Aktualizováno 27.9.2026
Casi todos los viajes a Colombia empiezan en el mismo sitio: el aeropuerto El Dorado. Desde Madrid vuelan directos Avianca, Iberia y Air Europa, y Avianca tiene también directo desde Barcelona, así que lo normal es aterrizar en la capital y salir corriendo hacia el Caribe o el Eje Cafetero. Nosotros hicimos lo contrario. Nos quedamos 9 días en Bogotá con amigos bogotanos que nos llevaron a rincones de la sabana que por nuestra cuenta no habríamos encontrado nunca. De ahí sale esta guía de qué ver en Bogotá y alrededores: 13 lugares, desde La Candelaria y Monserrate hasta una laguna sagrada, una catedral excavada en sal y un pueblo que fue feudo de un capo del narco.
Antes de ver Bogotá: lo que conviene saber para organizar el viaje
Bogotá no es una ciudad para improvisar del todo. Está a 2.600 metros, llueve cuando menos te lo esperas y el tráfico puede comerse medio día. Antes de entrar en qué ver en Bogotá, van tres cosas prácticas que a nosotros nos habría venido bien tener claras desde el principio.
¿Es seguro viajar a Bogotá?
Es la pregunta que más nos hicieron antes de salir. La respuesta corta: se puede visitar con normalidad, pero con la guardia puesta. En Colombia la seguridad cambia mucho de una región a otra y, en general, las grandes ciudades son más problemáticas que el campo, y el centro suele concentrar más delincuencia que los barrios residenciales. El Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene para todo el país la recomendación de viajar con precaución y evitar determinadas zonas, y en su ficha de 2026 advierte expresamente de que la inseguridad está creciendo en las grandes capitales. Pregunta siempre en tu alojamiento qué calles evitar y, si no vas con alguien de allí, no andes por la calle de noche. Lo que nos funcionó a nosotros:
- lleva encima solo el dinero del día,
- reparte el dinero y las tarjetas en varios sitios,
- deja en el alojamiento el reloj, las joyas y cualquier cosa que llame la atención,
- muévete por zonas con gente,
- no saques dinero en cajeros de la calle, sino en los que están dentro de bancos y centros comerciales,
- lleva la mochila delante en el TransMilenio y en las aglomeraciones,
- y, sobre todo, intenta pasar desapercibido.
CONSEJO: antes de salir, lee la ficha de recomendaciones de viaje a Colombia del Ministerio de Asuntos Exteriores y apúntate en el Registro de Viajeros. Allí se explica, por ejemplo, el llamado «paseo millonario»: falsos taxistas que retienen al pasajero unas horas para vaciarle las tarjetas. Por eso, pide el taxi por aplicación o desde el alojamiento y no lo pares en la calle, y no aceptes bebidas, cigarrillos ni comida de desconocidos (la escopolamina, la famosa burundanga, sigue usándose para robar).

CONSEJO: para entrar en Colombia con pasaporte español no necesitas visado como turista, pero sí pasaporte (el DNI no sirve). Además, Migración Colombia pide rellenar el formulario gratuito Check-MIG en su web en los días previos al vuelo. Revisa los requisitos actualizados antes de salir, porque cambian con cierta frecuencia.
Cuándo ir a Bogotá
Aunque Bogotá está en plena zona tropical, a 2.600 metros no hace calor: los días rondan los 18-20 °C y por la noche refresca bastante. El tiempo es muy cambiante, y en una misma tarde puedes pasar del sol a un chaparrón. El clima tiene dos temporadas de lluvias, una de abril a mediados de junio y otra en octubre y noviembre. Lo más seco es de diciembre a febrero o principios de marzo, y esa es la mejor época para visitar Bogotá; de mediados de junio a septiembre también llueve menos. Si vuelas desde España en Navidad o Semana Santa, reserva con tiempo, porque son fechas de mucha demanda en la ruta Madrid-Bogotá. Y lleves lo que lleves, mete en la mochila un chubasquero y una chaqueta: en la ciudad los vas a usar seguro.
