Aktualizováno 9.10.2026
¿Buscas un viaje que mezcle descanso total y aventura de verdad? Viajar a Sri Lanka es poder ver ballenas por la mañana y tomarte un té entre montañas cubiertas de niebla esa misma tarde. Playas, selva, plantaciones de té, safaris con elefantes y templos con dos mil años de historia caben en una isla más pequeña que Andalucía. Nosotros pasamos allí un mes entero y nos conquistó por completo. Tanto si te tira el surf del sur como los templos olvidados en la jungla, aquí tienes nuestra selección de lo mejor: qué ver en Sri Lanka, cuánto cuestan las entradas, cómo moverte por la isla y dónde alojarte.
Clima y monzones: cuándo viajar a Sri Lanka
Antes de hacer la maleta, ten en cuenta que en Sri Lanka mandan los monzones, aunque en teoría se puede viajar todo el año, porque cada monzón afecta solo a una parte de la isla. El monzón del suroeste trae lluvia a la costa suroeste y a las montañas más o menos de mayo a septiembre; el del noreste riega el norte y el este aproximadamente de noviembre a febrero. Los meses de transición, octubre y noviembre, suelen ser los más lluviosos y puede llover casi en todas partes. La realidad, eso sí, suele ser más amable: chubascos cortos durante el día, algún aguacero fuerte de vez en cuando y el resto del tiempo, buen tiempo.
Resumiendo: en nuestro invierno (de diciembre a marzo) ve al sur, al suroeste y al Triángulo Cultural; en nuestro verano (de mayo a septiembre), justo cuando en España cogemos las vacaciones, lo mejor es la costa este con Trincomalee y Arugam Bay. Lo analizamos mes a mes en el artículo sobre el clima en Sri Lanka.
Nosotros fuimos en julio y nos quedamos un mes. Aunque se suponía que iba a llover, el monzón solo nos pilló una vez, y fue el primer día, a modo de bienvenida. Hubo algún chaparrón corto, pero la verdad es que no supuso ningún problema.

¿Por qué viajar a Sri Lanka?
A nosotros nos llevaron allí unos vuelos baratos y el hecho de que, a diferencia de media Asia, a Sri Lanka se puede ir también en verano. Hoy es uno de nuestros destinos favoritos de todos los viajes que hemos hecho. Tiene naturaleza intacta, playas preciosas y una cultura riquísima en la que se mezclan el budismo y el hinduismo. Por el camino te cruzarás con elefantes, podrás alquilar un tuk-tuk y hacer senderismo por la montaña.
Desde España no hay vuelo directo a Colombo (aeropuerto CMB): desde Madrid o Barcelona se vuela con una escala, normalmente en el Golfo Pérsico o en Estambul. Compara horarios y escalas directamente con las aerolíneas, porque las rutas cambian de una temporada a otra. Sri Lanka va 3 horas y media por delante de la España peninsular en verano y 4 horas y media en invierno.
Un poco de historia de Sri Lanka
Sri Lanka tiene más de dos mil años de historia escrita. Según la antigua crónica Mahavamsa, el budismo llegó a la isla en el siglo III a. C. de la mano del monje Mahinda, hijo del emperador indio Ashoka. El primer gran centro fue Anuradhapura, capital durante más de mil años. Cuando a principios del siglo XI la conquistaron los Chola del sur de la India, los reyes se trasladaron a Polonnaruwa, que vivió su época de esplendor en el siglo XII. Capítulo aparte merece Sigiriya: en el siglo V el rey Kashyapa se construyó un palacio en lo alto de la roca y, tras su caída, el lugar volvió a manos de los monjes budistas.
A partir del siglo XVI los europeos se disputaron la isla. Primero llegaron los portugueses; a mediados del XVII los holandeses los expulsaron de la costa (su huella se ve mejor que en ningún sitio en el fuerte de Galle) y entre finales del XVIII y principios del XIX tomaron el control los británicos. En 1815 se hicieron también con el último reino independiente, el de Kandy, y convirtieron la isla, entonces llamada Ceilán, en una colonia de plantaciones de café y, más tarde, de té. Para trabajar en ellas trajeron a jornaleros tamiles del sur de la India, cuyos descendientes siguen viviendo hoy en las montañas.
La independencia llegó en 1948 y el nombre de Sri Lanka, en 1972. De la historia reciente notarás sobre todo dos cosas al viajar: la guerra civil entre el Gobierno y los separatistas tamiles (1983–2009), que dejó el norte y el este fuera de las rutas turísticas durante décadas, y el tsunami de diciembre de 2004, que arrasó buena parte de la costa sur y este.
Qué ver en Sri Lanka: 16 lugares imprescindibles
La mayoría de los viajeros sigue el circuito clásico, que arranca en Colombo, en la costa oeste, cruza el interior y termina en el sur. Nosotros lo hicimos al revés: llegamos sin billete de vuelta, con alojamiento solo para la primera noche y ningún plan, y como en el sur hacía bueno, empezamos por allí.
