Consejos de viaje · 3.7.2026

Qué ver en Portugal: 28 lugares imprescindibles de norte a sur

28 neokoukaných míst, co vidět v Portugalsku

Aktualizováno 17.9.2026

Lo tenemos pegado y casi nunca le damos más de un fin de semana largo. Y ese es justo el error: Portugal aguanta perfectamente dos semanas sin repetir paisaje. En seis horas de coche desde Madrid pasas de la meseta al Atlántico, y a partir de ahí todo cambia: el océano pega de verdad, las ciudades huelen a azulejo mojado y a sardina, y hay una calma que en el Mediterráneo se nos ha ido olvidando. Hemos juntado todos los lugares que ver en Portugal que nos parecen imprescindibles, de los iconos que salen en todas las guías a los rincones donde no llega el autobús, para que te montes tu ruta a tu manera.

Qué ver en Portugal, en resumen

  • Los cuatro grandes: Lisboa, Sintra, Oporto y el Algarve. Son el esqueleto de cualquier primer viaje.
  • Cómo llegar: en coche desde Madrid son unos 630 km, desde Vigo a Oporto apenas 145 km y desde Sevilla a Faro unos 200 km. También hay autobuses directos y vuelos de poco más de una hora.
  • Cuándo ir: mayo, junio y septiembre (calor, menos gente, precios más bajos). Julio y agosto son los meses más caros y llenos.
  • Cuántos días: para la parte continental, entre 10 y 14 días. Madeira o Azores piden una semana propia.
  • Transporte: entre ciudades, tren o autobús. Para el Algarve y el valle del Duero, coche sin discusión.
  • Presupuesto: de mochilero desde unos 50 €/día; con comodidad, entre 80 y 100 €/día.
  • Imprescindible probar: pastéis de nata, bacalhau y una copa de oporto en Vila Nova de Gaia.

Cómo llegar desde España y cuándo ir

Esta es la gran ventaja de tener Portugal al lado: no necesitas avión para nada. De Madrid a Lisboa hay unos 630 km y algo más de seis horas al volante por la A-5 y la portuguesa A6, con parada natural en Mérida o en Badajoz. Desde Galicia todavía es más fácil: de Vigo a Oporto son 145 km, menos de dos horas. Desde Andalucía, de Sevilla a Faro hay unos 200 km y desde Ayamonte, cruzando el puente sobre el Guadiana, estás en Faro en tres cuartos de hora. Y si vives en Extremadura, Évora te queda a 105 km de Badajoz, más cerca que muchas capitales de provincia españolas.Desde Barcelona la cosa cambia: son 1.250 km hasta Lisboa y unas trece horas de conducción, así que ahí sí compensa volar. Los vuelos peninsulares a Lisboa, Oporto y Faro rondan la hora y media y salen de casi cualquier aeropuerto grande. En autobús, Alsa y FlixBus cubren Madrid–Lisboa en unas seis horas y media con varias salidas al día y billetes muy baratos si los coges con antelación.

Peajes, hora y otras letras pequeñas

Dos cosas que conviene saber antes de arrancar el coche. La primera: Portugal tiene una hora menos que España durante todo el año. Los dos países cambian de horario el mismo domingo, así que la diferencia nunca desaparece; cuando en Madrid son las 12:00, en Lisboa son las 11:00. Ajusta el reloj al cruzar la frontera o llegarás una hora antes de lo que creías a todas partes (que tampoco está mal).La segunda: las autopistas portuguesas se pagan y muchas no tienen barrera. Los tramos electrónicos leen la matrícula con un pórtico y no hay dónde parar a pagar, así que si vas con matrícula española tienes que asociarla antes a una tarjeta. La vía más cómoda para una escapada es EasyToll, que se activa en los terminales de la frontera o por internet y vale un mes; también existen la prepago TOLLCard, el TollService para viajes de tres días y el Via Verde, compatible con el Via-T español si ya lo llevas en el parabrisas. Si alquilas el coche en Portugal, pide que te expliquen cómo va el transpondedor al recogerlo: es el lío número uno de los conductores extranjeros.

