK (unos 8 €) el circuito básico y 240 CZK (unos 10 €) con el bloque Jeřáb; bajo tierra hay 8 °C. Conviene llegar media hora antes del inicio de la visita.
12. Říčky v Orlických horách, en verano y en invierno
Říčky es uno de los principales pueblos de montaña de la sierra y una estación de esquí muy popular (Ski centrum Říčky). En invierno se esquía; en verano es una base estupenda para subir a la cresta y perderse por los bosques de alrededor. El telesilla te sube a la cima del Zakletý (991 m), con vistas al lado polaco, a los Montes Gigantes y a los Jeseníky, y sobre todo te deja directamente en la cresta principal: desde la estación superior hay un paseo hasta el cruce de Pěticestí y de ahí puedes seguir por la ruta de cresta, por ejemplo, hasta el Anenský vrch. En verano el telesilla funciona aproximadamente de junio a septiembre (en septiembre, solo los fines de semana; consulta horarios y tarifas en la web de la estación) y sube también bicicletas, porque bajo las pistas funciona el Bikepark Říčky.

13. El embalse de Pastviny, baño y deportes acuáticos
Pastviny es un embalse sobre el Divoká Orlice en las faldas del sur de la región, a una media hora en coche de los pueblos de la cresta. Es el sitio favorito de los checos de la zona para refrescarse en verano: se puede nadar y junto al agua hay alquiler de patines de pedales, barcas eléctricas y tablas de paddle surf (por ejemplo, en el área Na Pláži). Se aparca junto al tobogán de verano (bobová dráha) y en los prados de alrededor, y el embalse lo rodea una ruta en bici sin complicaciones. Para familias es el contrapunto ideal a las rutas de cresta más largas: un día de agua después de un día de montaña. No esperes el Mediterráneo, eso sí: el agua de un embalse de montaña centroeuropeo está bastante más fresca.

14. Neratov, la iglesia con techo de cristal
Probablemente el lugar más fotografiado de todos los montes Orlické. La iglesia de peregrinación de la Asunción de Neratov es un templo barroco levantado entre 1723 y 1733 que ardió al final de la Segunda Guerra Mundial y pasó décadas en ruinas, a cielo abierto. Cuando por fin se restauró, en 2006 recibió, en lugar de un tejado convencional, una cubierta en parte acristalada: desde los bancos ves pasar las nubes. Suele estar abierta, y a su alrededor la asociación Neratov ha creado una comunidad viva, con cafetería, talleres y una pequeña cervecería en la que trabajan personas con discapacidad. La gran romería es el 15 de agosto, día de la Asunción. Bonita en cualquier estación, y especial al atardecer.
15. Deštné v Orlických horách, el corazón de la sierra
Si te alojas en Deštné, además de subir a la cresta merece la pena conocer el propio pueblo. El Skicentrum Deštné es en invierno una de las principales estaciones de esquí de la sierra (unos 4,5 km de pistas de todos los niveles y telesilla), y en verano funcionan un bikepark y alquileres. En el pueblo están la iglesia de Santa María Magdalena y el pequeño Museo de los Deportes de Invierno, el Senderismo y la Artesanía, un buen refugio si llueve. Para familias hay además un sendero didáctico con pruebas para niños. Es un buen sitio para instalarse unos días y alternar la cresta con planes más tranquilos.
💡 Consejo: Si prefieres llevar resueltas de antemano las actividades y entradas (visitas a fortalezas, a los palacios de las faldas de la sierra o los remontes), echa un vistazo a las actividades en los montes Orlické →
16. Rampušák y la Sýpka, el museo de los montes Orlické
Rampušák es el espíritu legendario que gobierna los montes Orlické, el equivalente local del Krakonoš, el espíritu de los Montes Gigantes que cualquier niño checo conoce de los cuentos. Te lo encontrarás en leyendas, en tallas de madera y en las fiestas en las que se le entrega simbólicamente el mando de la sierra. Si te interesan la historia y el folclore de la zona, pásate por la Sýpka, Museo de los Montes Orlické, en Rokytnice v Orlických horách (calle Horská 174). Ocupa un antiguo granero de la primera mitad del siglo XIX, restaurado en 2010, y con una exposición moderna e interactiva cuenta la naturaleza, la vida y los oficios de la montaña bajo un mismo techo. Abre todo el año de martes a domingo, y de junio a septiembre también los lunes; antes de ir, comprueba el horario en la web del Museo y Galería de los Montes Orlické, del que depende. Parada ideal para un día de lluvia.
17. Senderos didácticos: fortificaciones, geología y cerveza
Los montes Orlické están llenos de senderos didácticos (en checo, naučné stezky), rutas con paneles informativos que convierten la excursión en una pequeña clase al aire libre. Destacan:
- Sendero Betonová hranice («la frontera de hormigón») en Mladkov: dedicado a las fortificaciones de antes de la guerra, une varios búnkeres.