Para recorrer Sri Lanka con calma necesitas al menos tres o cuatro semanas, así que elige qué ver según lo que más te guste (playa, montaña, ciudades…). Nosotros lo vimos prácticamente todo. Los lugares van más o menos en el orden en que los visitamos: de las playas del sur a las montañas y el Triángulo Cultural, hasta llegar a Colombo.
1. Mirissa: paraíso de surfistas y de ballenas
Después de un viaje larguísimo, los exámenes finales de la carrera y una temporada de estrés, nos fuimos unos días a la playa a descansar. Mirissa es un pequeño pueblo de pescadores con algunas de las playas más bonitas de Sri Lanka. Hay sitio para surfistas, para los que solo quieren tumbarse en la arena y para los amantes de la naturaleza, porque de noviembre a abril se pueden avistar ballenas. Además, desde Colombo sale un autobús con aire acondicionado directo hasta aquí (lo agradecerás después de un par de trayectos en transporte local).
Las excursiones para ver ballenas salen muy temprano y suelen durar varias horas. Los barcos más baratos van llenos hasta arriba y se acercan demasiado a los animales, así que merece la pena pagar un poco más por un operador que respete la distancia. El mar del sur se mueve bastante: tómate la pastilla para el mareo antes de zarpar. Para el atardecer, sube a la colina de palmeras Coconut Tree Hill, en un extremo de la playa. Comparamos más playas del sur y del este en el artículo sobre las playas de Sri Lanka.
CONSEJO: Centro de rescate de tortugas: ¿adónde va el dinero de los turistas y cómo se protege a las tortugas marinas?

2. Unawatuna: un oasis de playa
Cerca de Mirissa está otro oasis playero, Unawatuna: largas playas de arena, palmeras y atardeceres preciosos. Aquí se viene a hacer esnórquel o a bucear, y también puedes apuntarte a un curso de buceo o de surf. Antes las playas eran mucho más anchas, pero el tsunami de 2004 golpeó la costa y hoy el mar llega hasta algunos hoteles. La bahía está resguardada, así que las olas son más pequeñas que en la costa abierta, y muy cerca tienes la tranquila playa de Dalawella, con el columpio en la palmera que seguro has visto en Instagram.
3. Galle: el fuerte holandés sobre el océano (UNESCO)
A pocos kilómetros de Unawatuna está Galle, la fortaleza europea mejor conservada del sur de Asia y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La fundaron los portugueses, pero el aspecto actual, con sus enormes bastiones, se lo dieron los holandeses en el siglo XVII. Dentro de las murallas hay una pequeña ciudad de callejuelas, casas coloniales, iglesias, cafés y tiendecitas. La entrada al fuerte es gratuita.
Lo más bonito es recorrer las murallas a última hora de la tarde, cuando el sol ya no aprieta, y esperar la puesta de sol junto al faro blanco. Con medio día o un día tienes suficiente para Galle. Si quieres vivir el ambiente del fuerte por la noche, cuando ya se han ido los excursionistas, puedes dormir dentro (te damos ideas de hoteles más abajo, en el apartado de alojamiento).
4. Parque Nacional de Yala
Si te atrae la vida salvaje, el Parque Nacional de Yala es un lugar que no deberías saltarte, aunque en Sri Lanka te cruzarás con muchos animales en cualquier carretera de los alrededores. Yala es uno de los parques nacionales más grandes y antiguos de Sri Lanka y en él viven muchas especies, entre ellas elefantes, leopardos y cocodrilos (a estos probablemente los verás también fuera del parque), además de serpientes, como la cobra.
Eso sí, si ya has estado de safari en África, puede que no te impresione tanto. Y no hay ninguna garantía de que vayas a ver algo.

Safari entre elefantes, leopardos y cobras
Un safari en Yala es una experiencia para toda la vida. Imagínate recorriendo la sabana en un jeep descubierto, buscando huellas, y de repente ver una manada de elefantes o incluso un leopardo en su hábitat natural. Es uno de los pocos lugares del mundo donde tienes esa oportunidad.
La realidad, eso sí, es un poco distinta: en cuanto un jeep ve un elefante, se presentan allí todos los demás, así que ve mentalizado. Y si tienes la suerte de ver un leopardo, lo más probable es que esté bastante lejos. Aun así, recorrerás una naturaleza virgen y verás, por ejemplo, playas salvajes que a mí me impresionaron muchísimo.
En la práctica: el jeep con conductor se contrata en Tissamaharama o a través del alojamiento y se sale al amanecer o por la tarde. La entrada al parque se paga aparte del jeep y, para extranjeros, con tasas e impuestos sale por unos 40–45 USD por persona. La mayoría de los coches va al bloque 1, donde hay más posibilidades de ver leopardos. Por la sequía, el parque suele cerrar parcial o totalmente más o menos desde septiembre hasta mediados de octubre, así que si viajas en esas fechas, compruébalo antes.
