Aktualizováno 27.9.2026
Pagas la entrada, te enseñan una piscina llena de crías y, por unas rupias más, te dejan soltar una tortuguita en la orilla. Parece el plan perfecto para un día de playa en la costa sur, y de hecho lo venden como «conservación». Pero muchos criaderos de tortugas en Sri Lanka compran los huevos a las mismas personas que los sacan de los nidos, y lo que haces con tu dinero puede acabar perjudicando justo a los animales que querías ayudar. Las tortugas marinas llevan más de 100 millones de años en los océanos y hoy casi todas sus especies están amenazadas. En esta guía te contamos cómo funciona por dentro un criadero de tortugas en Sri Lanka, cómo distinguir un centro que ayuda de uno que solo hace negocio y dónde ver tortugas desovar en libertad, en Sri Lanka y en el resto del mundo.
Por qué las tortugas marinas necesitan ayuda
De las siete especies de tortugas marinas que existen, seis figuran como amenazadas en la Lista Roja de la UICN; de la séptima, la tortuga plana australiana, ni siquiera hay datos suficientes. La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) está en peligro crítico y ha perdido más del 80 % de su población en las últimas tres generaciones, sobre todo por el comercio ilegal de su caparazón, con el que se fabrican peines, pulseras y otros «recuerdos». La tortuga verde (Chelonia mydas) sufre sobre todo por el expolio masivo de huevos y la contaminación del mar.
La pesca es la mayor amenaza: cada año cientos de miles de tortugas acaban enganchadas en anzuelos y redes como captura accidental, y muchas se ahogan antes de que nadie las suelte. Solo en los palangres de alta mar se llegaron a estimar más de 250.000 capturas de tortuga boba y laúd en un solo año. A eso se suman miles de tortugas que mueren por tragarse plástico: la tortuga laúd se alimenta casi solo de medusas, así que no es raro que confunda una bolsa flotando con su comida. Y está la destrucción de las playas de puesta, donde se levantan hoteles, paseos y resorts con luces que desorientan a las crías cuando salen del nido.
Furtivos y criaderos de tortugas que dicen ayudar
Por todo el mundo hay centros de rescate que trabajan con tortugas marinas y con otros animales amenazados, de elefantes a orangutanes o koalas. Pero no todos ayudan de verdad. Algunos hacen un trabajo excelente (en España, por ejemplo, la Fundació CRAM de El Prat de Llobregat cura cada año tortugas heridas y las devuelve al Mediterráneo), mientras que otros usan a los animales como simple atracción turística. En Sri Lanka lo ves muy claro con los elefantes: el famoso orfanato de Pinnawala mantiene a sus elefantes de por vida, los cría en cautividad y los pasea hasta el río para el baño delante de los turistas, mientras que el Elephant Transit Home de Udawalawe, que gestiona desde 1995 el Departamento de Conservación de Vida Silvestre, cría a elefantes huérfanos con el mínimo contacto humano para devolverlos al parque nacional; allí solo los ves desde una plataforma a la hora de comer. Con las tortugas pasa algo parecido. ¿Qué es lo que no te cuentan en muchos criaderos?

Tortugas como atracción turística
Como viajero, pagas la entrada a un centro de rescate con ilusión: vas a aprender algo, vas a ver a los animales de cerca y, sobre todo, crees que tu dinero va a una buena causa. El problema es que en muchos criaderos ocurre justo lo contrario.
En muchas zonas costeras falta educación ambiental, y se nota en detalles como la basura acumulada en las cunetas. Hay quien recorre las playas de noche, saca los huevos de los nidos y se los vende a los propios criaderos, que los compran sin preguntar (a veces llegan en una bolsa de plástico colgada del manillar de una moto). Un estudio de la Universidad de Peradeniya publicado en 2013, que visitó los siete criaderos que funcionaban entonces en Sri Lanka, comprobó que todos compraban huevos a recolectores, a entre 8 y 15 rupias la unidad, y que su motivación principal era el negocio turístico.
El círculo vicioso del expolio de huevos
Si los criaderos pagan por los huevos, alimentan justo el negocio que dicen combatir: el expolio ilegal de nidos. Además, al desenterrarlos, transportarlos y volver a enterrarlos, muchos huevos se dañan y de ellos nace una parte mucho menor de crías que en un nido natural. Las tortuguitas que sí salen se quedan en piscinas de cemento, esperando a que un turista pague por soltarlas al mar. Y ahí está la otra trampa.