- Sendero geológico Feistův kopec en Olešnice v Orlických horách: te descubre las curiosidades geológicas de la sierra.
- Sendero de la cerveza de Olešnice: una ruta divertida e instructiva por el bosque, ligada a la cervecería del pueblo.
Casi todos son fáciles y están bien señalizados, perfectos para un día en el que te apetezca más pasear que subir.
18. Bukačka y el valle de Peklo, naturaleza en detalle
Dos propuestas para amantes de la naturaleza, lejos de la gente. Bukačka es una reserva natural nacional de hayas viejas y retorcidas, a poco más de un kilómetro del Šerlišský mlýn: una ruta corta, de unos 1,5 km por la marca verde, que gana muchísimo con las nieblas de otoño. Y ya en las faldas, cerca de Nové Město nad Metují, está el romántico valle de Peklo («el infierno», aunque de infernal no tiene nada) a lo largo del río Metuje: un paseo fácil de unos 5 km por hayedo, precioso en primavera y en otoño.
Dificultad: qué ruta para quién
Casi todas las propuestas de la lista son fáciles o de dificultad media y se pueden hacer con niños. Las rutas de cresta son largas, pero sin subidas duras: los montes Orlické no son los Montes Gigantes y mucho menos los Pirineos. Los destinos más cómodos (el Suchý vrch o el Anenský vrch con el mirador Anna) se acortan mucho en coche o en telesilla. Lo único realmente más exigente es recorrer la cresta entera o subir desde el valle (por ejemplo, al Vrchmezí desde Olešnice). Lleva siempre buen calzado: hasta los caminos forestales «de paseo» se convierten en barro después de llover.
Rutas de senderismo por la cresta de los montes Orlické
Si de los montes Orlické quieres algo más que paradas sueltas, lánzate a la ruta principal de cresta, la Jiráskova cesta, marcada en rojo. Recorre el lomo de la sierra desde la zona de Šerlich, pasa por la Velká Deštná y sigue hacia el sur uniendo casi todas las cumbres de nuestra lista. Se puede dividir en etapas: el tramo Šerlich → Velká Deštná → Pěticestí, por ejemplo, es una ruta tranquila de media jornada que puede hacer incluso una familia con poco entrenamiento, si organizas la vuelta en autobús o dejas un coche en cada extremo.
La ruta larga clásica une la Masarykova chata en Šerlich, la Velká Deštná y la torre mirador del Vrchmezí: tres cumbres en un día y, aun así, sin desniveles extremos. En el sur de la sierra, la combinación que más tira es el Suchý vrch con la Kramářova chata y la fortaleza de Bouda, que mezcla vistas con la historia de las fortificaciones.
💡 Consejo: Descárgate un mapa sin conexión (la app checa Mapy.com, gratuita y con todas las marcas de senderismo, es la que usan los locales): en la cresta, y sobre todo en el lado polaco junto al Vrchmezí, la cobertura puede fallar. La señalización, eso sí, es densa y fiable: el sistema checo de marcas de colores es de los mejores de Europa.

Castillos y palacios al pie de la sierra
Cuando arriba hay niebla o llueve, el plan baja a las faldas. Estos cuatro destinos están cerca unos de otros y se pueden combinar en un día; si te sobra tiempo, suma el palacio renacentista de Doudleby nad Orlicí de la foto, famoso por sus esgrafiados.
- Palacio de Častolovice. Palacio renacentista con su mobiliario original que, tras las restituciones de 1992, ha vuelto a manos de la familia Sternberg, sus antiguos propietarios. En el recinto hay un cercado con gamos y un parque, así que funciona muy bien con niños.
- Palacio de Opočno. Residencia renacentista con patio de arcadas y una pinacoteca que está entre las colecciones de palacio más valiosas de Bohemia. Las visitas ampliadas a la pinacoteca solo se programan algunos días, así que conviene consultar el calendario antes.
- Nové Město nad Metují. Plaza renacentista con soportales y un palacio que el arquitecto Dušan Jurkovič remodeló a principios del siglo XX, con jardín diseñado por él. Se suele decir que es una de las plazas más bonitas de Bohemia.
- Potštejn. Las ruinas de un castillo sobre el valle del Divoká Orlice y un palacio a sus pies, además de una leyenda sobre un tesoro que atrajo a buscadores durante siglos.
