Aktualizováno 23.9.2026
Hay mañanas de otoño en las que el este de Chequia desaparece bajo un mar de nubes y lo único que asoma es la punta de Radhošť. Esa es la imagen que perseguimos cuando buscamos los lugares más bonitos de los Beskides: sitios donde te paras sin querer y te quedas un rato callado. Los Beskides checos (Beskydy en checo) son una sierra de media montaña en el extremo oriental de Moravia, pegada a Eslovaquia y Polonia, lejos del circuito de Praga. En verano son crestas verdes y bosques de hayas donde vas pisando arándanos con los Tatras eslovacos en el horizonte; en otoño e invierno, otra cosa completamente distinta. Aquí nos quedamos en el lado checo; la vertiente polaca es otra cordillera y otro viaje, y la tienes en nuestra guía de los Beskides polacos.
Los lugares más bonitos de los Beskides en resumen
- Mucho paisaje con poco esfuerzo: Pustevny (Maměnka y Libušín), la estatua de Radegast y Soláň.
- Amanecer sobre la niebla: Lysá hora, Velký Javorník y el campanario de Horečky.
- Agua y roca: las cascadas de Satina, los embalses de Šance y Morávka, las rocas de Pulčín y las Čertovy skály.
- Arquitectura de madera: las iglesias de Bílá y de Gruň y los pequeños campanarios de las crestas.
- La mejor época: de finales de septiembre a mediados de octubre (nieblas y colores) y la primera nieve de enero.
- Torres mirador para fotos: Velký Javorník, Súkenická (junto al paso de Bumbálka) y Miloňová.
- Historia y castillos: Štramberk, las ruinas de Hukvaldy, Brumov, Lukov y el castillo de Rožnov.
- Si hace mal tiempo: el museo al aire libre de Rožnov, el Museo Tatra de Kopřivnice y los palacios de Vizovice y Vsetín.
Cuándo ver los lugares más bonitos de los Beskides
Si vienes por el paisaje, no elijas pleno verano. Los Beskides están más fotogénicos entre finales de septiembre y principios de octubre: las hayas se vuelven rojizas y, al amanecer, los valles se llenan de niebla de inversión térmica, ese fenómeno en el que el aire frío y húmedo se queda abajo y las cumbres quedan al sol por encima de las nubes. Esta guía no es un listado general de visitas (para eso tienes nuestra guía de qué ver en los Beskides checos), sino una selección hecha con los ojos: dónde está la foto, a qué hora y con qué luz.
El segundo gran momento llega en enero y febrero, con la primera nevada de verdad. La capilla de Radhošť cubierta de nieve, la escarcha en las barandillas de la pasarela Stezka Valaška o el embalse de Šance helado no se parecen en nada a lo que ves en julio. Y en mayo, la primavera trae prados de un verde intenso y senderos todavía vacíos. Para llegar desde España, lo más práctico es volar a Ostrava (en 2026 con Ryanair desde Málaga y Girona; consulta el calendario de temporada), a Cracovia o a Katowice, a unos 150–200 km, y seguir en coche de alquiler. Desde Praga son casi 400 km, así que mejor no lo plantees como excursión de un día.
💡 Consejo: la inversión se puede prever. Cuando en Ostrava y en Frýdek-Místek el día amanece gris y húmedo, por encima de unos 900 metros suele estar despejado, con el mar de nubes a tus pies. Mira la previsión de nubosidad baja la víspera y sube a la cresta todavía de noche.

Los 24 lugares más bonitos de los Beskides checos
Hemos elegido 24 sitios y los hemos ordenado para que puedas enlazarlos en rutas: primero los más fáciles de alcanzar (Pustevny y Radhošť), después las cumbres y el agua, y al final las rocas más alejadas, las iglesias de madera, los castillos y los museos para los días de lluvia.
