Consejos de viaje · 14.3.2025

Qué es el slow travel: 10 consejos para empezar a viajar despacio

Slow travel a pomalé cestování

Aktualizováno 28.9.2026

Seguro que te suena la escena: puente de diciembre, cuatro días libres, tres ciudades en la lista y un móvil lleno de fotos que luego ni miras. Vuelves a casa más cansado que cuando te fuiste. Qué es el slow travel se explica justo al revés: elegir menos sitios, quedarte más tiempo en cada uno y aceptar que no hace falta verlo todo. En español se traduce como «viajar despacio» o «turismo lento», y no va de gastar más días de vacaciones, sino de usarlos de otra manera: conocer un lugar a fondo, digerir lo que vives y olvidarte del estrés de un itinerario imposible. El slow travel también enseña a viajar de forma más sostenible y a esquivar el turismo masivo. Aquí te contamos en qué consiste y te dejamos 10 consejos para empezar.

Qué es el slow travel: viajar despacio, en pocas palabras 

El slow travel es una forma de viajar que pone el foco en el presente, en los lugares auténticos y en las experiencias profundas, lejos de esa lógica del turismo de masas que consiste en ver lo máximo posible en el mínimo tiempo. Dicho de otro modo, prima la calidad sobre la cantidad y cuida tanto la naturaleza como las culturas locales, para que viajar siga siendo posible a largo plazo. La idea no es tan nueva como parece: bebe del movimiento Slow Food, que nació en Italia en los años ochenta como reacción a la comida rápida, y desde entonces la «filosofía slow» se ha extendido a la ciudad, a la moda y, cómo no, a los viajes.

Desde España lo tienes más fácil de lo que crees. El ejemplo más antiguo de slow travel lo tenemos en casa: el Camino de Santiago, donde avanzas a pie, etapa a etapa, duermes en albergues y comes lo que come la gente del pueblo. También cuenta cambiar el avión por el tren: con el Abono Único de Renfe (60 €, o 30 € para jóvenes, a fecha de 2026) puedes moverte sin límite durante 30 días en Cercanías, Media Distancia y algunas líneas Avant, y con un pase Interrail puedes recorrer Europa en tren parando donde te apetezca. No es obligatorio ir a pie ni en tren para viajar despacio, pero son dos buenas puertas de entrada.

Qué es el slow travel: viajar despacio

10 beneficios del slow travel y del turismo sostenible

¿Cómo se nota en la práctica? Piensa en la última vez que llegaste a un sitio famoso y estaba tan lleno que no cabía un alfiler: colas, codazos para hacer la foto y ese mosqueo absurdo con «tanto turista», cuando tú también lo eras. Eso es justo lo que el viaje lento quiere evitar y cambiar. Estos son los beneficios del slow travel y del turismo sostenible que más notamos nosotros:

  1. Una experiencia cultural de verdad: en vez de ir corriendo de monumento en monumento, tienes tiempo para fijarte en la vida del lugar, probar la comida tradicional, charlar con la gente y aprender alguna palabra de su idioma. No se trata de ver lo máximo, sino de disfrutarlo al máximo.
  2. Menos estrés, más calma: no hay prisas ni un horario cerrado. Decides cada día qué hacer según el tiempo o según te levantes. Dejas que las horas pasen sin mirar el reloj.
  3. Te sienta mejor al cuerpo y a la cabeza: en lugar de pasarte el viaje haciendo y deshaciendo la maleta, das paseos largos, tienes mañanas tranquilas (con meditación, si es lo tuyo) o simplemente pasas tiempo en la naturaleza.
  4. Creas vínculos más profundos: si te quedas más tiempo en un sitio, lo acabas conociendo mejor, y también a la gente que vive allí.
  5. El mundo empieza a tener más sentido: cuando no te limitas a pasar de un sitio a otro y te metes en el día a día de la gente, entiendes sus costumbres, su historia y sus problemas desde otra perspectiva. Y de repente ves claro el contraste entre tu vida en casa y la de fuera.
  6. Ahorras dinero: los alquileres largos suelen salir más baratos por noche, gastas menos en transporte y puedes cocinar tú.
  7. Viajas con menos impacto: menos vuelos, más kilómetros a pie y más dinero para la economía local se traducen en una huella ecológica menor.
  8. Turismo sostenible: si queremos que los lugares bonitos sigan así para las próximas generaciones, hay que evitar que el turismo masivo los desgaste. En España lo sabemos bien, porque lo vemos cada verano en muchos barrios y playas. Cada uno puede aportar su granito de arena alojándose en casas de gente local o comiendo en bares y restaurantes del barrio en lugar de en grandes resorts, cadenas hoteleras o restaurantes para turistas.
  9. Crecimiento personal: para nosotros, viajar va muy unido a crecer como personas. En ruta siempre aprendes algo, sales de tu zona de confort y tienes que resolver los imprevistos que aparecen por el camino. Trabajas la comunicación, la paciencia y también aprendes a estar a solas contigo mismo. Todo eso te hace avanzar.
  10. Nuevas amistades: viajar, y más aún viajar despacio, ayuda a conocer gente. A un viajero casi siempre le gusta conocer a otro viajero. Es una forma relajada de compartir experiencias y de hacer amigos nuevos.