Refugios de montaña
Los montes Orlické tienen una red densa de refugios de montaña (en checo, chata o bouda), que sirven tanto para parar a comer como para dormir en plena ruta de cresta. Casi todos están junto a la ruta principal, así que se puede planear una travesía de varios días sin bajar al valle. Fuera de temporada abren menos horas y entre semana a menudo están cerrados, así que llama antes. Y no te extrañe la cocina: lo típico es sopa de ajo o de patata, goulash con knedlíky (una especie de pan cocido al vapor) y cerveza checa de barril, y se come pronto, así que no cuentes con cenar a las diez.
Los montes Orlické con niños y en invierno
Con niños, apuesta por rutas cortas y fáciles de seguir. Funcionan bien Pěticestí y los bosques llanos de alrededor, la subida a la Masarykova chata, la torre mirador del Vrchmezí desde el Šerlišský mlýn o un día en el embalse de Pastviny. Si llueve, el día lo salvan las visitas a las fortalezas de Hanička, Bouda o Dobrošov, o la Sýpka, el Museo de los Montes Orlické. A los niños también suelen gustarles los senderos didácticos con pruebas.
En invierno, los montes Orlické van sobre todo de esquí alpino y de fondo. Hay pistas en Říčky, Deštné y Čenkovice; son estaciones pequeñas y familiares, sin comparación con los Alpes ni con Sierra Nevada, pero baratas y sin colas. La ruta de cresta está entre las mejores pistas de esquí de fondo de Chequia y se suele pisar con regularidad. La Masarykova chata y su entorno cubiertos de cencellada son además preciosos para un paseo invernal. Cuenta con temperaturas bajo cero durante semanas y con heladas especialmente fuertes en los valles cerrados de la frontera, como el de Orlické Záhoří, así que vístete por capas.
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Preguntas frecuentes sobre los montes Orlické
¿Qué ver en los montes Orlické si vas por primera vez? Empieza por el trío Velká Deštná (1.116 m), Masarykova chata en Šerlich y Zemská brána: así ves la cumbre más alta, el corazón de la cresta y el cañón más salvaje. Si te queda tiempo, añade Neratov y su iglesia con techo de cristal.
¿Cuál es la montaña más alta de los montes Orlické? La Velká Deštná, con 1.116 metros (durante años se dieron 1.115 m, la cota del vértice geodésico). En la cima hay una torre mirador de 19 m y se sube por una pista cómoda y señalizada de unos 3,5 km desde la Masarykova chata, en el collado de Šerlich.
¿Qué hacer en los montes Orlické si llueve? El plan perfecto son las fortalezas subterráneas de Hanička, Bouda y Dobrošov, sobre Náchod; la Sýpka, Museo de los Montes Orlické, en Rokytnice; el Museo de los Oficios de Letohrad, o los palacios de las faldas de la sierra (Opočno, Častolovice, Doudleby nad Orlicí).
¿Qué hacer en los montes Orlické con niños? Apuesta por rutas cortas: Pěticestí, la torre mirador del Vrchmezí desde el Šerlišský mlýn, el mirador Anna en el Anenský vrch (gratis y abierto todo el año) o un día de verano en el embalse de Pastviny. Los senderos didácticos también les encantan.
¿Dónde se puede esquiar en los montes Orlické? Las principales estaciones son Říčky, Deštné v Orlických horách y Čenkovice, en el sur de la sierra. Son pequeñas y familiares. La ruta de cresta, además, es una de las mejores pistas de esquí de fondo de Chequia y se suele pisar con regularidad.
¿Cómo llegar a los montes Orlické desde España? Lo habitual es volar a Praga, con vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga según la temporada, y seguir unos 185 km en coche de alquiler hasta Deštné. Otra opción es el aeropuerto polaco de Wrocław, a unos 135 km. Hay autobuses a Deštné, Říčky y Rokytnice, pero con pocas frecuencias, así que lo más cómodo es el coche y usar un pueblo de montaña como base.
¿Qué es la Zemská brána? Es el cañón más salvaje de los montes Orlické, donde el río Divoká Orlice atraviesa la sierra por un lecho de grandes bloques de piedra entre rocas. Lo recorre un sendero didáctico fácil de unos 2,5 a 3 km junto al agua, entre Bartošovice v Orlických horách y Klášterec nad Orlicí.
¿Cuántos días hacen falta para los montes Orlické? Para lo principal basta un fin de semana largo (2–3 días). Dedica un día a la cresta (Velká Deštná, Šerlich, Vrchmezí), otro a las fortalezas y la Zemská brána y, si puedes, un tercero a Neratov y a los palacios de las faldas.
¿Cuál es la mejor época para ir a los montes Orlické? Para senderismo, de mayo a octubre; los colores más bonitos llegan en septiembre y octubre. Para esquí alpino y de fondo, de enero a marzo. Pleno verano es lo más cálido, pero en los sitios más conocidos hay bastante gente los fines de semana.
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