Mejor época: mayo, junio y septiembre

Portugal tiene una de las temporadas más largas de Europa, con sol útil de abril a octubre. El mejor equilibrio está en mayo, junio y septiembre. Hace calor suficiente para bañarse (en el Algarve se pasa de los 25 °C), pero las colas todavía no han llegado o ya se han ido y el alojamiento cuesta bastante menos que en julio y agosto. El pico del verano es caluroso y, sobre todo en el sur, está a reventar. La primavera y el otoño son además la mejor época para las ciudades y las rutas a pie, porque subir las cuestas de Lisboa a 35 °C no es plan.

Entre ciudades: tren y autobús

La columna vertebral del país se recorre sin coche. Los trenes de CP unen Lisboa y Oporto con el Alfa Pendular en unas 2 horas y 50 minutos (desde unos 25–30 € y más barato reservando pronto). Los autobuses de Rede Expressos y FlixBus son más económicos y llegan a donde el tren no. Dentro de Lisboa y Oporto te mueves en metro, tranvía y cercanías.Ojo a un detalle que casi nadie cuenta: el único tren que cruza la frontera es el Celta, entre Vigo y Oporto-Campanhã (unas dos horas y media, dos frecuencias diarias). El trenhotel Lusitania Madrid–Lisboa no volvió después de la pandemia y no está previsto que lo haga. Y durante 2026 hay obras en el tramo fronterizo del Celta que se cubren en autobús, así que consulta los horarios actuales antes de contar con él.

Algarve, Duero y pueblos: coche

En cuanto quieras las calas del Algarve, los viñedos sobre el Duero o las aldeas de montaña, el coche marca la diferencia: a muchas playas y miradores sencillamente no se llega de otra manera. Fuera de temporada, el alquiler arranca alrededor de 20–30 € al día. Cuenta con los peajes y, en los cascos históricos, aparca en los disuasorios de las afueras y entra andando.Playa extensa en la costa portuguesa
💡 Consejo: Si vuelas a Lisboa y solo quieres ciudades, olvídate del coche: te ahorras el aparcamiento y los disgustos. Alquílalo a propósito tres o cuatro días para el Algarve o para el circuito del valle del Duero. Vuelos y conexiones a Lisboa →

28 lugares que ver en Portugal

Los hemos ordenado más o menos por regiones, de Lisboa hacia el centro y el norte y terminando en las islas del Atlántico. Móntate tu propia ruta con ellos: los cuatro primeros (Lisboa, Sintra, Oporto y el Algarve) son la estructura, el resto es la guinda.

1. Lisboa: Alfama, Belém y el tranvía 28

La capital se reparte por siete colinas sobre el Tajo y es el punto de partida perfecto. Empieza por Alfama, el barrio más antiguo y más bonito, un laberinto de callejones empedrados con la ropa tendida en las ventanas y fado saliendo de las tascas al caer la noche. Sube al castillo de San Jorge y al Miradouro de Santa Luzia. La segunda parada obligatoria es Belém, con el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém (ambos Patrimonio de la Humanidad) y el Monumento a los Descubrimientos. Y entre una cosa y otra, súbete al mítico tranvía 28, amarillo y traqueteante, que se mete por las cuestas más imposibles.La entrada a los Jerónimos y a la Torre de Belém ronda los 8–10 €, y el billete del tranvía 28 unos 3 € a bordo (sale mejor con el abono de 24 horas). Resérvale a Lisboa dos o tres días como mínimo.
💡 Consejo: Coge el tranvía 28 a primera hora en la cabecera de Martim Moniz; a media mañana ya no cabe un alma. Y mucho ojo con los carteristas, es una de sus líneas favoritas. Alojamiento en Lisboa →