Una alternativa más tranquila: Udawalawe
Si lo que quieres es ver elefantes con menos jeeps alrededor, en lugar de Yala puedes ir al Parque Nacional de Udawalawe, de camino entre las montañas y la costa sur. Aquí los elefantes se ven en casi todos los safaris y la entrada cuesta más o menos lo mismo que en Yala. Justo al lado está el Elephant Transit Home, un centro que cría a crías de elefante huérfanas y después las devuelve a la naturaleza. Las tomas de comida se pueden ver desde una plataforma. Para nosotros es mejor opción que el «orfanato» de elefantes de Pinnawala, donde los animales pasan toda la vida en cautividad.
5. Tangalle
Otro pueblo costero muy popular es Tangalle. Aquí ya llega menos gente, porque no está tan cerca de Colombo (unos 200 km). Puedes ver tortugas marinas y el géiser marino de Hummanaya, hacer yoga o visitar un refugio de elefantes. También son muy populares las salidas nocturnas para ver eclosionar a las tortuguitas, por ejemplo en la playa de Rekawa, al este del pueblo. Las playas son largas y casi desiertas, pero cuenta con un oleaje fuerte: no en todas partes es seguro bañarse.
6. Ella: plantaciones de té y el puente más famoso
Ella es un pueblecito de montaña rodeado de plantaciones de té, cascadas y templos budistas. Aquí está también otro de los iconos de Sri Lanka, el Nine Arch Bridge, adonde van todos los viajeros. Nosotros agradecimos el cambio de clima (en Yala pasábamos de 40 °C sin problema) y, sobre todo, volver a nuestras queridas montañas, así que acabamos alargando la estancia a cinco días.
En Ella se organizan visitas a plantaciones y a fábricas de té (nosotros compramos tanto té que luego tuvimos que cargarlo por otros tres países), y tienes muy a mano cascadas y un montón de montañas espectaculares. Entre las rutas y excursiones favoritas están la subida a Ella Rock, el Little Adam’s Peak o las cascadas de Rawana Ella, entre muchas otras. El Nine Arch Bridge es gratuito y la mejor hora para disfrutarlo con calma es a primera hora de la mañana.
Tren a Ella: la línea de montaña entre plantaciones de té es una de las grandes experiencias de la isla, pero a finales de noviembre de 2025 el ciclón Ditwah la dañó gravemente. El tramo Nanu Oya – Ella – Badulla vuelve a funcionar, pero el tren directo de Kandy a Ella todavía no circula, porque la vía entre Kandy y Nanu Oya sigue en obras (situación a principios de octubre). En la práctica, desde Kandy se va en coche o en autobús hasta Nuwara Eliya, a un paso de la estación de Nanu Oya, y la parte más bonita del recorrido se hace en tren. Consulta el estado actual y los horarios en la web de Sri Lanka Railways (railway.gov.lk) o pregunta en tu alojamiento.
CONSEJO: Ella, Sri Lanka: plantaciones de té, montañas y cascadas

7. Nuwara Eliya: la Pequeña Inglaterra de Sri Lanka
Nuwara Eliya, conocida también como la Pequeña Inglaterra, es una ciudad que conserva todo su encanto colonial (Sri Lanka fue colonia británica durante mucho tiempo). Resulta curioso, entre templos donde se mezclan budismo e hinduismo, encontrarte de repente una ciudad colonial que parece sacada de Europa.
La ciudad está a casi 1.900 metros de altitud, así que lleva una sudadera: de día se está a gusto, pero por la noche la temperatura baja mucho y las pensiones pequeñas a menudo no tienen calefacción. Por los alrededores hay fábricas de té donde te enseñan cómo se procesa y te lo dan a probar. Nuwara Eliya es también la base más cercana para el Parque Nacional de Horton Plains.
8. Horton Plains y World’s End
El Parque Nacional de Horton Plains es una meseta a más de dos mil metros donde, en lugar de jungla, encontrarás praderas, bosques de niebla y la cascada Baker’s Falls. El objetivo principal es World’s End («el fin del mundo»), un precipicio con una caída de unos 870 metros hasta el valle. El circuito completo tiene unos 9 km y se hace cómodamente en tres o cuatro horas.
Sal lo antes posible por la mañana: a partir de las diez el valle bajo World’s End suele cubrirse de niebla y, en vez de vistas, verás una pared blanca. La entrada para extranjeros, con impuestos, ronda los 35 USD, y en el acceso revisan los plásticos: te pueden requisar los envases de un solo uso. Al parque se llega en coche o en tuk-tuk desde Nuwara Eliya o desde la estación de Ohiya.