Cómo moverse por Bogotá
Vamos a ser sinceros: el tráfico en Bogotá, y en toda Colombia, es algo que hay que vivir para creerlo. No te recomendamos alquilar coche para moverte por la ciudad. Lo más rápido es el TransMilenio, la red de autobuses articulados con carril exclusivo que cruza toda la ciudad, y que agradecerás enseguida, porque fuera de ese carril hay atascos a cualquier hora. Nosotros llegamos a pasar una hora parados a las tres de la mañana camino del aeropuerto y perdimos el vuelo. Para trayectos puntuales, sobre todo de noche, usa taxis pedidos por aplicación; El Dorado está a unos 12 km del centro y, con tráfico, el trayecto se alarga mucho más de lo que dicen los kilómetros.
CONSEJO: ¿estás organizando la ruta completa? Estuvimos más de un mes recorriendo el país con la mochila a cuestas y lo hemos resumido en nuestra guía de qué ver en Colombia, con los 15 lugares que más nos gustaron.
Qué ver en Bogotá y alrededores: 13 lugares que no queríamos dejar fuera
¿Tienes unos días en la capital y quieres aprovecharlos? Para lo que hay que ver en la propia ciudad, con dos días vas bien; lo que de verdad pide tiempo son los alrededores. En un radio de pocas horas hay cascadas, parques naturales, pueblos coloniales y hasta las huellas de los cárteles de la droga, así que cada uno encuentra lo suyo. Los seis primeros puntos están dentro de Bogotá y el resto son excursiones de un día (o de una noche, en el caso de Villa de Leyva). Si tenemos que quedarnos con algo: en la ciudad, la subida a Monserrate y el barrio de La Candelaria; fuera, Villa de Leyva, la laguna de Guatavita y Nimaima.

1. La Candelaria, el corazón histórico de Bogotá
Tarde o temprano, todo el que viaja a Bogotá acaba perdiéndose por el centro histórico, y es lo mejor que puede pasarte el primer día. Si no sabes por dónde empezar a ver Bogotá, empieza por La Candelaria. Es el barrio donde se fundó la ciudad y conserva un trozo muy auténtico de la historia y la cultura colombianas: calles empedradas y empinadas, casas coloniales con balcones de madera, fachadas pintadas de colores y grafitis que merecen una visita por sí solos. Aquí se concentran también buena parte de los museos, cafeterías y alojamientos para mochileros. Eso sí, es un barrio para disfrutar de día; al caer la noche se vacía y conviene moverse en taxi.
2. Plaza de Bolívar
En el borde de La Candelaria está la plaza principal de la ciudad, la Plaza de Bolívar. Es enorme, está rodeada de edificios históricos y, entre palomas, vendedores de comida y alguna llama para hacerse la foto, siempre hay ambiente. En la época colonial se llamaba Plaza Mayor; desde 1821 fue oficialmente Plaza de la Constitución, y el nombre actual se lo debe a la estatua de Simón Bolívar que se colocó en su centro a mediados del siglo XIX.
Merece la pena dar una vuelta completa, porque cada lado es un poder distinto. Al norte está el Palacio de Justicia y al sur el Capitolio Nacional, sede del Congreso de Colombia. En el lado oeste se levanta el Palacio Liévano, construido entre 1902 y 1905 y hoy sede de la Alcaldía de Bogotá, y al este domina la Catedral Primada, levantada a comienzos del siglo XIX.
3. Museo Botero, las figuras rotundas de Bogotá
Si te gusta el arte con un punto extravagante, este museo te va a encantar, y si no, también. El Museo Botero reúne la obra de Fernando Botero, el pintor y escultor colombiano famoso por su estilo inconfundible, el «boterismo», con personajes y objetos de volúmenes exagerados. Además de sus cuadros y esculturas, expone la colección de arte internacional que el propio Botero donó, con piezas de Picasso, Dalí, Monet, Renoir o Miró, entre otros. Y lo mejor: la entrada es gratuita, así que aunque vayas justo de tiempo merece la pena asomarse.