1. Pustevny: Maměnka y Libušín
El collado más famoso de los Beskides, a 1.018 metros, guarda los edificios más fotogénicos de toda la sierra. Los refugios modernistas Maměnka y Libušín, diseñados a finales del siglo XIX por el arquitecto eslovaco Dušan Jurkovič, parecen salidos de un cuento: frontones tallados en madera, detalles rojos y ornamentos de la tradición valaca, la cultura pastoril de esta parte de Moravia. Libušín ardió en 2014, se reconstruyó y reabrió en 2020. A Pustevny sube un telesilla desde Trojanovice, así que es un comienzo perfecto aunque no seas muy montañero.
💡 Consejo para fotos: fotografía Maměnka a primera hora o al final de la tarde, antes de que lleguen los grupos. La mejor luz sobre la madera es la cálida y rasante: justo cuando abre el telesilla o a partir de las cuatro de la tarde.
2. La estatua de Radegast
En la cresta entre Pustevny y Radhošť posa la «modelo» más famosa de los Beskides: la estatua del dios pagano eslavo Radegast, obra de Albín Polášek, escultor nacido en la cercana Frenštát que hizo carrera en Chicago. La que ves hoy es una copia en granito de 1998; el original de 1931 se conserva en el ayuntamiento de Frenštát. Es probablemente el rincón más fotografiado de la sierra y está a solo un kilómetro largo de Pustevny por un camino cómodo, unos 20–30 minutos andando. La estatua con las crestas y el cielo detrás es una foto clásica que siempre funciona. Y sí, es el mismo Radegast de la etiqueta de la cerveza que vas a ver en muchos bares de la zona.
3. Lysá hora al amanecer o al atardecer
Es la cumbre más alta de los Beskides checos (1.323 m) y la mejor dirección para ver la inversión. Con cielo limpio, desde arriba se ve hasta los Altos Tatras eslovacos y los montes Jeseníky. La subida es exigente: desde Ostravice salvas casi 900 metros de desnivel y desde Malenovice o Krásná unos 800; solo desde el collado de Visalaje, el punto de partida más alto, se queda en unos 500. Pero la vista compensa cada paso. Arriba hay un refugio de montaña y un bar, así que puedes entrar en calor. Nosotros te proponemos subir para el atardecer, dormir al raso en la cumbre y quedarte también al amanecer.

💡 Consejo para fotos: sal de noche con frontal y calcula llegar a la cima 20–30 minutos antes de que salga el sol. La mejor luz dura solo unos minutos después del alba, antes de que el sol suba y la niebla se levante.
4. Stezka Valaška
Es una pasarela por las copas de los árboles que empieza muy cerca de la estación superior del telesilla de Pustevny, bajo la cumbre de Tanečnice. Abrió en 2019, mide unos 660 metros y termina en una torre escalonada cuyo nivel más alto está a 22 metros del suelo, con vistas a la cresta de Radhošť y a los valles. A los niños les encanta y a quien lleva cámara le regala una vista cenital de las copas, sobre todo en otoño, cuando el bosque se llena de color. Es de pago.
5. Radhošť y la capilla de San Cirilo y San Metodio
Radhošť (1.129 m) es la montaña sagrada de los Beskides. En la cima hay una capilla de madera dedicada a San Cirilo y San Metodio, de 1898, y delante el grupo escultórico de los dos santos, los misioneros que en el siglo IX llevaron el cristianismo y la escritura a los eslavos. Desde la estatua de Radegast se sigue por la cresta sin dificultad, y la capilla nevada es una de las fotos de invierno más bonitas de la sierra. Muy cerca hay un refugio donde resguardarte del viento.
6. Las cascadas de Satina
Son las cascadas más conocidas de los Beskides y se esconden en el pequeño desfiladero del arroyo Satina, en Malenovice, a los pies de Lysá hora. No son altas, pero el rincón, con musgo, raíces y rocas húmedas, tiene muchísima atmósfera y, sobre todo, se llega fácilmente por sendero señalizado. Llevan más agua después de la lluvia y en primavera, con el deshielo. Se sale del aparcamiento de Satina en Malenovice y, siguiendo las marcas amarillas, estás en la cascada en aproximadamente 1,5 km (ida y vuelta, algo menos de 3 km).