2. Sintra: Pena, Quinta da Regaleira y el castillo de los Moros

A media hora en tren de Lisboa están las colinas boscosas de Sintra, sembradas de palacios de cuento. La estrella es el Palacio da Pena, amarillo y rojo, romántico, como sacado de un libro infantil, y la misteriosa Quinta da Regaleira, con sus jardines, sus grutas y el pozo iniciático por cuya escalera de caracol se baja al subsuelo. Añade las ruinas del castillo de los Moros, con vistas a todo el valle. Es la excursión más popular desde Lisboa, y con razón.El Palacio da Pena cuesta entre 14 y 20 €, y la Quinta da Regaleira alrededor de 12 €. Compra las entradas por internet con antelación.
💡 Consejo: Coge el primer tren de la mañana a Sintra y empieza por la Pena, antes de que lleguen los autobuses. Entre los monumentos circula el microbús 434; subir andando con calor es durísimo.

3. Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa

Cerca de Sintra, los acantilados se lanzan al Atlántico justo donde «la tierra acaba y el mar empieza», como escribió Camões. El Cabo da Roca es el extremo más occidental de la Europa continental: roca pelada, faro y un viento que casi te tira. La entrada es gratuita y, con el cielo despejado, es una parada memorable de camino entre Sintra y la costa.

4. Cascais, el balneario elegante

Antiguo pueblo de pescadores y hoy destino favorito de los lisboetas con posibles. Cascais tiene una zona peatonal muy agradable, playas pequeñas dentro del propio pueblo y, justo a las afueras, la Boca do Inferno, una garganta donde el mar entra rugiendo entre las rocas. Se llega en cercanías desde Lisboa bordeando la costa: uno de los trayectos de tren más bonitos del país.

5. Oporto: la Ribeira, el Duero y las bodegas de vino

La segunda ciudad del país y nuestra debilidad. El barrio histórico de la Ribeira, con sus casas de colores, cae en cascada hasta el río Duero, y por encima se tiende el puente de dos pisos Don Luis I. Cruza por su pasarela superior a la otra orilla, a Vila Nova de Gaia, donde están las famosas bodegas de vino de Oporto: Sandeman, Graham’s, Taylor’s y compañía ofrecen visitas con cata. No te pierdas tampoco la librería Lello, de escalera imposible, ni la estación de São Bento y sus azulejos.Una cata en una bodega cuesta a partir de 15–25 € según el número de vinos. A Oporto dedícale dos días.
💡 Consejo: La mejor vista de la Ribeira es desde la pasarela alta del puente Don Luis I al atardecer, y es gratis. Para la librería Lello compra la entrada (unos 8 €) por internet o te comerás una cola larguísima. Visitas y catas en GetYourGuide →

6. El valle del Duero, viñedos y miradores

Desde Oporto, el Duero se adentra tierra adentro entre viñedos en terrazas: es donde nace el vino de oporto. El valle del Duero es Patrimonio de la Humanidad y uno de los rincones más bonitos del país. Puedes recorrerlo en coche por carreteras de curvas hasta miradores como el de Casal de Loivos, subirte al tren histórico que va pegado al río o hacerlo en barco. Como base te sirven el pueblo de Pinhão o la villa de peregrinación de Lamego, con su escalinata monumental hasta la basílica.
💡 Consejo: La forma más barata y más cómoda de vivir el valle es el tren regional de Oporto a Pinhão: el último tramo va literalmente sobre el río y cuesta unos pocos euros.

7. Guimarães, la cuna de Portugal

«Aqui nasceu Portugal», aquí nació Portugal, dice el cartel de la muralla. Guimarães es una ciudad medieval del norte con un casco histórico impecable (Patrimonio de la Humanidad), un castillo imponente y el palacio de los Duques de Braganza. Plazas empedradas, soportales y tranquilidad: la excursión de media jornada perfecta desde Oporto.

8. Braga, barroco y Bom Jesus do Monte

El corazón religioso del país, con iglesias a mansalva. El gran reclamo es Bom Jesus do Monte, sobre la ciudad: una escalinata barroca de fuentes simétricas a la que también se sube en el funicular de agua más antiguo del mundo. Desde arriba se ve Braga entera. Se combina de maravilla con Guimarães en un mismo día.