En resumen, el slow travel va de experiencias auténticas, de buena comida, de estar a gusto, de la gente y, sobre todo, de no tener prisa por llegar a ningún sitio.

Beneficios del slow travel

TIP: Qué llevar en un vuelo largo: 13 imprescindibles para disfrutarlo al máximo

Los principios del slow travel (sin reglas estrictas)

Viajar despacio no significa cumplir un reglamento. Nada de eso. Pero el concepto de slow travel va un poco más allá de ir sin prisa. También implica pensar en las consecuencias del viaje: en qué te gastas el dinero, a quién beneficia y qué impacto tiene. ¿Qué puede incluir?

  • Apoyar a la gente del lugar, 
  • consumir productos de proximidad, 
  • evitar los grandes resorts y alojarte con gente local, 
  • comprar en tiendas y mercados locales en lugar de en grandes superficies, 
  • reducir tu huella de carbono (por ejemplo, cambiando algún vuelo por el tren), 
  • no desperdiciar agua ni energía donde el recurso escasea,
  • informarte de a qué destinas tu dinero (por ejemplo, las entradas).

Sobre la huella de carbono conviene no exagerar, pero los datos apuntan en una dirección clara. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) señala que el tren es el medio de transporte de pasajeros más eficiente de la UE y que el avión y el coche son los que más gases de efecto invernadero emiten por pasajero y kilómetro. En España, el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) da unas cifras orientativas por pasajero y kilómetro: unos 192 g de CO2 equivalente en avión, 121 g en coche de gasolina o diésel, 33 g en Cercanías y 24 g en AVE. Son medias calculadas con una ocupación típica, y en el avión no incluyen los efectos del vuelo que no son CO2, como las estelas. Cuánto ahorras en tu caso depende del trayecto, de lo lleno que vaya el tren o el coche y de cómo se genere la electricidad, así que tómalo como una tendencia, no como una cifra exacta. Si quieres calcularlo, el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) remite para los vuelos a la calculadora de emisiones de la OACI y, para el tren, a los datos que publican las propias operadoras, como Renfe.

TIP: Criadero de tortugas en Sri Lanka: adónde va el dinero de los turistas y por qué a veces acaba alimentando la caza furtiva

Cómo viajar despacio: 10 consejos para empezar con el slow travel

Si, como nosotros, sientes que hace falta frenar un poco, fijarte en lo que pasa a tu alrededor y probar algo distinto al viajar, aquí tienes 10 consejos para empezar con el slow travel 🙂 

Date tiempo de sobra

Entendemos perfectamente que no todo el mundo puede cogerse un mes libre. La mayoría tenemos un trabajo con unos días de vacaciones contados y hay que repartirlos entre puentes, Semana Santa y agosto. Pero incluso una escapada corta se puede plantear en clave slow: basta con pasar más tiempo en un mismo sitio. En vez de un programa a reventar con todo lo que «hay que ver», te dejas un plan abierto y te centras en conocer bien un único lugar. Un puente entero en un pueblo de la Alpujarra o en una sola isla vale más que tres capitales en cuatro días. Las mejores experiencias llegan sin avisar y hay muchas cosas que, sencillamente, no se pueden planificar.

Viaja fuera de temporada alta

¿Alguna vez has estado en un lugar espectacular prácticamente solo? Eso es lo que te da viajar fuera de temporada. Nosotros lo hacemos casi siempre, porque ahorras, esquivas las multitudes y todo es más tranquilo. En invierno solemos ir a España, en otoño a Italia y en primavera a Chipre. Desde aquí, la regla es sencilla: huye de julio, agosto y los puentes largos, cuando media España se mueve a la vez. Si no quieres ir en plena temporada baja, porque quizá haya cosas cerradas, ve un mes antes de que empiece la temporada alta. Ya estará todo abierto y apenas te cruzarás con gente.