7. Mazácký Grúnik y la roca del Oso sobre el valle del Ostravice
En las laderas de Lysá hora que caen hacia Ostravice está la reserva natural de Mazácký Grúnik, un fragmento de bosque carpático de hayas y abetos que se deja evolucionar a su aire. Muy cerca, en el lado suroeste de Ostrá hora, sobresale Medvědí skála («la roca del Oso», 678 m), un peñasco de arenisca al que se sube por un sendero del bosque, sin material. Desde arriba tienes una de las vistas más bonitas del valle del Ostravice con el macizo de Smrk enfrente, y mucha más calma que en las rutas principales. Puedes empezar en Malenovice (aparcamiento junto al hotel Rajská bouda, marcas amarillas) o en Ostravice.
8. Smrk y las cascadas del arroyo Bučací
La segunda montaña más alta de los Beskides checos (1.276 m) tiene fama de tener una de las subidas más empinadas de la sierra. Subiendo desde Ostravice pasas junto a la cadena de cascadas del arroyo Bučací, un premio precioso a mitad de cuesta. Smrk es más salvaje y silencioso que el turístico Pustevny, así que es el sitio al que ir si buscas paisaje y soledad.

9. Velký Javorník
Es la cumbre de los montes Veřovické vrchy (918 m), con una torre mirador de madera y un refugio de montaña. La subida es fácil y desde la torre tienes delante toda la cresta principal de los Beskides, con Radhošť y Lysá hora. Como se llega sin esfuerzo, es un sitio estupendo para el atardecer cuando no quieres pasarte el día entero caminando.
10. Štramberk y la torre Trúba
Este pueblo al pie de los Beskides, protegido como conjunto histórico, recibe el apodo de «el Belén de Moravia», porque sus casitas de troncos se amontonan en la ladera como las figuras de un nacimiento. Por encima asoma la torre cilíndrica Trúba, lo que queda del castillo medieval. Desde su galería ves todo el pueblo y las colinas de alrededor. Y sí, aquí se hornean las famosas «orejas de Štramberk» (štramberské uši), unos barquillos de jengibre con forma de oreja que son la golosina local.

11. Los embalses de Šance y Morávka
Dos embalses de montaña que, en una mañana sin viento, se convierten en un espejo perfecto. Šance, en el valle del Ostravice, tiene zona acondicionada con bancos y aparcamiento; Morávka es más pequeño y más salvaje. Los dos funcionan de maravilla para fotografiar el reflejo de las laderas boscosas, mejor sin viento y a primera hora. Ojo: son reservas de agua potable, así que aquí no se viene a bañarse. A la presa de Šance llegas en coche por la carretera de Ostravice hacia Bílá (aparcas a pocos metros de la presa); Morávka queda algo más al oeste y lo más fácil es llegar en coche por el pueblo del mismo nombre.
12. Čertův mlýn y la reserva de Kněhyně (cueva)
La reserva natural nacional Kněhyně–Čertův mlýn, la más extensa de los Beskides de Moravia-Silesia, protege bosques de abetos de cumbre y formaciones rocosas curiosas. Cerca de Čeladná está la cueva pseudokárstica de Kněhyně, la más profunda de este tipo en Chequia; está cerrada con reja porque es un refugio de invierno muy importante para los murciélagos, así que no intentes entrar. Aun así, la reserva salvaje, con bloques de roca y bosque viejo, es una maravilla si te gustan los ambientes misteriosos. El punto de partida más cómodo es Pustevny: hasta la cumbre de Čertův mlýn (1.206 m), unos 2,5 km en línea recta hacia el este, llegas por sendero señalizado en algo más de una hora. La cima está cubierta de bosque y no tiene vistas. A la cumbre vecina de Kněhyně, en cambio, no lleva ningún sendero señalizado, y dentro de la reserva está prohibido salirse de los caminos marcados, así que déjala para verla de lejos.