9. Adam’s Peak (Sri Pada): subida nocturna a la montaña sagrada
Adam’s Peak, o Sri Pada como lo llaman allí, es una montaña de 2.243 metros y uno de los lugares más sagrados de la isla. En la cima hay una formación rocosa con forma de huella: los budistas creen que es la de Buda, los hindúes la de Shiva y musulmanes y cristianos la de Adán. Por eso suben peregrinos de todas las religiones.
Se sube de noche desde el pueblo de Dalhousie (Nallathanniya) por miles de escalones, para llegar arriba al amanecer. Cuenta con tres o cuatro horas de subida y con que en la cima hace frío. La temporada de peregrinación va más o menos desde la luna llena de diciembre hasta mayo: entonces el camino está iluminado y hay casetas de té a lo largo de la ruta. Fuera de temporada también se puede subir, pero sin luz, a menudo con lluvia y con riesgo de sanguijuelas. La entrada es gratuita; los peregrinos dejan un donativo.
10. La fortaleza de Sigiriya, la Roca del León (UNESCO)
Uno de los grandes símbolos de Sri Lanka es la antigua fortaleza de Sigiriya, la Roca del León. A mí me recuerda al Machu Picchu, porque también aquí, en lo más alto, quedan restos de una ciudad de otros tiempos. Esta mole de piedra, que se alza 200 metros sobre el paisaje, fue fortaleza y palacio real. Arriba encontrarás la ciudad en la roca, cuevas con pinturas y unas vistas espectaculares en todas direcciones.
Hoy Sigiriya es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y solo la entrada nos costó lo mismo que varias noches de alojamiento. Aun así, no quisimos perdérnosla y sin duda fue para nosotros una de las mejores cosas que ver en Sri Lanka.
La entrada para extranjeros cuesta ahora unos 35 USD (alrededor de 11.500 LKR, unos 30 €). Hasta arriba hay más de mil escalones, así que ve nada más abrir, antes del calor y de las colas en las escaleras estrechas. Los famosos frescos de las «doncellas celestiales» no se pueden fotografiar. Si la entrada te parece cara o quieres ver la Roca del León entera, sube a la roca vecina, Pidurangala. Cuesta una fracción (unas 1.000 LKR, menos de 3 €), la subida lleva unos 40 minutos, el último tramo es trepando entre rocas y desde la cima tienes las mejores vistas de Sigiriya, sobre todo al amanecer.

11. Polonnaruwa: la ciudad antigua
Polonnaruwa es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Sri Lanka y fue la capital del país en los siglos XI y XII. Hoy es Patrimonio de la UNESCO y está llena de templos, estatuas y ruinas de palacios que recuerdan su época de mayor esplendor. Su imagen más típica es el Gal Vihara, cuatro budas tallados en la roca. Si te gusta pasear entre monumentos, aquí vas a disfrutar.
El recinto es grande pero llano, y lo mejor es recorrerlo en bici, que puedes alquilar en el pueblo o en tu guesthouse. La entrada para extranjeros ronda los 30 USD. Si viajas en verano, combina Polonnaruwa con un safari en los cercanos parques de Minneriya o Kaudulla. En la estación seca, más o menos de julio a septiembre, grandes manadas de elefantes se reúnen junto a los embalses, un fenómeno que se conoce como «The Gathering».
12. Dambulla
En pleno centro de Sri Lanka (literalmente, porque Dambulla está más o menos en mitad de la isla) hay una ciudad llena de templos en cuevas, también Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. El más popular es el templo real de las afueras, con cinco cuevas y unas 150 imágenes de Buda. Paredes y techos están cubiertos de pinturas que conservan recuerdos de la vida de la corte.
Las cuevas están en lo alto de una colina y se llega tras una subida corta por escaleras, a menudo en compañía de monos. La entrada ronda las 2.000 LKR (unos 5 €). El Templo Dorado con el gran buda junto a la carretera es solo la puerta de entrada: lo importante está arriba, en las cuevas. De Dambulla a Sigiriya hay una media hora en coche, así que puedes ver los dos sitios el mismo día.
13. Anuradhapura: la cuna del budismo
Anuradhapura es una antigua ciudad real y está considerada la cuna misma del budismo en la isla. Por eso hoy es lugar de peregrinación, no solo para turistas, sino también para muchísimos locales. Está llena de templos budistas preciosos con mucha historia detrás. Lo más sagrado es el árbol Jaya Sri Maha Bodhi, que según la tradición creció de un esqueje del árbol bajo el que Buda alcanzó la iluminación. A su alrededor se levantan las enormes estupas blanca y de ladrillo de Ruwanwelisaya y Jetavanaramaya. La entrada al recinto arqueológico para extranjeros ronda los 30 USD y, igual que en Polonnaruwa, compensa ir en bici.
Te recomendamos ir con algún guía local, que encontrarás fácilmente en la entrada de los templos. Por unos pocos euros no solo te acompañará, sino que en lugar de un simple paseo te contará todas las curiosidades, que dan mucho más valor a estos lugares tan importantes.