4. Parque Metropolitano Simón Bolívar
El Parque Simón Bolívar es uno de los parques públicos más grandes e importantes de Bogotá: solo el parque central supera las 110 hectáreas, y junto con las zonas verdes y deportivas que lo rodean forma el gran pulmón del centro de la ciudad. Los bogotanos lo comparan a menudo con el Central Park de Nueva York, y aquí se celebran conciertos multitudinarios como Rock al Parque. Pegado a él está el Jardín Botánico José Celestino Mutis, con invernaderos que reproducen la flora de los distintos climas de Colombia. Si necesitas un respiro de asfalto, es el sitio ideal para un pícnic o un paseo largo.
5. Cerro de Monserrate (3.152 m), el mirador de Bogotá
Lo que más nos gustó de Bogotá fue subir a pie a Monserrate, el cerro de la Cordillera Oriental que vigila la ciudad y al que se llega andando desde el centro. El sendero es una escalera de piedra casi continua y, como Bogotá ya está a más de 2.600 metros, esa subida corta nos dejó sin aliento más de una vez. Aun así, no es nada que no pueda hacer una persona con una forma física normal, siempre que suba con calma. Si no te apetece caminar, hay funicular y teleférico. Arriba te esperan colibríes, un santuario con su basílica y unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Sube de día y a primera hora para bajar con luz: el sendero tiene horario limitado y a veces cierra por mantenimiento, así que consulta antes la web oficial del cerro.

6. Museo del Oro de Bogotá
El Museo del Oro es uno de los museos más visitados de Colombia, y con razón. El oro está ligado a la historia de esta tierra desde mucho antes de la llegada de los españoles, así que si tienes un par de horas libres, es una visita muy recomendable. Guarda más de 34.000 piezas de orfebrería precolombina, además de objetos elaborados en tumbaga, la aleación de oro y cobre que trabajaban las culturas indígenas y que para ellas tenía un valor sagrado. Está en pleno centro, junto a la estación de TransMilenio que lleva su nombre. La entrada es barata y los domingos suele ser gratuita; comprueba horarios y tarifas en la web del Banco de la República.
Otros museos que ver en Bogotá
Como cualquier gran capital, Bogotá tiene museos para todos los gustos. Si te quedas con ganas de más, apunta estos:
- Museo Santa Clara, una antigua iglesia conventual con arte barroco,
- Museo Histórico de la Policía Nacional,
- Museo Nacional de Colombia,
- Maloka, el museo interactivo de ciencia.
CONSEJO: si solo tienes dos días, dedica uno a La Candelaria (Plaza de Bolívar, Museo del Oro y Museo Botero) y la mañana del otro a Monserrate. Así te quedan libres los días siguientes para las excursiones desde Bogotá que vienen a continuación.
7. Villa de Leyva, un pueblo colonial detenido en el tiempo
A unos 175 km de Bogotá por carretera, entre tres y cuatro horas según el tráfico, está Villa de Leyva, uno de los pueblos coloniales mejor conservados de Colombia. Fundada en 1572, te lleva de golpe a la época colonial con sus calles empedradas, sus casas encaladas y la Plaza Mayor, de unos 14.000 m² y considerada la más grande del país. No te pierdas la Casa Terracota, una vivienda construida por completo en barro cocido que parece un palacio de arcilla.
Te recomendamos dormir allí al menos una noche para disfrutar del ambiente tranquilo cuando se van las excursiones del día y para ver también los alrededores, como El Fósil, donde se conserva el esqueleto de un kronosaurio, un reptil marino de hace unos 115 millones de años.