13. Torres mirador y miradores de los Beskides
Los Beskides están llenos de torres mirador (en checo, rozhledna), una tradición muy checa: cada colina que se precie tiene la suya, y cada una te ofrece un encuadre distinto. Estas son nuestras favoritas:
- Súkenická, en la cima de Čarták (953 m), a un kilómetro del paso fronterizo de Bumbálka: vista a la cresta principal y, con buen tiempo, hasta los Tatras.
- Miloňová (846 m), sobre Velké Karlovice: torre de madera con el paisaje valaco a tus pies.
- Soláň, la «colina de los artistas», junto al hotel Čarták: vista a los montes Vsetínské vrchy y Javorníky sin necesidad de torre.
- Torre Jurkovič sobre Rožnov, una joya de arquitectura contemporánea en madera inspirada en el estilo de Jurkovič.
- Bílá hora, entre Štramberk y Kopřivnice: una torre de usos múltiples de 43 metros con la plataforma mirador a 26 metros.
- Panorama en Kabátice, junto a Chlebovice: torre de hierro de 23 metros con vistas al embalse de Olešná y a Frýdek-Místek.
- El cenador de madera de la cresta de Radhošť, de 1928, en el camino de Pustevny a la capilla: un mirador pequeño con mucho encanto.
- Mirador de Malenovice, una terraza de madera en Borová, sobre Malenovice, con vistas a las cumbres de los Beskides.
A la más visitada, la torre de Velký Javorník, no se puede subir en coche: aparcas en Bordovice o en Veřovice, junto al campo de fútbol, y subes a pie por sendero señalizado en más o menos una hora (desde el aparcamiento Pod Javorníkem, en Frenštát, son unos 3,8 km).
14. Velké Karlovice y Soláň
Es el corazón del paisaje valaco. Soláň (861 m) es una colina con un campanario de madera, esculturas talladas y una galería; desde los años veinte del siglo pasado, pintores, escritores y compositores se reunían en la antigua posada Čarták, a sus pies, y por eso la llaman «la colina de los artistas». Su nombre viene de la sal que se echaba a las ovejas. Velké Karlovice, debajo, es un pueblo de montaña disperso entre prados y casas de campo, donde el paisaje tiene líneas suaves y pintorescas. Ven aquí a buscar la estampa de postal de la Valaquia morava.
15. Las iglesias de madera de Bílá y Gruň
La arquitectura religiosa de madera de los Beskides es un capítulo aparte. En el pueblo de Bílá está la iglesia de San Federico (kostel sv. Bedřicha), con tejado de tablillas de madera; en Gruň, una aldea de Staré Hamry, encontrarás la iglesia de madera de Nuestra Señora Auxiliadora, sola en plena montaña. Las dos quedan preciosas con los tejados nevados o enmarcadas por el bosque en otoño. A ambas se llega en coche: Bílá está en la carretera que va a Eslovaquia y la iglesia de Gruň queda a unos 10 km por carretera. En temporada (mayo–septiembre) suele abrir solo los fines de semana por la tarde, así que consulta el horario antes de ir.
Además, por la zona hay un montón de cabañas de madera preciosas donde puedes alojarte (como la de la foto).

16. Las rocas de Pulčín y las Čertovy skály
Al sur, donde los Beskides dan paso a los montes Javorníky, te esperan las «ciudades de roca», laberintos de bloques de arenisca muy típicos de Chequia. Las rocas de Pulčín (Pulčínské skály) son la mayor ciudad de roca de la parte morava de los Javorníky: un laberinto de bloques, el grupo Zámčisko y restos de un antiguo asentamiento fortificado. Muy cerca, las Čertovy skály («rocas del Diablo»), junto a Lidečko, forman una muralla de arenisca de 150 metros de largo y hasta 25 de alto. Para fotos de roca y bosque, lo ideal es la luz suave de un día de niebla. Lo más habitual es salir de Lidečko (las Čertovy skály están justo encima del pueblo) o subir en coche hasta la aldea de Pulčín, que queda prácticamente al pie de sus rocas.