Como en los recintos de los templos no se puede entrar con calzado, te recomendamos llevar calcetines (mejor que no sean blancos, como los nuestros), porque el suelo quema de verdad y caminar descalzo en un día de sol puede achicharrarte un poco los pies.
CONSEJO: Qué llevar en un vuelo largo para disfrutar de las horas de avión hasta Colombo y no limitarte a sobrevivirlas

14. Kandy y el Templo del Diente de Buda
Kandy es una ciudad grande y uno de los lugares más sagrados de Sri Lanka. El Templo del Diente de Buda, donde supuestamente se guarda un diente del propio Buda, es el principal lugar de peregrinación para budistas de todo el mundo. Te recomendamos entrar a última hora de la tarde, cuando no está tan abarrotado. Alrededor del templo puedes dar un paseo precioso junto al lago y cerca de la ciudad hay también un jardín botánico espectacular. En Kandy te basta con una noche.
La entrada al templo para extranjeros ronda las 2.000 LKR (unos 5 €). Varias veces al día se celebran ceremonias con tambores: es cuando hay más gente, pero también más ambiente. El jardín botánico del que hablamos es el Real Jardín Botánico de Peradeniya, a las afueras, con avenidas de palmeras y una enorme colonia de murciélagos de la fruta. Si estás en Kandy en julio o agosto, mira las fechas de la Esala Perahera, la fiesta con desfiles de elefantes, bailarines y tamborileros. Eso sí, en esos días el alojamiento sube de precio y vuela.
15. La costa este: Trincomalee y Arugam Bay
Si viajas en verano, como nosotros y como la mayoría de los que salimos de España en julio y agosto, la costa este es el único sitio donde tienes casi garantizados mar en calma y sol. La temporada aquí va más o menos de mayo a septiembre. Alrededor de Trincomalee están las playas de Uppuveli y Nilaveli, de aguas tranquilas, y desde allí salen barcas para hacer esnórquel en la isla de Pigeon Island, protegida como parque nacional. En el sureste está Arugam Bay, un pueblo surfero con ambiente relajado, escuelas de surf y olas para principiantes y expertos. El norte, alrededor de Jaffna, con su cultura tamil y sus templos hindúes, es una buena idea si ya conoces el sur de la isla.
16. Colombo, la capital, y Negombo
Hemos dejado Colombo para el final a propósito, aunque lo más probable es que sea lo primero que pises. A nosotros lo que nos atraía de Sri Lanka era sobre todo la naturaleza y la historia, así que Colombo no nos dijo gran cosa. Si vas, puedes recorrer la gran avenida Galle Road y el barrio del Fuerte, y pasear por el mercado de especias y té del barrio de Pettah. Al atardecer, la gente se reúne en el paseo marítimo de Galle Face Green, y merece la pena también el templo Gangaramaya. Eso sí, prepárate para el bullicio de una gran ciudad.
Muy cerca está Negombo, a 6 km del aeropuerto Bandaranaike y a 35 km de Colombo, y mucha gente confunde las dos ciudades. Va sobre todo quien no quiere recorrer mucho la isla, por eso es uno de los destinos de playa más concurridos. Antes fue un pueblo de pescadores y un puerto comercial, y todavía hoy tiene mercados enormes. No parece muy Sri Lanka, eso sí, porque está llena de edificios de la época colonial.
CONSEJO: Si te va la aventura, también la vas a encontrar en Colombia. Tenemos para ti los 15 lugares más bonitos que ver en Colombia y te contamos cómo vivir unas vacaciones distintas, visitar las plantaciones de café, Medellín, Cartagena de Indias o la capital, Bogotá.
Cuánto cuestan las entradas a los principales lugares
Comer, moverse y dormir en Sri Lanka es barato; las entradas a los grandes monumentos y a los parques nacionales, no. Los extranjeros pagan bastante más que los locales y, entre el Triángulo Cultural y un par de safaris, la cuenta sube rápido a más de cien euros por persona. Los precios suelen darse en dólares, pero allí casi siempre se paga en rupias al cambio del día. Las cifras de abajo son orientativas para un adulto extranjero, con un cambio de 1 USD ≈ 330 LKR y 100 LKR ≈ 0,26 €.
| Lugar | Entrada (orientativa) | En euros |
|---|---|---|
| Sigiriya | 35 USD | unos 30 € |
| Pidurangala | 1.000 LKR | menos de 3 € |
| Polonnaruwa | 30 USD | unos 26 € |
| Anuradhapura | 30 USD | unos 26 € |
| Templos en cuevas de Dambulla | 2.000 LKR | unos 5 € |
| Templo del Diente de Buda, Kandy | 2.000 LKR | unos 5 € |
| Yala, Udawalawe, Minneriya (sin jeep) | 40–45 USD con tasas e impuestos | unos 36–40 € |
| Horton Plains | 35 USD con impuestos | unos 30 € |
| Fuerte de Galle, Nine Arch Bridge, Adam’s Peak | gratis (en Adam’s Peak, donativo voluntario) | 0 € |
Los precios de las entradas en Sri Lanka cambian a menudo y cada fuente da cifras distintas, así que toma la tabla como referencia para el presupuesto y con margen. En los safaris, a la entrada hay que sumarle el alquiler del jeep con conductor, que se reparte entre todos los que vais en él.