Crías condenadas antes de llegar al mar
Una cría recién nacida sale del nido con una reserva de energía en el saco vitelino, la justa para lanzarse al agua y nadar sin parar mar adentro durante sus primeras horas. Cada hora que pasa dando vueltas en una piscina gasta esa reserva y pierde fuerza, y con ella baja muchísimo su probabilidad de sobrevivir en el mar. En Malasia se midió que las crías retenidas solo seis horas ya nadaban un 12 % más despacio, y en Sri Lanka todos los criaderos estudiados las tenían al menos 24 horas, a menudo varios días. Encima, las sueltan muchas veces a pleno día, con la arena ardiendo y las aves esperando: un cuerpo tan pequeño y delicado puede quemarse en la arena caliente.
Pasa en Sri Lanka y también en México: en los dos países recoger y vender huevos de tortuga es ilegal, y aun así cada año se venden miles en el mercado negro, en buena parte gracias a los criaderos que los compran.
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Cómo reconocer un buen criadero de tortugas en Sri Lanka
Tranquilo, no todo está perdido. Esta es la realidad de muchos centros, pero en buena parte depende de nosotros, los viajeros que decidimos adónde va el dinero del turismo. Está en nuestra mano informarnos antes de entrar y preguntarnos qué estamos apoyando en realidad. Te dejamos las señales que distinguen a un buen criadero de tortugas en Sri Lanka (y en cualquier otro país) y, más abajo, algunos sitios donde lo hacen bien.
- En las piscinas solo hay tortugas enfermas o heridas: en un centro que ayuda de verdad verás sobre todo ejemplares heridos o enfermos, por ejemplo tras chocar con una embarcación o quedar atrapados en una red, que se están recuperando y tienen opciones de volver al mar. Si hay adultos sanos expuestos para siempre, mala señal.
- Las crías van al mar enseguida: nunca deberían quedarse en piscinas esperando a que un turista pague por soltarlas. Allí pierden fuerza y se altera su comportamiento natural; los científicos sospechan que también puede afectar a la impronta que, de adultas, las guía de vuelta a la playa donde nacieron para poner sus huevos. Es el criterio más importante y el más fácil de comprobar: si hay un tanque lleno de crías y una tarifa por soltarlas, ya sabes lo que tienes delante.
- Nada de coger ni acariciar tortugas: ¿a quién no le apetece sostener una tortuguita o hacerse una foto con ella? Pero a los animales no les hace ningún bien. Un centro de rescate no es un zoo de mascotas, está para curar y ayudar cuando hace falta.
- Las crías se sueltan al anochecer o de noche: los proyectos serios dejan que las crías lleguen al mar lo antes posible y por su propio pie, sobre todo al atardecer o de noche, cuando el entorno es más seguro para ellas. Si organizan «ceremonias» diurnas de suelta en grupo a cambio de dinero, es más un espectáculo para turistas que una ayuda real.
- Educación de la población local: es clave que el proyecto trabaje con la gente de la zona, y sobre todo con los niños, para que entiendan que hay que proteger la naturaleza y dejen de existir el comercio ilegal de animales, la contaminación o los souvenirs hechos con caparazón de tortuga.
CONSEJO: ¿Te tienta viajar a Sri Lanka y ver tortugas? A nosotros nos gustó tanto que nos quedamos casi un mes y la recorrimos a fondo. Por eso te hemos preparado 12 imprescindibles que ver si vas a viajar a Sri Lanka.

Dónde desovan las tortugas marinas: los 10 lugares más importantes 🌍🐢
Las tortugas marinas hacen viajes increíbles por el océano para volver a la zona de costa donde nacieron y poner allí sus huevos. Algunos de esos lugares son vitales para su supervivencia, y si quieres ver tortugas o apoyar su protección sin hacerles daño, aquí es donde deberías fijarte. Empezamos por uno de América, pasamos por Sri Lanka y seguimos por medio mundo.
Tortuguero, Costa Rica: el reino de la tortuga verde
Tortuguero acoge la mayor población de tortugas verdes que anida en todo el Atlántico. Cada año, sobre todo entre junio y octubre, llegan miles de hembras para enterrar sus huevos en la arena oscura de la playa. El parque nacional está muy protegido y de noche solo se puede ir a la playa con un guía acreditado. Las visitas nocturnas te dejan presenciar un pequeño milagro: una hembra cavando el nido con un esfuerzo enorme y poniendo decenas de huevos. Desde España hay vuelos a San José, y Tortuguero se combina bien con cualquier ruta por Costa Rica.
CONSEJO: en Sri Lanka hay mucho más que tortugas. En el interior te esperan plantaciones de té, cascadas y montañas alrededor de Ella, y también fortalezas escondidas en la roca como Sigiriya.