17. El campanario de Horečky y los campanarios de los Beskides
Sobre Frenštát pod Radhoštěm, en la pequeña loma de Horečky, se alza un diminuto campanario de madera (zvonička), un lugar de culto para ver el atardecer, con el pueblo debajo y las crestas al fondo. Encontrarás campanarios parecidos cerca de Miloňová o en Soláň: todos convierten una vista corriente en una foto poética, con un primer plano que le da profundidad.
18. Bílý Kříž y la cresta fronteriza
Bílý Kříž es un collado de montaña en la frontera entre Chequia y Eslovaquia, con refugios y vistas a Lysá hora y a las cumbres de los Javorníky. La ruta de cresta desde aquí por Visalaje y Kasárne es uno de los paseos más bonitos a lo largo de la frontera: prados abiertos, vistas lejanas y calma, lejos de la gente de Pustevny. Hasta arriba no se puede subir en coche; lo más cerca que aparcas es en Visalaje y desde allí subes al collado a pie o en bici por sendero señalizado (una hora, más o menos).
19. El museo al aire libre de Rožnov
El Museo Valaco al Aire Libre (Valašské muzeum v přírodě) es uno de los museos al aire libre más antiguos de Europa central, fundado en 1925, y uno de los sitios más visitados de la Valaquia morava. Se reparte en tres recintos, el Pueblo de Madera, el Valle de los Molinos y la Aldea Valaca, donde vuelven a la vida las casas de troncos, los molinos y los oficios tradicionales. Está más bonito en otoño, cuando el bosque de colores enmarca los tejados de tablilla, y en Adviento, con el encendido navideño. Está en el propio Rožnov pod Radhoštěm, así que se combina fácilmente con la excursión a Pustevny.
20. Las ruinas del castillo de Hukvaldy
Una de las mayores ruinas de castillo de Moravia se extiende sobre una colina encima del pueblo natal del compositor Leoš Janáček, el autor de la ópera «La zorrita astuta». Bajo el castillo hay un parque cercado con gamos y muflones, donde se encuentra una conocida estatua de bronce de la zorrita Bystrouška, la protagonista de la ópera. Las murallas y bastiones son enormes y desde lo alto se ve bien el piedemonte de los Beskides. El castillo abre por temporadas y con entrada, y el parque tiene su propio horario, así que consúltalos antes. Lo ideal es combinar el paseo por el parque con la visita al castillo.
21. Castillos y ruinas de los Beskides y la Valaquia
Alrededor de los Beskides y por toda la Valaquia se esconden muchas ruinas poco conocidas, perfectas si te gusta la historia y las excursiones tranquilas:
- Castillo de Brumov, antiguo castillo real sobre la localidad de Brumov-Bylnice, en el sur de la Valaquia.
- Ruinas de Lukov, un castillo extenso en los montes Hostýnské vrchy, no lejos de Zlín.
- Kozinec, sobre Čeladná: restos de un pequeño castillo sobre un espolón rocoso.
- Ruinas de Klenov, restos de un castillo en la cima rocosa de Zámčisko, cerca de Vsetín.
- Ruinas de Šostýn, terraplenes y restos de muros sobre Kopřivnice.
- Castillo de Rožnov, restos de las murallas en la colina de Hradisko, justo encima de Rožnov pod Radhoštěm.
La mayoría se visitan libremente; hazte a la idea de que son más un paseo corto por el bosque que unas ruinas espectaculares.
22. Palacios de la Valaquia: Vizovice y Vsetín
Para ver la cara más señorial de la Valaquia, hay dos palacios. El barroco palacio de Vizovice es uno de los más puros de Moravia en lo arquitectónico, con interiores ricamente amueblados y jardín, y la ciudad es famosa por su slivovice, el aguardiente de ciruela. El palacio de Vsetín, sobre la ciudad, alberga hoy el Museo de la Región de Valaquia, con una exposición sobre la vida en la comarca y una torre mirador. Los dos encajan fácilmente en un día de lluvia, cuando las crestas no apetecen.