9. Coímbra, la ciudad universitaria del Mondego

Entre Lisboa y Oporto está Coímbra, con una de las universidades más antiguas de Europa (Patrimonio de la Humanidad). No te saltes la biblioteca barroca Joanina, una sala forrada de oro donde los libros los protegen de los insectos unas cuantas colonias de murciélagos. Coímbra tiene su propia versión del fado, más melancólica, y las callejuelas del barrio viejo piden ser paseadas al anochecer.

10. Aveiro y Costa Nova, la «Venecia portuguesa»

Aveiro está cruzada por canales por los que navegan los moliceiros, esas barcas pintadas de colores, y su centro es un muestrario de art nouveau. A pocos kilómetros, en la costa, está Costa Nova, la hilera de casetas de pescadores con fachadas a rayas de colores que es de lo más fotogénico de Portugal. Parada ideal en la ruta Lisboa–Oporto.

11. Nazaré, el pueblo de las olas gigantes

La pesquera Nazaré se hizo famosa por las olas descomunales que se forman en invierno junto a su faro, en Praia do Norte, gracias a un cañón submarino: allí los surfistas han domado olas de más de 20 metros y tienen récords del mundo. Sube en el funicular al barrio alto de Sítio y asómate al fuerte de São Miguel Arcanjo, que es desde donde se ven. En verano, abajo hay una playa de arena ancha y clásica y olor a pescado secándose al sol.
💡 Consejo: Las olas gigantes llegan sobre todo entre octubre y marzo. Si quieres verlas, vigila la previsión: las mejores coinciden con los grandes temporales atlánticos. Aunque mucha gente va solo por el ambiente.

12. Óbidos, el pueblo de cuento entre murallas

Uno de los pueblos más bonitos del país. Óbidos está entero dentro de una muralla medieval intacta que se puede recorrer dando la vuelta completa. Dentro, casas blancas con cenefas azules y amarillas, flores en las ventanas y callejuelas llenas de cafés. Prueba la ginjinha, el licor de guinda que sirven en un vasito de chocolate que te comes después.

13. Évora, la capilla de los huesos y el templo romano

La capital del Alentejo rural: el centro histórico de Évora es Patrimonio de la Humanidad al completo. Aquí siguen en pie un templo romano, una catedral gótica y, sobre todo, la sobrecogedora Capela dos Ossos, la capilla de los huesos, con las paredes forradas de calaveras y huesos de miles de personas y una inscripción que avisa: «Nosotros, los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos». A las afueras está el crómlech de los Almendres, el «Stonehenge» ibérico. Desde Badajoz son solo 105 km, así que da para ir y volver en el día.

14. Monsaraz, el pueblo amurallado del Alentejo

En pleno Alentejo, asomado al enorme embalse de Alqueva, está Monsaraz, un pueblo blanco y amurallado de calles empedradas con un castillo desde el que se ve medio país. Alqueva es el mayor lago artificial de Europa y toda la zona está certificada como reserva de cielo oscuro, así que de noche es uno de los mejores sitios de Portugal para mirar estrellas. De día, silencio, vino y llanura ardiendo; de noche, un cielo imposible.

15. Tomar, el convento de los templarios

Tomar guarda el Convento de Cristo (Patrimonio de la Humanidad), antigua sede de la orden del Temple. Su rotonda circular, la Charola, y la célebre ventana de estilo manuelino están entre lo mejor de la arquitectura portuguesa. Parada obligada entre Lisboa y el centro del país para quien le vaya la historia y los misterios templarios.

16. Los monasterios de Batalha y Alcobaça, joyas del gótico

Dos monasterios monumentales, los dos Patrimonio de la Humanidad y los dos a un paso el uno del otro en el centro del país. El monasterio de Batalha es la cumbre del gótico portugués, con unas capillas inacabadas que se quedaron a cielo abierto. El monasterio de Alcobaça es la iglesia más grande del país y guarda la historia de amor trágica de Pedro e Inés en dos sarcófagos labrados. En coche se juntan con Tomar y con Fátima en una sola jornada.

