Aktualizováno 17.9.2026
Mallorca es, seguramente, la escapada más cómoda que tenemos a mano: menos de una hora de vuelo desde Barcelona o Valencia, hora y media desde Madrid, y de golpe estás en una isla de 3.640 km² que no se parece en nada a la Península. El problema es que casi todos vamos en julio y agosto, cuando el Caló des Moro parece el metro en hora punta. Nosotros lo hacemos al revés: fuera de temporada la isla se vuelve otra cosa, y sale mejor de precio. Aquí tienes 51 lugares imprescindibles que ver en Mallorca, repartidos por toda la isla.
Los lugares imprescindibles que ver en Mallorca, en un vistazo
Antes de meternos en faena y contarte sitio por sitio, te dejamos un resumen rápido por si no tienes tiempo de leerte el artículo entero.
Pueblos, ciudades e historia
Estos son los pueblos y ciudades históricas más bonitos de Mallorca:
- Palma – casco antiguo, bares de tapas y el centro neurálgico de la isla.
- Valldemossa – pueblo de piedra en la Tramuntana con su famosa cartuja.
- Deià – pueblecito de artistas en la costa oeste.
- Sóller – ciudad en el valle de los naranjos (y gran base para la Tramuntana).
- Port de Sóller – la parte portuaria de Sóller, con paseo marítimo y playa.
- Banyalbufar – pueblo de bancales sobre el mar con unas vistas preciosas.
- Alcúdia (casco antiguo) – centro histórico amurallado en el norte de la isla.
- Pollença – pueblo antiguo lleno de callejuelas, cafés y mercados.
- Santanyí – el «sur auténtico», con mercado, galerías y arquitectura de marés.
- Magaluf – núcleo turístico marchoso del suroeste.
- Palmanova – zona más tranquila, justo al lado de Magaluf.
- El Arenal (s’Arenal) – núcleo grande y bien comunicado, pegado al aeropuerto.
- Peguera (Paguera) – zona tranquila y buena base para el suroeste.
- Santa Ponça (Santa Ponsa) – cala y núcleo relajado en un paisaje recortado.
- Capdepera – pueblo dominado por su castillo, con vistas a todo el levante.
Monumentos, castillos y visitas obligadas
El grueso del patrimonio está en Palma.
- Catedral de La Seu – la catedral gótica icónica, a pie de mar.
- Palau de l’Almudaina – el palacio real junto a la catedral (huella andalusí y gótica).
- Castell de Bellver – castillo circular con las mejores vistas de Palma.
- Pueblo Español – «España en miniatura» (museo de arquitectura al aire libre).
- Mercat de l’Olivar – el gran mercado de Palma (vida local y buen comer).
- Celler Sa Premsa – casa de comidas clásica en Palma (cocina mallorquina).
Cómo son las playas de Mallorca
Estas son las playas, calas y rincones de costa que más se buscan:
- Es Trenc – playa virgen y larguísima, con pinta de Caribe.
- Playa de Muro – arenal enorme con entrada muy suave (perfecto en familia).
- Cala Formentor – playa preciosa en el norte, en la península de Formentor.
- Cala s’Amarador – cala de arena dentro del parque natural de Mondragó.
- Caló des Moro – la cala pequeña y espectacular «de las fotos».
- Cala Llombards – cala estrecha y de agua tranquila (buena para snorkel).
- Cala Mesquida – playa grande con dunas, en la parte más apartada del levante.
- Cala Pi – cala larga y encajonada, en el sur de la isla.
- Sa Coma – playa limpia y núcleo tranquilo en el levante.
- Cala Millor – playa grande y zona con más ambiente, también en el levante.
- Portixol – barrio marinero de Palma, con paseo y puertecito.
- Cales de Mallorca (zona de calas) – el tramo de costa lleno de «cales» entre Portocristo y Cala d’Or.
- Portocristo – pueblo portuario del levante (puerta de entrada a las cuevas).
- Cala d’Or – zona de calas muy conocida en el sureste.
- Cala Gat (Cala Rajada) – calita de postal dentro de un núcleo muy turístico.
- Faro de Cala Rajada – mirador sobre la costa (sobre todo al atardecer).
Naturaleza, montaña y miradores
¿Te tira la montaña tanto como a nosotros? Mallorca tiene la travesía GR221 (la Ruta de Pedra en Sec) y un montón de rincones que valen la pena.
- Cap de Formentor – el cabo más dramático y el «final» de Mallorca.
- Mirador es Colomer – la panorámica más conocida de Formentor.
- Torrent de Pareis – el torrente más famoso de la isla (excursión exigente).
- Sa Calobra – la cala en la desembocadura del torrente (y esa carretera mítica).
- Parque natural de Mondragó – naturaleza protegida, senderos, acantilados y playas.
- Parque natural de s’Albufera – humedal y paraíso para ver aves.
- Embalse de Cúber – embalse de montaña en la Tramuntana (vistas y paseos).
- Embalse del Gorg Blau – el segundo embalse, a un paso de Cúber.
- Sa Dragonera – isla-reserva deshabitada frente a la costa suroeste.
- Orient – aldea histórica diminuta y «fuera del tiempo», en plena montaña.