Playa de Rekawa, Sri Lanka
Rekawa, un pueblo de pescadores a unos 8 km de Tangalle, en la costa sur, es uno de los pocos sitios de Sri Lanka donde la protección de las tortugas se toma en serio. Aquí no hay criadero: los nidos se protegen en la propia playa, un modelo que empezó el Turtle Conservation Project en los años noventa y que hoy gestiona la asociación local Nature Friends of Rekawa. Cada noche puedes ir con ellos a ver cómo las hembras salen del mar a desovar, en grupos pequeños, con luz roja y sin tocar a los animales; no tienen tortugas en cautividad, y las crías llegan al mar solas, sin que ningún turista intervenga. En Rekawa anidan las cinco especies presentes en Sri Lanka: verde, golfina, carey, boba y laúd. Es la alternativa que nosotros recomendamos a los criaderos de la costa suroeste, que se concentran sobre todo entre Bentota, Kosgoda y Galle: si pasas por allí, aplica antes la lista de arriba.
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Isla Raine, Australia: la mayor colonia del mundo
Raine Island, en el extremo norte de la Gran Barrera de Coral, es literalmente la metrópoli de las tortugas. En una sola temporada han llegado a anidar hasta 64.000 tortugas verdes en este islote de arena coralina, la mayor colonia de la especie en el mundo. Pero las tortugas lo tienen difícil: muchos nidos se inundan y miles de hembras murieron durante años al caer por pequeños acantilados de arena. Para ayudarlas se han hecho grandes proyectos de conservación, como remodelar la playa con maquinaria para que las hembras suban mejor y los nidos queden fuera del agua, o trasladar huevos a otras islas. Eso sí, no la vas a visitar: es parque nacional científico y solo pueden desembarcar investigadores y gestores.
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Isla de Ascensión, océano Atlántico: un oasis de tortugas en mitad del mar
Esta isla volcánica perdida entre Sudamérica y África, con apenas unos 800 habitantes que viven allí por trabajo, es un paraíso inesperado para la tortuga verde. El gobierno de la isla, territorio británico, vigila cada temporada las playas de puesta y todas sus aguas son reserva marina. Ascensión es uno de los pocos lugares donde la población de tortugas crece: desde los años setenta, las puestas se han multiplicado por cinco, hasta unos 24.000 nidos al año. ¡Una buena noticia de las que escasean!
Isla de Poilão, Guinea-Bisáu: la isla sagrada de las tortugas
Poilão, en el archipiélago de las Bijagós, es una isla sagrada para la población local y, al mismo tiempo, la colonia de tortuga verde más importante del Atlántico oriental. En los últimos años se han contado de media unas 27.000 puestas por temporada, y en 2020 se superaron las 60.000, una cifra enorme. Durante generaciones, en la isla solo se entraba para ceremonias y la caza de tortugas se consideraba tabú, algo que, paradójicamente, les ayudó a sobrevivir en gran número.
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Isla de Sipadan, Malasia: un paraíso de coral con tortugas
Sipadan es famosa por ser uno de los mejores puntos de buceo del planeta, pero no solo la adoran los buceadores: también las tortugas marinas. Además de las hembras que suben a anidar, verás decenas de tortugas verdes y carey nadando en un agua transparente. Como la isla está muy protegida, los turistas ni siquiera pueden dormir en ella: los resorts se cerraron en 2004 y hoy el acceso se limita a un número fijo de permisos diarios, lo que reduce mucho el impacto humano sobre el ecosistema.
Isla de Lamu, Kenia
Este precioso archipiélago de la costa keniana es zona de puesta de la tortuga verde, la carey y la golfina, y ocasionalmente también de la boba. Desde finales de los noventa, WWF y las comunidades locales vigilan los nidos y luchan contra el furtivismo y el comercio ilegal de huevos; muchos nidos en peligro se trasladan a zonas más seguras de la misma playa. Un poco más al sur, en Watamu, la organización Local Ocean Conservation rescata tortugas atrapadas en redes y ofrece programas de voluntariado para ayudar en su protección.
Chagar Hutang, Malasia: el tesoro escondido de los científicos
Chagar Hutang es una playa aislada en el extremo norte de la isla de Redang y, desde que se declaró santuario en 2005, solo pueden pisarla los investigadores y voluntarios de la unidad SEATRU de la Universidad de Malasia Terengganu. Cada año llegan tortugas verdes y carey a poner sus huevos en la arena blanca. Si quieres ayudar, puedes apuntarte a su programa de voluntariado y participar en el seguimiento de las poblaciones.
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Florida, Estados Unidos
Las playas de Florida reciben cada año más de 100.000 nidos de tortuga marina, lo que la convierte en uno de los lugares clave de Norteamérica: en 2025 se contaron unos 101.000 nidos de tortuga boba, más de 66.000 de verde y un récord de más de 2.000 de laúd. Aquí anidan la tortuga boba, la tortuga verde e incluso la escasa tortuga laúd. Organizaciones como la Sea Turtle Conservancy ayudan a protegerlas y hacen mucha labor de concienciación con los turistas.