TIP: En febrero recorrimos Chipre de punta a punta, incluido el norte de la isla. Aquí tienes nuestra lista completa de qué ver en Chipre.

Ve adonde no va casi nadie

A veces un sitio sale en una serie o en una película y, de repente, parece que se ha abierto la veda y va todo el mundo. En lugar de ir donde ya han estado tus amigos y medio Instagram, escápate a un lugar al que no va mucha gente. ¿Te tienta Tailandia? Prueba Malasia. ¿Quieres ir a Canarias? En vez de Tenerife, vete a Fuerteventura, que tienes a un vuelo directo desde Madrid o Barcelona. Tranquilo, siempre queda algo por descubrir. 

Viajar despacio y lejos de las multitudes

TIP: Fuera de temporada nos fuimos a Colombia con un billete solo de ida. Fue toda una aventura, así que, si te animas, aquí tienes los 15 lugares más bonitos que vimos.

No hace falta verlo todo ni estar en todas partes

¿Conoces esa sensación de querer ver las siete maravillas del mundo en una semana de vacaciones? Claro, piensas que no vas a volver en mucho tiempo y que, ya que estás allí, por qué no acercarte. Son argumentos de peso y, si un sitio te llama, ve. Pero no lo hagas a costa de descansar ni del agobio de todo lo que aún TIENES QUE VER. No tienes que verlo. 

Organízate para disfrutar el viaje al máximo, y no me refiero a VIVIRLO TODO, sino a volver contento, sin estar saturado, estresado ni con sueño acumulado a costa de tu tranquilidad.

Viajar despacio también es probar la cocina local

No solo en el slow travel: para nosotros, probar la cocina local forma parte de CUALQUIER VIAJE. Diría que es de lo que más ilusión nos hace. Nos encanta entrar en restaurantes desconocidos, a ser posible donde come la gente de allí. Pedimos tanto platos normales del día a día como especialidades de la zona, pescado, marisco o postres y frutas que no habíamos visto nunca. Un buen test, en cualquier país: si la carta solo está en inglés y tiene fotos, sigue buscando. 

TIP: ¿Qué tal nos sentó la comida típica de Colombia? 22 platos tradicionales que probamos allí.

Viaja ligero de equipaje

En tu próximo viaje, prueba a dejar la maleta en casa y a meterlo todo en una mochila pequeña. «Menos cosas y más experiencias» es el lema de Verča, una viajera a la que admiro mucho, y en ruta intento aplicarlo siempre. Si no vas de trekking, de alta montaña o a una expedición especial, aparte de unos calcetines, una camiseta limpia y el bañador, no necesitas gran cosa. Nosotros nos hemos dado cuenta de que da igual si nos vamos varios meses o solo una semana. Llevamos siempre la misma mochila y las cuatro cosas de siempre. Y si viajas en tren o en autobús, lo agradecerás cada vez que subas un andén.

TIP: Lista de equipaje de viaje: qué llevar solo con una mochila

Viaja con consciencia

Cuando viajas, lo importante no son los recuerdos que te traes, las fotos que haces ni cuántos sitios famosos tachas de la lista. El slow travel va de entender a fondo el lugar al que vas. Va de conocer sus tradiciones, su forma de vivir y, sobre todo, a su gente. Intenta fijarte a conciencia, observa los detalles de la vida cotidiana y, a veces, simplemente siéntate, mira bien a tu alrededor y empápate del ambiente. A nosotros nos encanta ver amanecer y atardecer.

Slow travel: viajar con consciencia

Alójate con gente local y en pensiones pequeñas

¿Quieres estar más en contacto con la gente de allí, conocer a otros viajeros majos o vivir el ambiente de un alojamiento con encanto? Prueba a cambiar los hoteles y los grandes resorts por pensiones familiares, hostels para viajeros, apartamentos de particulares o Couchsurfing, donde te alojas gratis en casa de alguien y pasas tiempo con esa persona (la estancia no se paga, pero desde 2020 la plataforma pide una cuota de socio para usarla). En España tienes además las casas rurales y, en el Camino, los albergues de peregrinos. Nosotros solemos reservar por Booking. Hoy en día hay muchísimos pequeños negocios familiares y alojamientos poco convencionales.

Alojamiento local para viajar despacio

Conecta con la cultura y la vida local

Ya que te fijas en la vida que te rodea, no te quedes solo mirando. Anímate a probar cosas en primera persona, como echar una mano en una granja, en un centro de rescate de animales o salir a pescar con gente del lugar. Moverte en transporte local, comer en casas de comidas o sumarte a un grupo de viajeros para vivir alguna aventura juntos también suele ser una experiencia genial.