Cuevas y fortalezas
- Coves del Drac (Cuevas del Drach) – el gran sistema de cuevas del levante.
- Castell d’Alaró – ruinas en lo alto de la montaña, sobre Alaró (vistas brutales).
- Santuari de Lluc – el corazón espiritual de la isla, en plena Tramuntana.
Rincones pequeños, pero icónicos, dentro de los pueblos
- Plaça de la Constitució (Sóller) – la plaza mayor de Sóller (el corazón del pueblo).
- Pont Romà (Pollença) – el puente de piedra de época romana.
- Escalera del Calvari (Pollença) – 365 escalones hasta la capilla con vistas.
CONSEJO: si vas en coche propio en ferry, plantéate dejarlo en el hotel dos o tres días. En verano, aparcar en Valldemossa, en Deià o en la zona de Santanyí es una lotería, y el tren de Sóller, el tranvía al puerto y los buses del TIB llegan a casi todo lo que sale en esta lista.
Dónde alojarse en Mallorca
Mallorca es una isla increíblemente variada y todo depende de qué tipo de viaje busques. No la disfruta igual una pareja que quiere calma y naturaleza, que una familia con niños, que quien viene por la playa y la noche. Como regla general, el suroeste y el sur son las zonas más demandadas, mientras que el norte y el interior resultan más auténticos y tranquilos. Si quieres conocer la isla de verdad, te recomendamos moverte en coche, porque muchos de los sitios bonitos quedan lejos de los grandes núcleos turísticos. Y aquí tienes una ventaja que no tienes en ningún otro destino de playa: si vienes en ferry desde Barcelona, Valencia o Dénia, puedes traerte tu propio coche y ahorrarte el alquiler, que en julio y agosto se dispara.
El alojamiento lo solemos reservar por Booking. Nosotros nos quedamos en la zona de Palmanova, nos gustó muchísimo y lo teníamos todo a mano para llegar a casi todos los sitios que queríamos ver.
- Palma: Si eres de ciudad, Palma es apuesta segura. Te espera un casco antiguo precioso, callejuelas estrechas, la catedral y muy buenos restaurantes y bares. Te recomendamos Puro Grand Hotel – hotel en pleno centro – y Protur Naisa Palma Hotel – hotel moderno con spa.
- Palmanova y Magaluf: Dos núcleos vecinos, cada uno con su punto. En Palmanova disfrutarás de unas vacaciones más tranquilas, aptas también para ir en familia; Magaluf es conocido sobre todo por la noche y la fiesta. Los dos comparten playas majas y buenos servicios. Nosotros estuvimos en Palmanova AQUÍ y fue uno de los mejores alojamientos del viaje.
- Playa de Palma / Can Pastilla: Aquí te esperan unas vacaciones de playa clásicas. Arenal largo, paseo marítimo lleno de restaurantes, cafeterías y bares, todo cerca y a pocos minutos del aeropuerto.
Te recomendamos Hipotels Playa de Palma Palace & Spa . - Alcúdia / Playa de Muro: Una de las zonas favoritas, sobre todo para familias. Las playas son anchas, de arena fina y con una entrada al mar muy suave, así que van de maravilla con niños. Iberostar Selection Playa de Muro Village y el hotel Astoria Playa – un adults only muy solicitado.
- Cala d’Or: Núcleo pequeño y bonito en el sureste de la isla. En lugar de playas largas, aquí encontrarás calas recogidas de agua turquesa, perfectas para bañarse. Muy bien el Inturotel Cala Esmeralda.
- Port de Sóller: Si buscas tranquilidad, naturaleza y una Mallorca distinta, Port de Sóller es tu sitio. Prueba elHotel Esplendido.
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Cómo es el mar en Mallorca
El mar de Mallorca es de los más bonitos del Mediterráneo y es una de las razones de peso por las que la isla engancha tanto. Lo más famoso es el sur y el sureste, donde encontrarás arena blanca y agua turquesa, como en Es Trenc o Cala Pi. Eso sí, en temporada alta son también las zonas más saturadas.
En la costa de levante están las famosas cales mallorquinas: más pequeñas, muchas veces protegidas por roca y perfectas para bañarse y hacer snorkel. El norte y el noroeste ofrecen una costa mucho más dramática, con la montaña cayendo al mar y playas de cantos o de tamaño reducido, pero con un agua a menudo excepcionalmente limpia. Cada parte de la isla tiene su carácter, y eso en Mallorca es una ventaja enorme.
CONSEJO: esas manchas oscuras del fondo no son suciedad, son praderas de posidonia. Es una planta protegida que es justo la responsable de que el agua se vea tan transparente, así que ni se fondea encima ni se arranca; y las hojas secas que se acumulan en la orilla en invierno son las que sujetan la arena hasta la primavera.

Qué tiempo hace en Mallorca y cuándo ir
Mallorca tiene un clima mediterráneo de manual, así que de sol vas sobrado casi todo el año. Si vas sobre todo a bañarte, los meses de verano son los mejores, pero cuenta con calor fuerte y con mucha gente. Nosotros recomendamos mayo, junio, septiembre y octubre: sigue haciendo buen tiempo, el agua está templada y hay bastante menos gente.