23. Museos y museos al aire libre de los Beskides
Cuando el tiempo no acompaña, los Beskides tienen también algunos museos estupendos:
- Museo Tatra de Kopřivnice, con la colección de coches de turismo y de carreras de una de las marcas de automóviles más antiguas del mundo.
- Museo Zdeněk Burian de Štramberk, con obra del pintor checo que se hizo célebre en todo el mundo por sus reconstrucciones de la prehistoria y sus ilustraciones de aventuras.
- Museo Etnográfico de los Beskides de Silesia en Bystřice, que muestra cómo se vivía en los Beskides de Těšín.
En los museos pequeños, mejor consulta el horario antes de ir.
24. Parques de cuerdas y planes para toda la familia
Con niños o si buscas un poco de adrenalina, date una vuelta por alguno de los parques de cuerdas de los Beskides:
- Tarzanie, en Trojanovice-Ráztoka, uno de los parques de cuerdas de montaña más grandes de Chequia, junto al telesilla de Pustevny.
- GibonPark, en Rožnov pod Radhoštěm, con recorridos de cuerdas y zona de juegos en un parque forestal.
- Laberinto de cuerdas Opičárna, en Ostravice, un laberinto divertido a los pies de Lysá hora.
- Ptačí ráj («paraíso de los pájaros») en Velké Karlovice, un mundo infantil entre las copas de los árboles junto al Grandhotel Tatra.
Son el complemento ideal de una ruta cuando vas a la montaña en familia.
Los miradores y rincones más fotogénicos
Si tienes poco tiempo y quieres ir a tiro hecho a por una buena foto, apuesta por estos:
- Lysá hora al amanecer: la mejor inversión y la vista más lejana (Tatras, Jeseníky).
- Medvědí skála y las laderas de Mazák: una vista espectacular del valle del Ostravice con el macizo de Smrk enfrente.
- Stezka Valaška: las copas de colores vistas desde arriba.
- El campanario de Horečky: atardecer con un primer plano de madera.
- La torre de Velký Javorník: toda la cresta de los Beskides en una sola foto, sin una gran subida.
- El embalse de Šance: el reflejo de las laderas en una mañana sin viento.
💡 Consejo: la mejor luz es la de la «hora dorada», justo después del amanecer y antes del atardecer. A mediodía el contraste es duro y las nieblas hace rato que se fueron, así que para las fotos importantes madruga o quédate hasta la tarde.
Si quieres combinar las fotos con dormir en la montaña, compensa tener la base en los propios Beskides: por la mañana estarás en la cresta antes que los excursionistas que suben del valle. Buscar alojamiento en los Beskides →

Los lugares más bonitos de los Beskides en invierno
En invierno el orden cambia un poco: la nieve convierte en paisaje de postal incluso sitios que en verano pasan desapercibidos. Nuestros favoritos:
- La capilla de Radhošť y Maměnka en Pustevny bajo la nieve recién caída: arquitectura de madera de cuento.
- Lysá hora con escarcha e inversión: las vistas de invierno suelen ser las más nítidas.
- Las iglesias de madera de Bílá y Gruň, con los tejados de tablilla nevados.
- El embalse de Šance, con la superficie helada y escarcha en los árboles.
💡 Consejo: para las crestas en invierno llévate polainas y microcrampones (cadenas para las botas): el hielo en los caminos pisados es traicionero, sobre todo en la subida a Lysá hora y a Radhošť. Y ten en cuenta que en enero oscurece entre las cuatro y las cuatro y media de la tarde, así que planifica la vuelta con luz.