17. Fátima, el gran santuario

Fátima es uno de los lugares de peregrinación católica más importantes del mundo, allí donde según la tradición se apareció la Virgen en 1917. Hoy llegan millones de peregrinos a su basílica gigantesca y a una explanada descomunal. Aunque no seas creyente, la escala del sitio justifica la parada si cruzas el centro de Portugal.

18. Lagos, la puerta del Algarve

En el sur empezamos por Lagos, un pueblo amurallado con mucha vida que funciona de campamento base para las mejores playas del Algarve. Justo al lado está Ponta da Piedade, un laberinto de acantilados dorados, cuevas y agua turquesa al que merece la pena ir en barco o en kayak. Las playas de Dona Ana y do Camilo están entre las más fotografiadas del país.Playa de arena bajo los acantilados del Algarve
💡 Consejo: Los barcos a la cueva de Benagil y a Ponta da Piedade salen del puerto de Lagos. Coge el turno de la mañana: por la tarde el mar se pica más y la entrada a las cuevas se puede cancelar. Alojamiento en Lagos →

19. La cueva de Benagil, el icono del Algarve

Probablemente el sitio más fotografiado de todo el sur. La cueva de Benagil es una gruta marina enorme con una cúpula dorada y un agujero en el techo por el que entra el sol a una playita interior. Se llega en barco, en kayak o en paddle surf desde la Praia de Benagil. Ya no se puede desembarcar dentro, pero entrar navegando sigue siendo un espectáculo.
La cueva de Benagil en el Algarve, con su cúpula dorada y el agujero en el techo
Foto: Mo Eid / Pexels

20. Carvoeiro y la ruta de los Sete Vales Suspensos

A un paso de Benagil está Carvoeiro, un pueblecito costero acogedor con una playa pequeña encajada entre acantilados y pasarelas de madera sobre la formación rocosa de Algar Seco. De aquí sale una de las rutas costeras más bonitas del país, el Percurso dos Sete Vales Suspensos (la senda de los siete valles colgantes): unos 5,7 km por el borde del acantilado hasta la Praia da Marinha. Por el camino vas dejando calas escondidas, dolinas y miradores a los que desde el barco no se llega.
💡 Consejo: Haz la ruta a primera hora o a última: en el acantilado no hay una sombra y en verano aquello es un horno. Deja el coche en Carvoeiro y llega a Marinha andando, porque el aparcamiento de la playa se llena a media mañana.

21. Silves, la capital mora del Algarve

Tierra adentro, a un rato de las playas, se esconde Silves, que fue la capital del sur andalusí. La domina un castillo de arenisca roja, la fortaleza musulmana mejor conservada de la región, desde donde se ven los naranjales de alrededor. Debajo están la catedral gótica y el enredo de calles del casco viejo. Un contrapeso tranquilo a la costa saturada y una media jornada estupenda lejos del mar.

22. Sagres y el cabo de San Vicente, el fin del mundo del sur

El extremo suroccidental de Europa, que los portugueses tuvieron durante siglos por el fin del mundo. En Sagres hay una fortaleza enorme sobre el acantilado y, un poco más allá, el cabo de San Vicente y su faro, donde al atardecer se junta medio mundo a mirar el océano. Belleza áspera, ventosa y sin pulir: justo lo contrario de las calas peinadas del Algarve oriental.

23. Faro y la Ría Formosa, lagunas e islas

La capital del Algarve, donde aterriza casi todo el mundo y por la que casi nadie se queda. Faro tiene un casco antiguo amurallado muy digno y, sobre todo, está a la puerta del parque natural de la Ría Formosa, una laguna con islas como Ilha Deserta, Ilha da Culatra o Ilha do Farol a las que se va en barco y donde encuentras playas más salvajes y mucho más tranquilas que en los centros turísticos.

24. Tavira, lo más bonito del Algarve oriental

En el este, más calmado, está Tavira, repartida a ambas orillas del río Gilão y cosida por un puente de piedra antiguo. Tiene iglesias a docenas, los restos de un castillo con jardín y, sobre todo, la puerta de entrada a la Ilha de Tavira, una isla de arena larguísima con una de las playas más cálidas y tranquilas del país, a la que llegas en barco o por la pasarela. Perfecta si quieres Algarve sin resorts de hormigón.
💡 Consejo: Las barcas a la Ilha de Tavira salen del centro y también de Quatro Águas, muy cerca. En verano van cada poco; fuera de temporada, confirma los horarios antes de ir.