En primavera y otoño la isla es ideal para caminar, hacer excursiones y patear pueblos. Incluso en invierno se está muy bien: las temperaturas rara vez bajan de 12–15 °C, así que es un buen sitio para escaparse un fin de semana largo cuando en el continente no se puede ni salir a la calle.
CONSEJO: nosotros fuimos también en enero y es cuando más nos gustó. Ojo a una cosa, eso sí: en pleno invierno muchos hoteles y chiringuitos de la costa cierran (sobre todo en la zona de Alcúdia y el levante), así que conviene mirar en Palma, en Sóller o en algún pueblo del interior, que funcionan todo el año.
Temperatura del agua en Mallorca (°C)
- Enero: 14–15
- Febrero: 14–15
- Marzo: 15–16
- Abril: 16–17
- Mayo: 18–20
- Junio: 21–23
- Julio: 24–26
- Agosto: 25–27
- Septiembre: 24–25
- Octubre: 22–23
- Noviembre: 19–20
- Diciembre: 16–17
Temperatura del aire en Mallorca (°C)
- Enero: 12–16
- Febrero: 13–17
- Marzo: 15–19
- Abril: 17–22
- Mayo: 20–25
- Junio: 24–29
- Julio: 28–33
- Agosto: 29–34
- Septiembre: 25–30
- Octubre: 21–26
- Noviembre: 17–21
- Diciembre: 14–18
51 lugares imprescindibles que ver en Mallorca, de punta a punta
Si ya tienes alguno de estos sitios en la lista y quieres saber algo más, aquí te lo contamos con calma. ¿Qué ver en Mallorca?
Palma (la ciudad)
Pasear por el casco antiguo de Palma es de esas cosas que no te puedes saltar. Las callejuelas se abren de pronto a plazas con vida de la mañana a la noche y el ambiente es de ciudad de verdad, no de escaparate turístico. Desde el aeropuerto llegas al centro en el bus A1 por unos 5 € el trayecto (consulta la tarifa vigente), así que Palma funciona perfectamente sin coche. Plaza España es el nudo de transportes y un buen punto de referencia para orientarte a pie. Un apunte práctico: el agua del grifo es potable —Palma tiene además decenas de fuentes filtradas en la calle—, pero es muy dura y de sabor fuerte, y por eso mucha gente acaba comprando agua embotellada.
Catedral de La Seu (la catedral de la luz)
La silueta que define Palma está literalmente a pie de mar y es una de las catedrales góticas más impresionantes del Mediterráneo. Por fuera impone por tamaño y por emplazamiento; por dentro, por el espacio y por cómo entra la luz. El fenómeno que todo el mundo quiere ver ocurre el 2 de febrero y el 11 de noviembre sobre las 8:00, cuando el rosetón proyecta un ocho perfecto sobre el muro. La entrada general ronda los 10 € (comprueba el precio actualizado), aunque a la misa de la mañana se entra gratis. Aun sin fenómenos raros, merece la pena por ese silencio en medio de la ciudad.
CONSEJO: puedes comprar la entrada online en GetYourGuide y ahorrarte las colas, que en verano son considerables.

Valldemossa
Uno de los pueblos más fotografiados de la isla está en plena Serra de Tramuntana y entra por los ojos a la primera. Casas de piedra, fachadas llenas de flores y callejuelas que parecen puestas a mano. El reclamo principal es la Cartuja, donde en el invierno de 1838 se alojaron Chopin y George Sand. Cuenta con que hay mucho turismo, sobre todo en temporada alta y a media mañana, cuando llegan los autocares. Y cuenta también con que aparcar es lo más difícil del día: el parking de pago está a la entrada y a partir de las once suele estar lleno, así que o vas temprano o subes en el bus 210 desde Palma.
Sóller
Sóller es un pueblo con vida propia metido en un valle de naranjos que le da un carácter único. Lo más conocido es el histórico tren de madera que llega desde Palma atravesando 13 túneles (el famoso «Ferrocarril de Sóller»). El pueblo tiene un ritmo estupendo y es perfecto para sentarse en una terraza y mirar. La Plaça de la Constitució es el centro natural, donde se mezclan visitantes y gente del pueblo. Además, es la mejor base para bajar al mar, a Port de Sóller, en el tranvía de toda la vida.
Cap de Formentor (el cabo)
El Cap de Formentor está considerado el punto más espectacular de la isla y no le falta razón a nadie. La carretera que lleva hasta allí es de las más bonitas de Mallorca, con acantilado y mar todo el rato. Prepárate para viento fuerte: aquí lo llaman «el punto de encuentro de los vientos». Los días claros se ve Menorca al fondo. Un aviso importante: en 2026 la circulación de vehículos privados está restringida del 15 de mayo al 15 de octubre, de 10:00 a 22:00, y la alternativa es el bus 334 del TIB, que sale de Alcúdia y Port de Pollença y para en el mirador, en la playa y en el faro (unos 50 minutos desde Port de Pollença). Confirma las fechas antes de ir, porque cada año las ajustan.