CONSEJO: si quieres unir tortugas, playas y montañas en un solo viaje, mira nuestra ruta por Sri Lanka en un mes, con el itinerario y lo que nos costó.
Isla de Santo Tomé, Santo Tomé y Príncipe
Este pequeño país insular frente a la costa de África es zona de puesta de cuatro especies de tortugas marinas, entre ellas la carey, en peligro crítico. Gracias a los proyectos de conservación, el número de tortugas aumenta poco a poco. Las comunidades locales tienen un papel clave, porque están sustituyendo la caza tradicional de tortugas por el ecoturismo.
CONSEJO: no compres ningún recuerdo hecho con caparazón de tortuga (el típico «carey»), ni en Sri Lanka ni en ningún otro país. Su comercio internacional está prohibido por el convenio CITES y, si lo traes a España, te lo pueden requisar en la aduana y multarte.
Preguntas frecuentes sobre las tortugas en Sri Lanka y en el mundo
¿Dónde ver tortugas marinas?
Las tortugas marinas viven en mares tropicales y subtropicales de todo el mundo. Entre los mejores destinos para verlas están Sri Lanka, Indonesia, Maldivas, Hawái, Australia (la Gran Barrera de Coral), Costa Rica, México o Seychelles, donde conviven varias especies y hay muchas oportunidades de hacer snorkel o buceo con ellas. Sin salir de España, cada verano se registran más nidos de tortuga boba en playas del Mediterráneo, de Cataluña a Murcia, y en Canarias es relativamente fácil cruzárselas haciendo snorkel.
¿Cuándo nacen las tortugas marinas?
Las hembras ponen huevos varias veces durante la temporada de puesta, que suele durar entre dos y tres meses. Cada puesta tiene de media entre 80 y 120 huevos, que quedan enterrados en la arena y se incuban entre 45 y 70 días, según la temperatura. Después nacen las crías, casi siempre de noche, y corren directamente hacia el mar. Por desgracia, muchos nidos son saqueados por furtivos.
¿Dónde se puede nadar con tortugas?
Puedes nadar con tortugas marinas en muchos lugares del mundo, también en Europa: en España las verás con cierta frecuencia buceando en Canarias y, un poco más lejos, en la isla griega de Zakynthos. Entre los destinos más conocidos están Sri Lanka, Indonesia, Malasia, Hawái, Costa Rica y México. Mantén siempre la distancia, no las toques ni les des de comer.
¿Cómo duermen las tortugas marinas?
Las tortugas marinas respiran con pulmones, así que tienen que subir a la superficie a coger aire. Mientras duermen, su metabolismo se ralentiza mucho y eso les permite aguantar bajo el agua varias horas. Suelen dormir escondidas entre corales, en cuevas o bajo salientes de roca, donde están protegidas de los depredadores y de las corrientes.
¿Qué organizaciones protegen a las tortugas marinas?
Hay muchas organizaciones dedicadas a proteger a las tortugas marinas. Entre las más conocidas están:
Turtle Foundation: protege tortugas en varias partes del mundo.
Sea Turtle Conservancy: una de las más antiguas, fundada en 1959 y con un programa histórico en Tortuguero.
WWF: organización internacional que protege no solo a las tortugas, sino también a muchas otras especies amenazadas.
Fundació CRAM: centro de recuperación de El Prat de Llobregat que rescata y cura tortugas marinas en el Mediterráneo.
Nature Friends of Rekawa: asociación local que protege los nidos en la playa de Rekawa, en el sur de Sri Lanka.
¿Es ético visitar un criadero de tortugas en Sri Lanka?
Depende del criadero. Muchos compran huevos a recolectores, lo que fomenta el expolio de nidos, y retienen a las crías en piscinas para que los turistas paguen por soltarlas, algo que reduce mucho sus opciones de sobrevivir. Si quieres ver tortugas en Sri Lanka, es mejor apoyar proyectos que protegen los nidos en la propia playa, como el de Rekawa, donde se observa a las hembras de noche sin tocarlas y las crías llegan solas al mar. Si aun así entras en un criadero, fíjate en que solo haya tortugas heridas en recuperación y en que no se cobre por soltar crías.
¿Qué hago si veo una tortuga desovando en una playa de España?
Llama al 112 para que avisen a la red de varamientos de tu comunidad, mantén la distancia, no enciendas linternas ni la luz del móvil y no dejes que nadie la toque ni le haga fotos con flash. Si la tortuga se siente molestada puede volver al mar sin poner los huevos. Los especialistas se encargan después de proteger el nido.
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