25. Costa Vicentina, playas salvajes para surfear

La costa oeste del Algarve y del Alentejo es la Costa Vicentina protegida: kilómetros de playas bravas al pie de los acantilados, sin resorts a la vista. Praia do Amado, Praia da Bordeira en Carrapateira o Praia de Odeceixe son imanes para surfistas y para quien busque naturaleza. El agua está más fría y las olas son mayores que en el sur, pero tendrás la playa prácticamente para ti.Pasarela de madera sobre la duna hacia una playa de Portugal

26. Parque Nacional de Peneda-Gerês, la naturaleza del norte

El único parque nacional del país está en el norte, justo en la frontera. Peneda-Gerês es un mundo de crestas de granito, cascadas, aldeas de montaña y caballos salvajes, y forma con el parque natural gallego de la Baixa Limia-Serra do Xurés una única reserva de la biosfera transfronteriza: desde Ourense estás allí en poco más de una hora. Hay rutas de todas las distancias, pueblecitos de piedra donde el tiempo se paró y pozas de agua cristalina para bañarte. Lo contrario exacto del Algarve en agosto.

27. Madeira, la isla de la primavera eterna

Una isla volcánica en pleno Atlántico que se merece una semana entera. Madeira es el paraíso de los caminantes: son célebres las rutas junto a las levadas (los canales de riego), la subida a las cumbres del Pico Ruivo y el Pico do Arieiro por encima de las nubes, el mirador de cristal de Cabo Girão sobre el mar y el mercado de colores de Funchal. El clima es suave todo el año, de ahí lo de «isla de la primavera eterna». Desde España se suele volar con escala en Lisboa o en Oporto, así que mira las conexiones para tus fechas.Escalones en un sendero rocoso de Madeira por encima de las nubes
💡 Consejo: Sal de noche para la travesía del Pico do Arieiro al Pico Ruivo y llega arriba al amanecer, con el mar de nubes debajo. Es de lo más bestia que ofrece Portugal.

28. Azores, el archipiélago verde en mitad del Atlántico

Nueve islas volcánicas en mitad del océano y, de momento, todavía fuera del circuito masivo. La estrella de las Azores es São Miguel, con los lagos de cráter de Sete Cidades (uno azul, otro verde), las fumarolas y aguas termales de Furnas y el arroyo caliente de Caldeira Velha, donde te bañas en medio del bosque. Desde las islas se sale a ver ballenas y delfines. Verde, con niebla, cruda: parece otro planeta. Hay vuelo directo de Madrid a Ponta Delgada en temporada, aunque con pocas frecuencias, así que consulta los horarios del momento.

Playas y Algarve: qué ver en Portugal a pie de mar

Cuando alguien dice playa portuguesa, casi todo el mundo piensa en el Algarve: la costa sur, con acantilados dorados, calas escondidas y agua turquesa. Y con razón, porque está entre lo mejor de Europa. Pero hay playa en todo el litoral.
  • Praia da Marinha, habitual en las listas de mejores playas del mundo: roca dorada y agua de cristal.
  • Praia Dona Ana y Praia do Camilo (Lagos), calas de postal entre acantilados; a Camilo se baja por 200 escalones.
  • Praia da Rocha (Portimão), playa larga y animada con paseo marítimo, ideal para ir en familia.
  • Costa Vicentina (Amado, Bordeira, Odeceixe), las playas bravas del oeste, territorio surfista.
  • Comporta, kilómetros de arena casi vacía al sur de Lisboa, la alternativa de moda al Algarve.
Aviso para bañistas mediterráneos: el Atlántico está frío incluso en verano (entre 18 y 22 °C) y en la costa oeste hay olas y corrientes serias, así que báñate en los tramos vigilados. El agua más templada está en el Algarve oriental, por Tavira y Faro.Acantilados y playa en el Algarve
💡 Consejo: A las playas más bonitas del Algarve (Marinha, Benagil) llega antes de las diez o después de las cuatro. A mediodía los aparcamientos están llenos y la foto sin gente es imposible.