Mirador es Colomer
Uno de los miradores más conocidos de Mallorca, el de las postales y los catálogos de toda la vida. Está muy alto sobre el mar y regala una panorámica completa de la costa norte, con el islote del Colomer clavado enfrente. La plataforma está vallada, pero aun así impresiona lo vertical que es todo. En temporada se llena muchísimo, así que lo suyo es llegar a primera hora. A quien le guste la fotografía, aquí no le va a fallar ni un día nublado.
Coves del Drac (Cuevas del Drach)
Una de las visitas naturales más concurridas de la isla está junto a Portocristo. Las cuevas se conocen desde el siglo XIV y quien las exploró a fondo fue E. A. Martel, en 1896. El sistema son cuatro cavidades conectadas y llenas de estalactitas y estalagmitas. El plato fuerte es el lago Martel, del que se dice que es uno de los lagos subterráneos más grandes de Europa. Y la visita termina con un concierto de música clásica en directo sobre el agua, que es lo que de verdad se te queda.
Las entradas se pueden comprar allí mismo, pero suele haber lleno, así que no te la juegues y reserva tu plaza online con GetYourGuide.
CONSEJO: las cuevas funcionan con pases a hora fija y dentro se está a unos 20 °C con mucha humedad, así que llévate algo de manga larga aunque fuera estés a 35. Si vas con residencia balear, pregunta por la tarifa de residente en taquilla, porque no se aplica comprando por internet.

Alcúdia (casco antiguo)
Pueblo histórico del norte rodeado de murallas medievales muy bien conservadas. Se puede subir a caminar por encima y las vistas del pueblo y del llano valen el rato. El día que más ambiente tiene es el de mercado, los martes y los domingos. Dentro del recinto hay callejuelas, cafés y tiendas pequeñas. El contraste con los grandes hoteles del Port d’Alcúdia, a un par de kilómetros, es total.
Cala Millor
El núcleo más grande de la costa de levante es marchoso y tiene mucho movimiento. De día tira de su arenal larguísimo; de noche se convierte en zona de salida. La gran ventaja es la enorme oferta de restaurantes, bares y tiendas. También gusta a las familias porque está todo resuelto. Si buscas la combinación de playa y vida urbana, Cala Millor cumple sin discusión.
CONSEJO: desde Cala Millor tienes a tiro casi todo el levante. Portocristo y las cuevas quedan a veinte minutos, Capdepera y Cala Rajada a otros veinte por la otra dirección, y las calas de Artà, más salvajes, a media hora. Es una de las bases más prácticas si no quieres conducir mucho cada día.
Magaluf
Magaluf es sinónimo de noche y fiesta en Mallorca. Los clubes y los bares aguantan hasta la madrugada y atraen sobre todo a público joven. De día, en cambio, tiene una playa de arena muy amplia donde se está perfectamente. El núcleo forma un continuo urbano con Torrenova y Palmanova. No es un sitio para unas vacaciones tranquilas, pero diversión no vas a tener que buscarla.
Palmanova
Palmanova está a unos cientos de metros de Magaluf, pero el ambiente cambia por completo. Tiene una playa ancha y muy cuidada y bastante más verde alrededor. Funciona bien para familias y para parejas que quieren algo tranquilo. Y, a la vez, tienes la zona de marcha de Magaluf al lado si te apetece salir una noche. Es un equilibrio muy cómodo entre calma y opciones.
CONSEJO: el suroeste es la zona mejor comunicada de la isla sin coche. Desde Palmanova y Peguera salen buses directos a Palma cada poco rato, así que puedes pasar el día en la ciudad, cenar allí y volver por la noche sin preocuparte de aparcar en el centro.

El Arenal (s’Arenal)
El núcleo turístico más grande de Mallorca está pegadísimo al aeropuerto, lo que lo hace comodísimo de alcanzar. Es conocido por sus precios más bajos y por tenerlo todo montado. La playa es larga y está bien equipada, pero en temporada hay muchísimo ambiente. El Arenal es funcional y va al grano. Buena opción si lo que quieres es playa sin complicaciones y sin gastarte medio presupuesto en el alojamiento.
Playa de Muro
El arenal continuo más grande de la isla está en el norte, en la bahía de Alcúdia. Es famoso por su entrada al mar extremadamente suave, lo que la convierte en la playa por excelencia para ir con niños. Tiene bandera azul por calidad del agua y servicios. A lo largo de la playa hay hamacas, sombrillas y chiringuitos de sobra. Es un sitio muy cómodo para pasar el día entero sin moverte.
Playa de Es Trenc
Una de las playas vírgenes más famosas de Mallorca, con casi tres kilómetros de arena blanca. El agua tiene ese turquesa que sale en todas las fotos y que hace que la llamen el Caribe mallorquín. La playa forma parte del Parc Natural d’Es Trenc-Salobrar de Campos, así que aquí no hay paseo marítimo ni hoteles. Los servicios son mínimos: los aparcamientos habilitados son los de Es Trenc y Ses Covetes, cuestan del orden de 5 a 7 € el día y en julio y agosto se llenan antes de las diez de la mañana. Llévate agua y sombra, porque comprarlas allí no es una opción.