Ve poco a poco

No hace falta cambiarlo todo de golpe. Ve paso a paso y descubre qué te gusta. Puedes empezar, por ejemplo, pasando más tiempo en un solo sitio e intentando conocerlo como lo ve la gente de allí. Otra buena forma de estrenarse sin salir de España es hacer unas etapas del Camino de Santiago: para la Compostela hay que recorrer al menos los últimos 100 km a pie (200 km en bici) y sellar la credencial dos veces al día en ese tramo, pero nadie te obliga a buscarla. Cada paso cuenta y hasta un cambio pequeño hace maravillas. 

TIP: Qué Camino de Santiago hacer: 10 caminos comparados con km, días y dificultad

Cómo financiar el slow travel y trabajar mientras viajas

Muchos viajeros se preguntan cómo se paga todo esto. Hay quien trabaja unos meses en el extranjero, ahorra y luego se va una larga temporada; otros viven de forma muy austera y gastan poco; y hay quien trabaja en remoto y ha sabido fijar bien sus tarifas. Hay mil maneras, pero estas son las formas más habituales de viajar durante mucho tiempo:

  • Estudiar fuera (por ejemplo, con una beca Erasmus+),
  • trabajar en el extranjero (Work and Travel, trabajos de temporada, etc.),
  • hacer voluntariado, 
  • trabajar como freelance o nómada digital,
  • tener un empleo en remoto,
  • trabajar sobre la marcha, allí donde haga falta.

 Cómo lo hacemos nosotros

Nosotros trabajamos online. A veces solo uno de los dos, a veces ambos. Nos dedicamos al marketing digital y podemos trabajar desde cualquier sitio y a cualquier hora, algo buenísimo para viajar. Todo tiene su lado bueno y su lado malo, y a veces cuesta compaginar la aventura con el trabajo, pero merece la pena. Gracias a eso pudimos pasar, por ejemplo, un mes como nómadas digitales en Sri Lanka.

TIP: ¿Cómo son las playas de Sri Lanka? 

Preguntas frecuentes sobre qué es el slow travel

¿Qué es el slow travel?

El slow travel, o viajar despacio, es una forma de viajar que da prioridad a la calidad sobre la cantidad: visitas menos lugares, te quedas más tiempo en cada uno y te interesas por la vida, la comida y la gente del sitio. Además, intenta reducir el impacto del viaje en la naturaleza y en las comunidades locales.

¿Qué significa slow travel en español?

Slow travel significa literalmente «viaje lento». En español se habla de viajar despacio, viajar sin prisa o turismo lento, y el término inglés slow tourism se usa casi como sinónimo. La idea procede de la filosofía slow, que nació con el movimiento Slow Food en Italia en los años ochenta.

¿Qué es el turismo sostenible?

El turismo sostenible es la forma de descubrir el mundo que respeta la naturaleza, la cultura y las comunidades locales. En el slow travel eso se traduce en evitar el turismo masivo, elegir medios de transporte con menos emisiones, pasar más tiempo en cada destino y apoyar la economía local comprando a artesanos y productores de la zona.

¿Qué beneficios tiene el slow travel?

Viajar despacio te permite entender mejor otras culturas, abre la mente y ayuda a conocerte a ti mismo. En lugar de perseguir una lista de monumentos, vives cada momento con más intensidad, tienes tiempo para conocer a la gente del lugar y descubres rincones fuera de las rutas turísticas. Además, reduces el estrés, sueles gastar menos por día y vuelves más descansado.

¿Cómo viajar de forma sostenible?

Viajar de forma sostenible es asumir la responsabilidad de tus decisiones a largo plazo. Eso incluye reducir la huella de carbono moviéndote en tren, a pie o en bici siempre que puedas (según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el tren es el medio de transporte de pasajeros más eficiente de la UE), evitar los destinos saturados en temporada alta y elegir alojamientos y negocios locales que cuiden el entorno y a la gente.

¿Dónde hacer slow travel desde España?

No hace falta irse lejos. El Camino de Santiago es slow travel en estado puro: se avanza a pie por etapas y se duerme en albergues. Para moverte en tren por España, el Abono Único de Renfe permite viajes ilimitados durante 30 días en Cercanías, Media Distancia y algunas líneas Avant; y si quieres cruzar Europa, el pase Interrail Global está disponible para residentes en España e incluye un trayecto de salida y otro de vuelta en tu país. En los trenes nocturnos y de alta velocidad suele hacer falta una reserva aparte.

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