Comer en Portugal: pastéis de nata y bacalhau

La cocina portuguesa es honrada, barata y mira al mar. Hay cosas que no te puedes ir sin probar:
  • Pastéis de nata, los pastelitos de crema en hojaldre, mejor tibios y con canela por encima. El original se compra en Pastéis de Belém, en Lisboa (la unidad, alrededor de 1,30 €).
  • Bacalhau, el bacalao seco y salado que dicen que preparan «de 365 maneras». Los clásicos son el bacalhau à brás (con huevo y patata) y el gratinado.
  • Sardinas a la brasa, el símbolo del verano, sobre todo durante las fiestas de San Juan en junio.
  • Francesinha, la bomba calórica de Oporto: un sándwich de carne cubierto de queso fundido y salsa picante, normalmente con huevo y patatas.
  • Caldo verde, la sopa verde de berza y patata con chorizo portugués (chouriço).
  • Vino, el oporto de Vila Nova de Gaia, el vinho verde ligero y con aguja del norte y los buenos tintos del Alentejo y el Duero.
💡 Consejo: Pide el prato do dia (el menú del día) en cualquier tasca entre las doce y las dos: suele ser sopa, plato principal y bebida por 8–12 €. Y ojo al «couvert» (el pan, las aceitunas y los patés que te ponen en la mesa): no es gratis y puedes rechazarlo sin problema.

Cuánto cuesta un viaje a Portugal

Portugal sigue siendo de los países más baratos de Europa occidental, aunque ya no tanto como hace diez años. Presupuesto diario orientativo por persona, fuera del pico del verano:
ConceptoMochilero / díaCon comodidad / día
Alojamiento (cama en hostel vs. pensión/habitación doble)15–25 €40–60 €
Comida (menú, café, desayuno por tu cuenta)15–20 €30–45 €
Transporte (tren/bus, transporte urbano)5–12 €15–30 € (coche + combustible)
Entradas y actividades5–15 €15–30 €
Totalunos 40–70 €unos 100–165 €
Donde más se ahorra es viajando fuera de julio y agosto, durmiendo en hostels o apartamentos con cocina y moviéndote en autobús. Lisboa y Oporto son más caras de dormir que el interior, y el Algarve fuera de temporada baja casi a la mitad. Ten en cuenta que en la tabla no entra el viaje de ida: si vas en coche desde España, suma combustible y peajes (los portugueses y, según de dónde salgas, también los españoles).
💡 Consejo: Para el verano, reserva el alojamiento de Lisboa y Oporto con dos o tres meses de antelación: los buenos hostels y apartamentos del centro son los primeros en desaparecer. Alojamiento en Oporto →

Dónde alojarse en Portugal

Portugal es un país largo, así que con una sola base no llegas. Con tres nudos cubres casi todo: Lisboa para el centro y Sintra, Oporto para el norte y el valle del Duero, y Lagos o Faro para el Algarve.

  • Lo más barato: una cama en un hostel de Lisboa o de Oporto sale entre 25 y 45 € por persona y noche.
  • Gama media: habitación doble en pensión o apartamento, entre 80 y 130 €.
  • En el Algarve: en verano los precios se duplican; en junio y en septiembre está muchísimo mejor.
  • Si vas en coche: aparcar en los cascos históricos de Lisboa y Oporto es caro y complicado, busca alojamiento con plaza propia.

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Preguntas frecuentes sobre qué ver en Portugal

Experiencias y entradas en Portugal

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Los precios y las valoraciones son orientativos (fuente: GetYourGuide); los actuales los verás al hacer clic.