Palau de l’Almudaina
El palacio que está justo al lado de la catedral cuenta muy bien cómo ha ido cambiando Palma desde época andalusí hasta hoy. Fue sede de valíes, luego de reyes y hoy es residencia real oficial. Cuando la familia real está en la isla, parte del recinto se cierra al público. Los interiores son sobrios y más fríos de lo que uno espera. El Salón del Trono es el punto fuerte de toda la visita.
CONSEJO: Patrimonio Nacional tiene tarde de entrada gratuita en el Almudaina para ciudadanos de la UE, normalmente al final de la jornada y con aforo limitado. Consulta el día y la hora en su web antes de ir, porque cambia según la temporada.
Castell de Bellver
Castillo gótico con una planta circular poco habitual en Europa, encaramado en una colina sobre Palma. Ofrece una de las mejores vistas de la ciudad y de toda la bahía. Fue residencia real y también prisión durante siglos. La entrada ronda los 4 € y los domingos se entra gratis (verifica horarios y condiciones actuales). Plan perfecto si te apetece ver Palma desde arriba y de paso pasear por el bosque de Bellver.
Port de Sóller
La parte portuaria de Sóller, a la que se llega en el tranvía histórico. Tiene playa propia y un ambiente muy agradable, de bahía cerrada. Va genial para bañarse por la tarde y cenar mirando los barcos. Comparado con Palma, todo va más despacio y en pequeño. Es el mejor final posible para un día de montaña en la Tramuntana.

Santanyí
Pueblo del sur con mucha personalidad y esa piedra dorada de marés que le da el color. Las callejuelas están llenas de galerías, cafés y tiendas de artesanía. El mercado de los miércoles y los sábados por la mañana es de los más bonitos de Mallorca. Vale mucho la pena probar las almendras de la zona. El ambiente es tranquilo y muy de pueblo, aunque en agosto también se note el tirón.
Pollença
Pueblo histórico del norte con un pasado largo y bien visible. Pasear por el casco antiguo es dar con una plaza preciosa, cafés y un ritmo pausado. Una curiosidad es el Pont Romà, el puente de piedra a la entrada del pueblo. El mercado de los domingos es de los más concurridos de la comarca. Tiene además un peso cultural fuerte, con festival de música clásica incluido en verano.
CONSEJO: Pollença y Port de Pollença no son lo mismo. El pueblo está seis kilómetros tierra adentro y es donde están el mercado, la escalera del Calvari y el casco antiguo; el puerto es la parte de playa y hoteles. Si buscas alojamiento, mira bien cuál de los dos estás reservando.
Cala Formentor (la playa)
Una de las playas más bonitas del norte de la isla. Arena fina, agua transparente y pinos que dan sombra hasta casi la orilla: la combinación es difícil de mejorar. Es muy popular, así que hay bastante gente, sobre todo en verano. Hay hamacas y sombrillas de alquiler y un par de sitios donde comer. Ten en cuenta que en los meses de restricción de Formentor se llega en el bus 334 o en barco desde Port de Pollença.
Peguera (Paguera)
Núcleo tranquilo y muy bien conectado con Palma (unos 25 km por la autopista, poco más de veinte minutos). Lo tiene todo resuelto, pero sin la intensidad nocturna de Magaluf. Gusta especialmente a parejas y familias. Peguera es una base muy práctica para descubrir el suroeste y llegar hasta Andratx o Sa Dragonera. Combina comodidad y calma sin renunciar a nada.
Santa Ponça (Santa Ponsa)
Núcleo metido en una bahía tranquila y con una costa muy fotogénica. El ambiente es relajado y bastante menos frenético que en los centros de fiesta. Va bien también con niños. Se baña estupendamente gracias a lo protegida que está la bahía. El paisaje de alrededor, con la Serra de Tramuntana asomando al fondo, es muy bonito.
Mercat de l’Olivar
El gran mercado municipal de Palma, donde va a comprar la gente del barrio. Encontrarás pescado fresco, marisco, fruta y carne de primera. Muchas paradas tienen barra y te preparan lo que acabas de elegir. Es el mejor sitio para ver el ritmo normal de la ciudad y no el de la zona turística. Y va de maravilla para hacer la compra si tienes apartamento.
CONSEJO: ve por la mañana y entre semana. El Olivar abre de lunes a sábado y el sábado a mediodía está a reventar; los domingos cierra. Si buscas sobrassada o queso de Maó para llevarte, las paradas del sótano suelen tener mejor precio que las tiendas del centro.
La Ruta Martiana (el truco local)
Todos los martes por la noche el casco antiguo de Palma se convierte en una ruta de tapas. Los bares que participan ofrecen caña o copa de vino más tapa por unos 2–2,50 € (el precio se va ajustando, mira la cuenta del año en curso). El ambiente es animado y muy amable. Es una ocasión estupenda para mezclarte con gente de Palma y no solo con otros visitantes. De las mejores maneras de cenar barato y bien en la ciudad.