8. Laguna de Guatavita, la laguna de la leyenda de El Dorado
Si quieres salir un rato de la gran ciudad y respirar naturaleza, te recomendamos la reserva de la laguna de Guatavita, considerada el lugar donde nació la leyenda de El Dorado. Es una laguna casi perfectamente redonda, escondida entre colinas verdes a unos 3.100 metros de altitud, donde los caciques muiscas celebraban ceremonias con oro y arrojaban ofrendas al agua para sus dioses.
En coche se tarda más o menos hora y media desde Bogotá. La reserva la gestiona la CAR de Cundinamarca y la visita se hace con guía; el nuestro hablaba solo español, lo que para ti no será ningún problema, y te cuenta la historia y las leyendas del lugar mientras subes por el sendero hasta el mirador. A nosotros nos encantó y nos alegramos mucho de haber ido, aunque entendimos la mitad de lo que decía, porque por nuestra cuenta no habríamos llegado nunca a un sitio así. Consulta antes los días de apertura y las tarifas, porque la reserva no abre todos los días.

Qué cuenta la leyenda de El Dorado
La leyenda de El Dorado habla de una ciudad de oro escondida en algún lugar de las montañas sudamericanas. Según la versión original de los muiscas, cuando se investía a un nuevo gobernante se celebraba un ritual en la laguna de Guatavita: el cacique se cubría el cuerpo de polvo de oro, navegaba en una balsa hasta el centro de la laguna y ofrecía oro y piedras preciosas a los dioses. Los conquistadores españoles interpretaron aquella historia como la prueba de que existía una ciudad riquísima llena de oro, y eso desató una búsqueda febril que duró siglos. La ciudad legendaria nunca apareció.
9. Catedral de Sal de Zipaquirá, una catedral bajo tierra
A unos 55 km de Bogotá, una hora larga en coche, está Zipaquirá y su famosa Catedral de Sal. Está excavada en una antigua mina de sal a 180 metros bajo tierra, y su origen fue un santuario donde los mineros rezaban para pedir protección antes de bajar a trabajar.
El recorrido subterráneo es enorme: el templo supera los 8.500 m². Todo está tallado en las paredes de sal de la mina: túneles, capillas, esculturas y altares. Primero se recorre un vía crucis con las 14 estaciones de la Pasión y al final se llega a la nave principal, presidida por una gigantesca cruz, una de las más grandes de su tipo en el mundo.
Es de esos sitios que no se te ocurrirían en un viaje a Colombia, pero a nosotros nos gustó muchísimo. En la entrada te dan una audioguía (hay varios idiomas, español incluido) y recorres la mina a tu ritmo. Hoy la propia catedral se presenta como «la primera maravilla de Colombia».
Esmeraldas colombianas
Dentro del complejo de la Catedral de Sal verás también una exposición de esmeraldas, una piedra que ya extraían los pueblos indígenas antes de la conquista. Colombia sigue siendo uno de los mayores productores de esmeraldas del mundo, y sus tres grandes zonas mineras son Muzo, Coscuez y Chivor. A nosotros la exposición nos dejó con la boca abierta, porque hay piezas únicas que no se ven en cualquier sitio.
10. Pacho, tras las huellas de los cárteles de la droga
¿Te interesa la historia de los cárteles de la droga? Entonces Pacho, un pueblo a unos 90 km de Bogotá por carretera, quizá te sorprenda. En los años 80 fue el centro de operaciones de José Gonzalo Rodríguez Gacha, uno de los capos más poderosos del Cártel de Medellín. Seguramente te suena por su apodo, «El Mexicano». En Pacho tenía fincas y haciendas que usaba para producir y distribuir cocaína. El pueblo y sus alrededores estaban bajo su control y, gracias a su influencia, se convirtieron en un punto clave del narcotráfico en la región.