Cómo moverse por Sri Lanka
En el mapa las distancias parecen cortas, pero las carreteras cruzan montañas y pueblos, así que se avanza despacio. Calcula una media de 30 a 40 km/h y no planees más de un trayecto largo al día. Mejor no conducir de noche: en carreteras sin iluminar te puedes encontrar incluso con un elefante salvaje.
- Tren: barato y con vistas preciosas, sobre todo en la línea de montaña hacia Ella y en la costera de Colombo a Galle. En la línea de montaña los asientos reservados de primera y segunda clase se agotan, así que resérvalos con antelación. Qué tramos funcionan tras el ciclón lo explicamos más arriba, en Ella.
- Autobús: lo más barato y llega a casi todas partes. Los autobuses locales van llenos y los conductores pisan bastante, pero entre las ciudades grandes hay también líneas exprés con aire acondicionado, por ejemplo por la autopista de Colombo al sur.
- Tuk-tuk: para distancias cortas. En las ciudades grandes lo pides por las apps PickMe o Uber con precio cerrado; si no, acuerda el precio antes de subir.
- Coche con conductor: la opción más cómoda y, si sois de dos a cuatro personas, la más sensata para todo el circuito. El conductor conoce el camino, te aconseja dónde comer y dormir, y tú te olvidas de conducir por la izquierda y del estilo local al volante.
Cuántos días hacen falta para viajar a Sri Lanka y qué ruta seguir
Para el circuito principal necesitas al menos dos semanas; con tres, vas tranquilo. Para una ruta de 15 días en nuestro invierno te puede servir esta: Negombo (1 noche) → Sigiriya o Dambulla con excursión a Polonnaruwa (3 noches) → Kandy (1 noche) → Nuwara Eliya con Horton Plains (1–2 noches) → en tren a Ella (2–3 noches) → safari en Yala o Udawalawe (1 noche) → playas de Mirissa o Unawatuna (3–4 noches) → Galle y vuelta al aeropuerto.
Con tres semanas, añade Anuradhapura, en temporada la subida nocturna a Adam’s Peak y más días de playa, por ejemplo en Tangalle. Si vas en verano como nosotros, pasa la parte de playa a la costa este, a Trincomalee o Arugam Bay. Cómo fue nuestro propio viaje de un mes lo contamos en nuestra ruta por Sri Lanka.
Visado, dinero y normas en los templos
Visado (ETA): desde el 25 de mayo los ciudadanos españoles tienen la ETA turística de 30 días gratis; Sri Lanka la ofrece a 40 países, España entre ellos. Eso sí, hay que pedirla antes del viaje en la web oficial eta.gov.lk. Las webs intermediarias, que se parecen mucho, cobran sus propias comisiones. El pasaporte debería tener al menos seis meses de validez desde la llegada.
Dinero: se paga en rupias de Sri Lanka (LKR). Según los cambios oficiales de principios de octubre, 1 USD equivale a unas 330 LKR y 100 LKR, a unos 0,26 € (1 € ≈ 385 LKR). Hoteles, restaurantes grandes y tiendas aceptan tarjeta; tuk-tuks, autobuses, puestos y guesthouses pequeñas quieren efectivo. Hay cajeros en todas las ciudades grandes y la comisión por sacar dinero depende del banco.
Templos y etiqueta: a los templos se entra con hombros y rodillas tapados, descalzo y sin nada en la cabeza. No te hagas fotos de espaldas a una estatua de Buda ni poses junto a ella: los locales lo ven como una falta de respeto. Un tatuaje de Buda a la vista puede traerte problemas serios en Sri Lanka, incluso la expulsión del país, así que mejor tápalo. No toques a los monjes y usa la mano derecha para dar y recibir cosas.
Comida: la base es el rice and curry, una montaña de arroz con varios cuencos de curris de verduras, lentejas o pescado. Prueba los hoppers (tortitas de masa de arroz en forma de cuenco, a menudo con huevo), el kottu roti (tortitas troceadas con verduras y especias; lo reconocerás por el golpeteo rítmico sobre la plancha), el sambol de coco y el coco fresco king coconut. La comida suele picar y «not spicy» aquí no significa lo mismo que en España. No bebas agua del grifo.
Dónde alojarse en Sri Lanka
En Sri Lanka hay alojamiento para todos los bolsillos, desde guesthouses familiares hasta resorts con playa propia. Abajo tienes los hoteles que hemos elegido para cada base, según cómo se suele recorrer la isla. De todos hemos comprobado que existen y qué ofrecen, pero los precios cambian con la temporada, así que compáralos para tus fechas.