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¿Además de caminar quieres subir en telesilla, entrar en el museo al aire libre de Rožnov o reservar otra actividad de pago? Actividades y entradas en los Beskides →
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los lugares más bonitos de los Beskides? Entre los más bonitos están Pustevny con los refugios de madera Maměnka y Libušín, la estatua de Radegast en la cresta, Lysá hora al amanecer, las cascadas de Satina, Soláň y Velké Karlovice, el embalse de Šance y las ciudades de roca de Pulčín y Čertovy skály. Depende de si buscas vistas, agua o arquitectura.
¿Cuál es la mejor época para fotografiar los Beskides? El momento más fotogénico es el paso de septiembre a octubre, cuando el bosque cambia de color y por la mañana hay niebla de inversión en los valles. El segundo es enero y febrero, con la primera nieve sobre la capilla de Radhošť y sobre Maměnka. En los dos casos, fotografía en la hora dorada, justo después del amanecer o antes del atardecer.
¿Desde dónde hay mejores vistas en los Beskides? La vista más lejana es la de Lysá hora (1.323 m): con cielo limpio llega hasta los Altos Tatras y los montes Jeseníky. Sin una subida dura, tienes buenas vistas desde la torre de Velký Javorník y desde la cresta entre Pustevny y Radhošť.
¿Cómo se sube a Pustevny sin caminar? A Pustevny sube un telesilla desde Trojanovice, así que llegas arriba sin hacer la ruta: ideal con niños o si quieres guardar fuerzas para las fotos. También se puede llegar en coche o autobús desde el valle del Rožnovská Bečva.
¿Hay cascadas en los Beskides checos? Sí. Las más conocidas son las cascadas de Satina, en un pequeño desfiladero de Malenovice, a las que se llega fácilmente por sendero señalizado. Subiendo a Smrk desde Ostravice pasas también por las cascadas del arroyo Bučací. Llevan más agua en primavera y después de la lluvia.
¿Merece la pena ir a los Beskides en invierno? Sin duda: la nieve convierte en paisaje incluso los rincones más corrientes. Lo más bonito es la capilla nevada de Radhošť, los edificios de madera de Pustevny y las iglesias de Bílá y Gruň. Para las crestas heladas lleva microcrampones y cuenta con que oscurece muy pronto.
¿Dónde ver el atardecer en los Beskides? Los sitios con un primer plano de madera y vistas a las crestas son los más agradecidos: el campanario de Horečky sobre Frenštát, Soláň y la torre de Velký Javorník. Todos son de acceso fácil, así que te da tiempo a bajar con la última luz.
¿Es difícil subir a Lysá hora? Es una de las rutas más exigentes de los Beskides por el desnivel: casi 900 metros desde Ostravice y unos 800 desde Malenovice o Krásná; solo desde Visalaje se queda en unos 500. Cuenta con varias horas de marcha y, en invierno, con hielo. A cambio tienes las mejores vistas de la sierra e inversiones frecuentes, y arriba hay refugio y bar.
¿Qué ciudades de roca hay en los Beskides? Al sur de la sierra, donde los Beskides dan paso a los Javorníky, están las rocas de Pulčín, la mayor ciudad de roca de la parte morava de los Javorníky, con un laberinto de bloques, y muy cerca las Čertovy skály de Lidečko, una muralla de arenisca de hasta 25 metros de alto.
¿Dónde alojarse en los Beskides cerca de las crestas? Para fotografiar al amanecer compensa dormir en la propia montaña, por ejemplo en Ostravice, Malenovice, Pustevny o Velké Karlovice. Desde una base en la sierra llegas a la cresta antes que quienes suben del valle y te da tiempo a ver la inversión y la salida del sol.
¿Qué hacer en los Beskides con niños o si llueve? Con niños funcionan muy bien los parques de cuerdas Tarzanie en Trojanovice, GibonPark en Rožnov o el laberinto de cuerdas Opičárna en Ostravice. Si llueve, tira del museo al aire libre de Rožnov, el Museo Tatra de Kopřivnice o los palacios de Vizovice y Vsetín.
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