Qué puedes ver hoy
Fuimos con nuestro amigo colombiano. Recorrimos la hacienda entera, las fincas y parte del pueblo, y tuvimos la sensación de estar en un pueblo fantasma. Hablamos con gente del lugar que nos contó, por ejemplo, que de niños habían ayudado en la hacienda, y nos enteramos de un montón de historias sobre el sitio. Todo el mundo conoce a Pablo Escobar, pero ni mucho menos fue el único capo de Colombia. En Pacho puedes ver la trastienda y el entorno del narcotráfico, pero sin el turismo que se ha montado, por ejemplo, en Medellín. Ve acompañado de alguien de la zona y con respeto: para muchos vecinos es una historia todavía cercana.
11. Parque Natural Chicaque
Si te gustan la naturaleza y el senderismo, visita el Parque Natural Chicaque, una reserva privada a unos 30 km de Bogotá, entre Soacha y San Antonio del Tequendama. Tiene cerca de 20 km de senderos (la reserva habla de más de 18) que bajan por un bosque de niebla con cascadas y miradores sobre las rocas. Además del paisaje verás mucha fauna, sobre todo aves, y dentro del parque hay también una granja ecológica.
12. Nimaima, aventura y adrenalina en plena naturaleza
Si eres de los que viajan buscando aventura, como nosotros, Nimaima te va a encantar. Es un rincón precioso en plena naturaleza donde las actividades de aventura son el pan de cada día. Olvídate del ruido de la ciudad y lánzate por senderos salvajes que atraviesan selva y cañones profundos. El río Negro es perfecto para quien se atreva con sus rápidos haciendo rafting o prefiera lanzarse al agua en otras actividades de barranco. Opciones hay de sobra.
Rafting en el río Negro
Nuestro amigo nos tenía preparada una sorpresa: rafting. Como los dos hacemos piragüismo en casa, la idea nos encantó. Y el río Negro hace honor a su nombre. Por el tipo de terreno, el agua arrastra sedimentos oscuros que le dan un color negro casi siniestro. El descenso fue bastante movido y nadie nos avisó de que allí la gracia no es superar los rápidos, sino acabar en el agua, porque eso es lo divertido.
Así que salí volando en los primeros rápidos y no había manera de volver a subir a la balsa. Si lo llego a saber, me habría hecho un seguro que cubriera deportes de aventura, porque tragué tanta agua que me asusté pensando que aquella agua turbia me iba a sentar mal. Aun así fue una excursión buenísima, y los amantes de la adrenalina van a disfrutar mucho aquí.
13. La Chorrera, la cascada más alta de Colombia
¿Te gustan las cascadas? Entonces acércate a La Chorrera, en Choachí, que se presenta como la cascada más alta de Colombia. Desde Bogotá son unos 40 km por la carretera a Choachí, algo más de una hora en coche o en autobús hasta el inicio del sendero. Después te espera una caminata de ida y vuelta de unas tres a cinco horas entre bosque de niebla, prados y caminos estrechos, a menudo embarrados. Al final, la recompensa: agua que cae desde casi 600 metros en varios saltos encadenados. A la vuelta puedes desviarte a una cascada más pequeña, El Chiflón, donde se pasa por detrás de la cortina de agua. Ve temprano, porque la entrada al sendero cierra a primera hora de la tarde.

Un poco de historia de Bogotá
La historia de Bogotá se remonta a las civilizaciones precolombinas. La sabana estaba habitada por los muiscas, que prosperaron gracias al oro, la sal y las rutas comerciales. En 1538 llegó el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada, que el 6 de agosto de ese año fundó la ciudad con el nombre de Santafé, más tarde Santafé de Bogotá, sobre la antigua Bacatá muisca.
Durante la época colonial, Santafé se convirtió en capital del Nuevo Reino de Granada y en uno de los grandes centros políticos y culturales del Imperio español en Sudamérica. El 20 de julio de 1810 estalló aquí el Grito de Independencia, y la independencia definitiva llegó en 1819 con la campaña de Simón Bolívar y la batalla de Boyacá (de ahí el nombre de la plaza principal). Desde entonces Bogotá no ha dejado de crecer hasta convertirse en una metrópoli moderna, pese a la inestabilidad política y a la violencia del narcotráfico que marcaron el siglo XX.