Negombo: primera y última noche cerca del aeropuerto
Para la primera noche después de un vuelo largo o la última antes de volver, Negombo tiene sentido: está a un paso del aeropuerto y te ahorras atravesar Colombo.
- Hotel J Negombo →: hotel sencillo en primera línea de playa, con piscina exterior y habitaciones con aire acondicionado; al aeropuerto de Bandaranaike hay unos 20 minutos en coche.
- Sentido Heritance Negombo →: hotel grande a unos 100 m de la playa, con piscina exterior y gimnasio; todas las habitaciones tienen vistas al océano Índico.
Sigiriya y Dambulla: base para el Triángulo Cultural
Desde aquí puedes ver Sigiriya, Pidurangala y Dambulla y hacer la excursión a Polonnaruwa o el safari de Minneriya, así que compensa quedarse al menos dos o tres noches.
- Hotel Sigiriya →: hotel veterano con vistas a la Roca del León, piscina exterior, spa ayurvédico y tres bares.
- Jetwing Vil Uyana →: resort de lujo en medio de un humedal artificial a unos 5 km de Sigiriya, villas con balcón, spa y piscina.
Kandy
Para nosotros, en Kandy basta con una o dos noches. Los hoteles junto al lago están cerca del templo; los de las colinas sobre la ciudad son más tranquilos, pero sin tuk-tuk no vas a ninguna parte.
- Hotel Suisse Kandy →: edificio colonial frente al lago de Kandy, con piscina exterior, centro ayurvédico y habitaciones con muebles clásicos de madera.
- The Elephant Stables →: hotel pequeño en un bungaló colonial a unos 2 km del Templo del Diente de Buda, con piscina, biblioteca y restaurante de cocina ceilandesa.
- Earl’s Regency Hotel →: hotel de cinco estrellas a unos 5 km de la estación, con vistas a las montañas, piscina exterior y spa con sauna.
Nuwara Eliya
Aquí por la noche hace frío y muchas pensiones baratas no tienen calefacción, así que al elegir fíjate en que la habitación la tenga.
- The Grand Hotel →: hotel colonial junto al campo de golf, habitaciones con calefacción y dos restaurantes, uno de ellos indio.
- Jetwing St Andrew’s →: mansión de cinco estrellas de estilo Tudor a unos 5 km del centro, habitaciones con chimenea y calefacción.
Ella
En Ella pasamos cinco días y volveríamos a elegir por las vistas. Los alojamientos en las laderas sobre el pueblo son tranquilos, pero para ir al centro toca subir y bajar cuestas.
- Zion View Ella Green Retreat →: hotel de tres estrellas con piscina infinita y vistas a las montañas; los huéspedes destacan sobre todo la ubicación y los desayunos.
- 98 Acres Resort & Spa →: cabañas en medio de una plantación de té, cerca del Nine Arch Bridge y del Little Adam’s Peak, con spa y piscina con vistas.
Tissamaharama y los alrededores de Yala
Los safaris salen muy temprano, así que lo práctico es dormir lo más cerca posible del parque, en Tissamaharama o en Kirinda.
- Kithala Resort →: resort en Tissamaharama con piscina exterior, restaurante y, si lo pides, picnic para el safari.
- Cinnamon Wild Yala →: cabañas con balcón en Kirinda, a unos 5 minutos en coche del parque nacional, con piscina y vistas a la playa o a la sabana.
- Jetwing Yala →: hotel grande junto a la playa, en el mismo límite del parque nacional, con piscina, spa y varios restaurantes.
Mirissa
Mirissa es pequeña, así que da igual dormir en el extremo sur o en el norte de la playa. Lo que decide es si quieres tranquilidad o tener los bares a mano.
- Paradise Beach Club →: hotel en el extremo sur de Mirissa, con piscina rodeada de palmeras y vistas a la playa, habitaciones con terraza o balcón.
- Lantern Boutique Hotel by Reveal →: hotel boutique junto a una playa de arena blanca en el sur de Mirissa, con piscina, habitaciones y suites con balcón.
Galle y Unawatuna
Dormir dentro de las murallas de Galle es toda una experiencia. Si prefieres tener el mar a la puerta, mejor Unawatuna, a unos 5 km de Galle.
- Galle Fort Hotel →: villa holandesa del siglo XVIII en Church Street, dentro del fuerte, con solo 11 suites y una de las pocas piscinas del recinto.
- Fort Bazaar →: hotel boutique en un antiguo almacén de comerciantes del siglo XVI dentro del fuerte, con el restaurante Church Street Social, desayuno y té de la tarde.
- Thaproban Pavilion Resort and Spa →: resort a pocos pasos de la playa de Unawatuna, con piscina, zona de bienestar y habitaciones con vistas al mar.
Tangalle
Alrededor de Tangalle los alojamientos están repartidos a lo largo de playas larguísimas, así que cuenta con ir al pueblo en tuk-tuk.