Festes de Sant Sebastià / Correfoc
Las fiestas del patrón de Palma, en torno al 20 de enero, son de lo más intenso del año en la isla. El correfoc es un pasacalles de fuego, chispas y música a todo volumen. Los dimonis corren por las calles con la traca encendida y aquello se convierte en otra cosa. Se recomienda manga larga, ropa que no te importe y calzado cerrado. Es de esas noches que no se olvidan.
Pueblo Español
Museo de arquitectura al aire libre en la parte oeste de Palma. Reúne réplicas a escala de edificios y plazas emblemáticos de toda España. Está bien si quieres un repaso rápido a los estilos arquitectónicos del país. Se usa mucho para exposiciones y actos culturales. Es más un complemento que un objetivo principal del viaje.
Portixol
Antiguo barrio de pescadores convertido hoy en uno de los sitios favoritos de la gente de Palma. Está a un paso del centro y se llega por un paseo marítimo largo que va pegado al agua. Es ideal para caminar, correr o ir en bici. Los restaurantes junto al mar son de lo mejorcito. Perfecto para comer o para tomar algo al atardecer.
Sa Coma
Núcleo del levante conocido por su playa ancha y limpia. El agua es transparente y la entrada es apta también para quien no nada demasiado bien. Gusta sobre todo a las familias. Los servicios son modernos y están bien mantenidos. Buena elección para unas vacaciones sin sobresaltos.

Cala s’Amarador
Playa pequeña dentro del parque natural de Mondragó, rodeada de pinos hasta la misma arena. Transmite mucha calma y se ve muy natural. El agua es limpísima y se baña de maravilla. Al estar protegida no hay edificaciones alrededor, solo el aparcamiento del parque a diez minutos andando. Ideal para un día tranquilo de mar.
Parque natural de Mondragó
Espacio protegido que combina playas, acantilados y senderos entre pinar. Permite hacer rutas suaves y bañarse en calas naturales sin salir del parque. Aquí verás las tradicionales parets seques, los muros de piedra en seco levantados sin mortero. Todo está muy bien conservado y se respira tranquilidad. Da perfectamente para media jornada.
Parque natural de s’Albufera
El gran humedal del norte de la isla está protegido desde 1988. Es una zona clave para las aves migratorias y para la biodiversidad de Baleares. Los caminos son llanos y se recorren sin ningún esfuerzo, con varios observatorios por el camino. Es un imprescindible si te gusta la naturaleza. Y es la cara de Mallorca que menos gente se espera.
CONSEJO: la entrada a s’Albufera es gratuita, pero hay que recoger el permiso en el centro de recepción de Sa Roca y solo se puede entrar a pie o en bici, nunca en coche. El aparcamiento está en el puente de los Anglesos, a la altura del Port d’Alcúdia, y la mejor hora para ver aves es la primera de la mañana.
Cales de Mallorca (las calas)
La costa de levante está sembrada de decenas de calas pequeñas. El tramo entre Portocristo y Cala d’Or es perfecto para recorrerlo en coche y parar donde te apetezca. Muchas son diminutas, tranquilas y buenísimas para hacer snorkel. Cada una tiene su propio carácter, desde las urbanizadas hasta las que solo tienen un camino de tierra. Es la zona ideal si te gusta ir descubriendo sobre la marcha.
Playa de Cala Llombards
Cala preciosa cerca de Santanyí, de agua muy tranquila. La entrada al mar es suave y funciona bien con niños. Al estar encajonada entre roca, es ideal para hacer snorkel. No es una playa larga, pero sí de las más fotogénicas del sur. Ojo: en el núcleo de Cala Llombards hay una veintena de calles con circulación restringida para evitar el colapso, así que sigue la señalización y no te fíes del navegador.
Playa de Cala Mesquida
Playa rodeada de naturaleza en el extremo noreste, junto a Capdepera. Destaca por la limpieza del agua y por lo abierta que es, con un sistema dunar protegido detrás. Incluso en temporada suele haber menos gente que en las playas más nombradas. La entrada al mar es bastante suave, aunque con viento del norte entran olas. Tiene un aire muy salvaje para lo accesible que es.
Playa de Cala Pi
Cala estrecha y alargada en el sur, muy bien resguardada del viento entre dos paredes de roca. Sale en casi todas las listas de playas bonitas de Mallorca. El agua suele estar en calma y muy limpia. Se llega fácil en coche, aunque hay que bajar una buena escalera desde el mirador. Perfecta para un baño tranquilo.
Caló des Moro
Cala pequeña y apartada, sin ningún servicio. El descenso es algo incómodo, por roca y escalones irregulares, pero se hace. El agua es espectacular y va genial para snorkel. Hay que llevarse todo: agua, comida y sombra. Y hay que ir con la cabeza puesta: cabe cómodamente muy poca gente, las calles de al lado están reservadas a residentes y el aparcamiento libre queda a un kilómetro largo, así que en verano lo razonable es llegar a primera hora o directamente ir otro día.
Banyalbufar
Pueblo tranquilo entre el mar y la Tramuntana, colgado sobre bancales. Es conocido por su histórico sistema de riego de época andalusí, con sus canales y albercas todavía en uso. Las vistas sobre la costa son de las mejores del oeste. El ambiente es silencioso y muy local. Buen sitio para bajar el ritmo.