Dónde más nos ha gustado
Otra aventura en la que volamos con billete solo de ida al otro lado del mundo fue Sri Lanka, que nos conquistó por completo. Pasamos un mes recorriendo las playas de Sri Lanka, probando su cocina y su naturaleza, y viajando al interior de la isla hasta las plantaciones de té de Ella y la roca del León de Sigiriya. Y si lo tuyo son las montañas y te has quedado con ganas de más Andes después de Monserrate, echa un vistazo a nuestra guía de las montañas más altas de Sudamérica.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Bogotá
¿Qué ver en Bogotá si solo tienes un día?
Con un solo día, céntrate en La Candelaria: la Plaza de Bolívar, el Museo del Oro y el Museo Botero, que es gratuito, están a pocos minutos a pie unos de otros. Si empiezas temprano, sube antes a Monserrate a pie, en funicular o en teleférico para ver toda la ciudad desde los 3.152 metros y baja a comer al centro. Deja la tarde para pasear por las calles del barrio y vuelve al alojamiento en taxi pedido por aplicación cuando anochezca.
¿Cuántos días hay que quedarse en Bogotá?
Para la ciudad en sí bastan dos días: uno para La Candelaria y sus museos y otro para Monserrate y el Parque Simón Bolívar. Si quieres hacer excursiones a la Catedral de Sal de Zipaquirá, la laguna de Guatavita o Villa de Leyva, calcula entre cuatro y cinco días. Nosotros estuvimos nueve y no nos sobró ninguno.
¿Es seguro viajar a Bogotá?
Bogotá se puede visitar con normalidad, pero con precaución. El Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda viajar a Colombia con precaución y alerta del aumento de la inseguridad en las grandes capitales, del «paseo millonario» con falsos taxistas y del uso de escopolamina. Pide los taxis por aplicación, no aceptes bebidas ni comida de desconocidos, lleva poco dinero encima, saca efectivo en cajeros dentro de bancos o centros comerciales y no andes por la calle de noche si no vas con alguien de allí.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Bogotá?
La época más seca va de diciembre a febrero o principios de marzo, y es la mejor para visitar Bogotá. Las lluvias se concentran de abril a mediados de junio y en octubre y noviembre. Por la altitud, la temperatura es fresca todo el año, en torno a 18-20 °C de día y bastante menos por la noche, así que lleva siempre chaqueta y chubasquero. Ten en cuenta que en el Caribe colombiano, en cambio, hace calor tropical.
¿Cómo llegar a Bogotá desde España?
Desde Madrid hay vuelos directos a Bogotá con Avianca, Iberia y Air Europa, y Avianca vuela también directo desde Barcelona. El vuelo dura unas diez u once horas. Con pasaporte español no necesitas visado para una estancia turística, pero sí pasaporte en vigor y rellenar el formulario Check-MIG de Migración Colombia antes del viaje. El aeropuerto El Dorado está a unos 12 km del centro.
¿Qué ver en los alrededores de Bogotá?
Hay muchas excursiones de un día que merecen la pena. A nosotros nos gustaron sobre todo la Catedral de Sal de Zipaquirá, excavada en una mina a 180 metros bajo tierra, la laguna de Guatavita, ligada a la leyenda de El Dorado, Villa de Leyva, donde conviene dormir una noche, y Nimaima, para hacer rafting y deportes de aventura. También están la cascada de La Chorrera en Choachí y el Parque Natural Chicaque.
¿Qué es La Candelaria y qué hay para ver?
La Candelaria es el barrio histórico de Bogotá, donde se fundó la ciudad en 1538. Tiene calles empedradas, casas coloniales de colores, arquitectura barroca, grafitis y la mayoría de los museos: el Museo del Oro, el Museo Botero y el Museo Santa Clara. En su borde está la Plaza de Bolívar, con la Catedral Primada y el Capitolio Nacional. Es un barrio para recorrer de día.
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