- Mangrove Beach Chalets →: cabañas sencillas en una playa propia entre la laguna y el mar, con restaurante y alquiler de bicis.
- Buckingham Place →: hotel en la playa de Rekawa, entre el océano y la laguna, con una piscina infinita de 33 metros con vistas al mar.
- Anantara Peace Haven Tangalle Resort →: resort de lujo en un promontorio rocoso sobre el océano, en medio de una plantación de cocoteros, con dos piscinas y spa.
¿Qué haríamos distinto al viajar a Sri Lanka?
Seguro que a ti también te pasa: después de cada viaje piensas «vale, esto la próxima vez lo haríamos de otra manera». En el caso de Sri Lanka, pasaríamos más tiempo en la naturaleza y en las playas, porque son mágicas, y yo me saltaría alguna ciudad grande para estar más en plena naturaleza, ya sea en algún parque nacional o en la montaña, que es lo que más nos gustó.
No intentaríamos ver todas las ruinas del Triángulo Cultural. Sigiriya, Polonnaruwa, Anuradhapura y Dambulla en una sola semana acaban mezclándose en la memoria; preferiríamos elegir dos y dedicar el resto del tiempo a pedalear tranquilamente entre pueblos y embalses por los alrededores de Sigiriya.
Comeríamos más donde comen los locales. Para nosotros, el mejor rice and curry no está en los restaurantes para turistas, sino en los comedores pequeños donde almuerzan conductores y obreros. Pruébalo todo, incluso lo que no reconozcas.
Y en el tren a Ella guardaríamos más el móvil. Todo el mundo se cuelga de las puertas por una foto, cuando lo más bonito es simplemente sentarse junto a la ventana abierta, mirar las plantaciones de té y dejarse mecer.
Si tuviéramos que quedarnos solo con unos pocos lugares que ver en Sri Lanka, serían sin duda:
- Ella y sus plantaciones de té
- Sigiriya y sus vistas increíbles,
- Las playas soleadas de Mirissa
- Los parques nacionales con leopardos, elefantes y cocodrilos
Preguntas frecuentes sobre viajar a Sri Lanka
¿Cómo vestir en Sri Lanka?
En casi toda Sri Lanka te basta con ropa ligera de verano. Eso sí, para entrar en los templos hay que llevar rodillas y hombros tapados, así que conviene tener a mano un pañuelo grande. Para las montañas de Nuwara Eliya y Horton Plains lleva una sudadera o una chaqueta ligera, porque por la noche hace frío.
¿Qué vacunas hacen falta para viajar a Sri Lanka?
No hay vacunas obligatorias, salvo que llegues de un país con fiebre amarilla (entonces te piden el certificado de vacunación). Normalmente se recomiendan las vacunas de la hepatitis A y la fiebre tifoidea y el recuerdo del tétanos; en viajes largos, también la hepatitis B y, según el caso, la rabia. En la isla hay dengue, así que es importante protegerse de los mosquitos. Consulta tu caso concreto en un Centro de Vacunación Internacional.
¿Qué idioma se habla en Sri Lanka y cómo te entiendes?
Como Sri Lanka fue colonia británica, la mayoría de la gente habla al menos un inglés básico. Y si te topas con alguien que no lo habla, siempre puedes entenderte con gestos.
¿Cómo moverse por Sri Lanka?
Si no te importa ir apretado, lo más barato es el autobús local. Algo más caro, pero también más divertido, es pedir un tuk-tuk con las apps PickMe o Uber. El tren regala unas vistas preciosas, sobre todo en la línea de montaña hacia Ella. Lo más caro, pero también lo más cómodo, es contratar un coche con conductor.
¿Necesitan visado los españoles para viajar a Sri Lanka?
Sí, necesitas la autorización electrónica ETA. Desde el 25 de mayo los ciudadanos españoles la obtienen gratis para 30 días, pero hay que solicitarla antes del viaje en la web oficial eta.gov.lk. El pasaporte debería tener al menos seis meses de validez desde la llegada.
¿Funciona el tren de Kandy a Ella?
El tren directo de Kandy a Ella todavía no circula por los daños que el ciclón Ditwah causó en la vía (situación a principios de octubre). Funciona el tramo Nanu Oya – Ella – Badulla, así que desde Kandy se va en coche o autobús hasta Nuwara Eliya y en la estación de Nanu Oya se sigue en tren. Consulta el estado actual en la web de Sri Lanka Railways.
¿Cuántos días hacen falta para ver Sri Lanka?
Para el circuito principal por el Triángulo Cultural, las montañas y las playas del sur necesitas al menos dos semanas. Con tres semanas te da tiempo también a Anuradhapura, Adam’s Peak o más días de playa sin ir con prisas. En una semana solo puedes recorrer una zona, por ejemplo el Triángulo Cultural con Kandy, o las montañas y el sur.
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