¿Qué ver en Portugal si vas por primera vez? El esqueleto clásico de un primer viaje es Lisboa, la excursión a Sintra, Oporto y unos días de playa en el Algarve. Si tienes entre 10 y 14 días, añade Aveiro, Coímbra, Nazaré y el valle del Duero. Madeira y Azores son destinos aparte, para una semana entera cada uno.¿Cuál es la mejor época para viajar a Portugal? Mayo, junio y septiembre. Hace calor para bañarse, pero todavía no hay aglomeraciones y los precios son más bajos que en verano. Julio y agosto son los meses más cálidos, pero también los más caros y llenos. Para ciudades y rutas a pie, abril y octubre también funcionan muy bien.¿Cuántos días hacen falta para ver Portugal? Para lo principal de la parte continental (Lisboa, Sintra, Oporto y un trozo de Algarve) cuenta al menos 7 días, mejor entre 10 y 14. Si quieres sumar el valle del Duero, el norte o más playas, dos semanas se te quedan justas. Madeira o Azores piden una semana propia.¿Merece la pena ir a Portugal en coche y cómo se pagan los peajes? Entre las grandes ciudades no hace falta: el tren y el autobús son baratos y cómodos. El coche compensa en el Algarve, en el valle del Duero y en el interior, donde de otro modo no llegas. Muchas autopistas portuguesas tienen peaje electrónico sin barrera, así que con matrícula española hay que asociarla antes a una tarjeta con EasyToll, TOLLCard, TollService o Via Verde (compatible con el Via-T).¿Es caro Portugal? Es de los países más baratos de Europa occidental. Un mochilero se apaña con unos 40–70 € al día y, con comodidad, cuenta entre 100 y 165 €. Lo más caro es dormir en Lisboa y Oporto, y el Algarve en pleno verano.¿Cómo es el mar en Portugal, se puede uno bañar? La costa la baña el Atlántico, así que el agua está fría incluso en verano (entre 18 y 22 °C) y en el oeste suele haber olas y corrientes fuertes. Lo más templado y tranquilo está en el Algarve oriental, por Tavira y Faro. Báñate siempre en los tramos vigilados.¿Qué hay que comer en Portugal? Obligatorios: los pastéis de nata, el bacalhau (el bacalao seco, preparado de mil maneras), las sardinas a la brasa, el oporto de Vila Nova de Gaia y, en Oporto, la contundente francesinha. Con un vinho verde ligero y el menú del día de cualquier tasca por unos pocos euros.¿Merece la pena Sintra como excursión desde Lisboa? Muchísimo, es la excursión de un día más popular desde Lisboa. Llegas en tren en media hora y ves el Palacio da Pena, la Quinta da Regaleira y el castillo de los Moros. Ve en el tren de primera hora, porque por la tarde aquello está hasta arriba.¿Lisboa u Oporto, cuál es mejor? Las dos merecen la pena. Lisboa es más grande y luminosa y tiene más monumentos y más excursiones alrededor (Sintra, las playas). Oporto es más pequeña, más acogedora y más barata, y suma las bodegas de vino y el valle del Duero. Si tienes tiempo, únelas en el Alfa Pendular en menos de tres horas.¿Merece la pena visitar Madeira o Azores? Sí, si te gustan la naturaleza y caminar, pero tómatelas como un viaje independiente, no como una excursión desde la península. Madeira son levadas y montaña; Azores, lagos de cráter, termas y ballenas. Reserva una semana para cada isla y cuenta siempre con el avión.¿Cómo se llega a Portugal desde España? En coche es lo más práctico: de Madrid a Lisboa hay unos 630 km y algo más de seis horas, de Vigo a Oporto 145 km y de Sevilla a Faro unos 200. Alsa y FlixBus cubren Madrid–Lisboa en unas seis horas y media. En tren, la única conexión transfronteriza es el Celta entre Vigo y Oporto. Y recuerda que Portugal tiene una hora menos que España todo el año.¿Es seguro Portugal? Es de los países más seguros de Europa. Los riesgos principales son los carteristas en las zonas turísticas de Lisboa (sobre todo en el tranvía 28) y de Oporto, y los robos en coches aparcados en accesos apartados a las playas: no dejes nada a la vista.

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