Castell d’Alaró
Ruinas de un castillo roquero en lo alto, sobre el pueblo de Alaró. La subida es de dificultad media, pero las vistas compensan de sobra. Los orígenes se remontan a época andalusí y lo que se conserva es sobre todo del siglo XIV. El sitio está ligado a la leyenda de los dos caballeros, Cabrit y Bassa. Una experiencia potente si te gusta la historia, y arriba hay hostelería donde reponer fuerzas.
Deià
Pueblo pequeño del oeste, ligado desde hace décadas a una comunidad de artistas y escritores (Robert Graves vivió aquí). Las casas color miel y el verde de alrededor forman un conjunto muy cuidado. Gracias a la regulación urbanística ha mantenido su aspecto de siempre. Todo funciona despacio y con buen gusto. Es más para pasear sin prisa que para una parada rápida: aparcar dentro del pueblo es prácticamente imposible, así que deja el coche en la entrada.
Jardines de Alfàbia
Jardines de origen andalusí en la carretera vieja de Palma a Sóller, justo antes del túnel. El agua es el hilo conductor de todo el recinto y le da un ambiente único. Lo más llamativo es la pérgola con sus 24 surtidores. Dentro de la finca se conserva también la casa señorial. Es una parada muy agradable si vas de camino a la Tramuntana.
Escalera del Calvari (les escales del Calvari)
La subida más icónica de Pollença, por 365 escalones de piedra. El camino está flanqueado por cipreses y por las estaciones del vía crucis. Arriba hay una pequeña capilla. La vista del pueblo y de la sierra es la recompensa. Mejor hacerlo fuera de las horas de más calor, a primera hora de la mañana o al caer la tarde.
Qué comer en Mallorca
Ya sabes qué ver en Mallorca. ¿Y qué se come? Aquí la cocina es mallorquina antes que «española genérica», y se nota.
- Coca de patata: Este bollo dulce de patata hay que probarlo en Valldemossa, donde es casi religión. Va perfecto con un café o con una almendrada, y te saca del apuro a media mañana.
- Pa amb oli: El pa amb oli (se dice «pamboli») es la institución gastronómica de la isla. Pan moreno con tomate de ramellet, aceite y sal, y encima lo que pidas: jamón, queso de Maó, sobrassada. Es la cena perfecta después de un día de playa o de montaña, y hay «pambolerías» donde no sirven otra cosa.
- Ensaïmada: Esta no te la puedes saltar. La ensaïmada es el dulce icónico de Mallorca, hecho con manteca y con esa espiral inconfundible. La tradicional es lisa, aunque también se vende de cabello de ángel, de crema o de chocolate. Si te la vas a llevar, pídela en la caja octogonal de siempre y cuenta con que ocupa media maleta.
- Hierbas mallorquinas: Antes que la sangría de las terrazas del paseo, pide un chupito de hierbas. Es el licor de la isla, macerado con plantas del campo mallorquín, y lo hay en tres versiones: dulces, mezcladas y secas. Se toma muy frío y de postre.
- Arròs brut: Si en Valencia el arroz es la paella, aquí el plato de arroz de verdad es el arròs brut: caldoso, con carne, setas y una mezcla de especias que lo hace inconfundible. Se pide en los cellers del interior, en Sineu, Inca o Petra, y normalmente es para dos.
- Frit mallorquí: El plato de casquería de toda la vida, con patata, pimiento, hinojo y cebolla. Hay versión de cerdo (frit de porc) y de marisco (frit de marisc). No es para todo el mundo, pero es de lo más auténtico que vas a comer en la isla.
- Sobrassada: El embutido mallorquín por excelencia: blando, untable y con mucho pimentón. Va genial sobre pan, y si la compras con el sello de IGP Sobrassada de Mallorca te aseguras de que es la de aquí y no una imitación peninsular.
- Almendra mallorquina: Alrededor de Santanyí y en los valles del interior hay almendros por todas partes, y a finales de enero y en febrero florecen y ponen la isla blanca. La almendra de aquí es más pequeña y sabrosa; en los mercados se vende cruda, tostada y en turrón.
- Sal (Flor de Sal d’Es Trenc): La flor de sal de Es Trenc se recoge a mano en las salinas de al lado de la playa. Es un souvenir gastronómico estupendo, sobre todo las variedades con aceituna o con hibisco.
¿A Mallorca con agencia o por libre?
Mallorca es el destino perfecto para ir por libre, y encima lo tienes a mano. Desde Barcelona y Valencia el vuelo no llega a la hora; desde Madrid es hora y media, y hay salidas casi cada hora. Si prefieres llevarte tu coche, tienes ferry desde Barcelona (unas 7–8 horas a Palma de noche, o el rápido a Alcúdia en algo más de 3 horas), desde Valencia (entre 7 y 10 horas según el barco) y desde Dénia (unas 5 horas y media, normalmente con escala en Ibiza), con Baleària, Trasmed y GNV. Consulta horarios y frecuencias para tus fechas, porque cambian bastante entre temporada alta y baja.
Claro que también hay mucha oferta de paquete con agencia, sobre todo a los grandes núcleos turísticos, y a quien quiera comodidad sin planificar nada le funciona bien. Pero si quieres conocer Mallorca de verdad, tu propio ritmo y un coche te dan mucha más libertad. Y juegas con ventaja: sigues en España, así que ni cambio de moneda, ni roaming, ni seguros de viaje, y con la tarjeta sanitaria te atienden igual que en casa. Las carreteras son buenas, orientarse es fácil y la isla es segura, también para quien viaja poco.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Mallorca
¿Cuáles son los lugares imprescindibles que ver en Mallorca?
Mallorca no es solo playa: son también pueblos, montaña y patrimonio. En una primera visita no deberían faltar Palma, con la catedral de La Seu y el casco antiguo, y la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Súmale las Coves del Drac, el Cap de Formentor y alguna cala del sureste, como Cala Llombards o el Caló des Moro. La isla es muy variada y cada zona ofrece una cosa distinta.
¿Qué parte de Mallorca es la más bonita?
La respuesta más repetida es el sur y el sureste, donde se juntan el agua limpia, la arena clara y una costa muy recortada. Ahí tienes tanto arenales largos como calas pequeñas entre roca, que resultan más naturales y tranquilas. El sitio icónico es la playa de Es Trenc, junto a la Colònia de Sant Jordi, dentro de un parque natural protegido. Su arena blanca y su agua turquesa le han valido el apodo de Caribe mallorquín. Dicho esto, el noroeste de la Tramuntana no tiene nada que envidiarle si lo tuyo es la montaña.
¿Cómo se llega a Mallorca desde la Península?
En avión hay decenas de frecuencias diarias: desde Barcelona y Valencia el vuelo no llega a la hora y desde Madrid ronda la hora y media. Si quieres llevarte el coche, el ferry sale de Barcelona (unas 7–8 horas a Palma, o algo más de 3 horas en el rápido a Alcúdia), de Valencia (entre 7 y 10 horas según el barco) y de Dénia (unas 5 horas y media, habitualmente con escala en Ibiza), con Baleària, Trasmed y GNV. Los horarios cambian mucho entre temporada alta y baja, así que consúltalos para tus fechas. Y un apunte: el descuento de residente es para quien vive en las islas, no para quien viaja desde la Península.
¿Hace falta alquilar coche en Mallorca?
Depende del viaje. Si te quedas en Palma o en el suroeste, el bus, el tren y el tranvía de Sóller te sirven para casi todo, y el bus A1 te lleva del aeropuerto al centro. Pero si quieres calas, pueblos de interior y miradores, el coche marca la diferencia. En julio y agosto conviene reservarlo con mucha antelación, porque los precios se disparan, y por eso a mucha gente le acaba saliendo mejor traer el suyo en ferry. Ten en cuenta que en verano hay zonas con acceso restringido y aparcamientos que se llenan antes de media mañana.
¿A qué hay que prestar atención en Mallorca?
Mallorca es un destino seguro, pero en verano hay reglas que conviene conocer. La carretera del Cap de Formentor tiene restricciones de circulación en los meses centrales del año, con multas de entre 100 y 200 € si pasas sin autorización. En calas como el Caló des Moro o Cala Llombards hay calles reservadas a residentes y el navegador no siempre lo sabe. En el alojamiento se paga el impuesto de turismo sostenible, la llamada ecotasa, también si eres español. Y en Palma y en las playas más concurridas, ojo con los descuidos y los carteristas.
¿Qué hacer en Mallorca si llueve?
Un día de lluvia no tiene por qué ser un día perdido. Una buena idea es visitar la finca histórica de La Granja, en Esporles, donde se ve cómo era la vida tradicional en la isla. También funcionan siempre las Coves del Drac, que se visitan haga el tiempo que haga. Si te apetece algo más activo, puedes probar un bautismo de buceo o una escape room en Palma. Y está la opción más agradecida: una ruta de tapas con vino o una comida larga en un celler del interior, donde la lluvia da hasta gusto.
¿Cuándo es mejor ir a Mallorca?
Depende de lo que busques. Para caminar, visitar pueblos y hacer excursiones lo ideal es la primavera, con buena temperatura y menos lluvia que en otoño. El verano es perfecto para bañarse, aunque hace mucho calor y todo está lleno. Mayo, junio, septiembre y octubre son el punto dulce: agua templada y la mitad de gente. Y el invierno sorprende: en enero y febrero las máximas rondan los 15 °C, florecen los almendros y se pueden hacer actividades al aire libre prácticamente todo el año. Eso sí, en invierno muchos hoteles de costa cierran.
¿Qué no te puedes perder en Palma?
Palma junta historia, cultura y vida de ciudad en muy pocos kilómetros. El punto de partida es la catedral de La Seu, que domina todo el frente marítimo. Justo debajo se extiende el Parc de la Mar, ideal para un paseo corto. Al lado de la catedral está el Palau de l’Almudaina y muy cerca los jardines de s’Hort del Rei. Para arte contemporáneo, el museo Es Baluard; y el pulso de la ciudad se coge mejor que en ningún sitio en la Plaça Major y en el Passeig des Born. Si te tira la historia, no te saltes los Banys Àrabs.
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